Que una fundación ligada a la familia del presidente, constituida el 7 de julio y sin experiencia en manejar recursos, haya captado después del terremoto del 10 de agosto más de 54.000 millones en muy poco tiempo llama la atención. Eso es más de lo que invierte en un año cualquiera de las grandes fundaciones del país, y después del terremoto solo la colecta de la ANDI movió más plata, un gremio con décadas manejando recursos y no una fundación con un mes de creada.
Pero lo grave está en otra parte, más del 80 por ciento de esa plata la puso un solo grupo económico, de los que más se la jugó por Abelardo de la Espriella. El conflicto de interés es evidente y no hay que probar ningún soborno, basta con que un grupo regulado por el gobierno le meta plata a lo que maneja la familia del presidente.
Con esa plata se está personalizando algo que le corresponde al Estado. La atención del terremoto la quieren convertir en caridad como en el pasado, en una causa de la esposa del presidente, ¿por qué diablos? Además usaron los canales institucionales para recaudar, hasta el vicepresidente que muchos de ustedes admiran recomendó la fundación en una de sus redes.
Esto se parece a lo que Fukuyama describe como patrimonialismo en Orden y decadencia de la política, cuando quienes gobiernan manejan lo público como si fuera propio y en beneficio de su familia. Esa forma de manejar lo público no viene sola, va de la mano con la manera como el presidente habla de la democracia.
Cuando habla del régimen anterior se refiere a Petro, elegido en democracia como Uribe, Santos y Duque, y el único régimen desde el 91 es la democracia. Si a la democracia la llama régimen anterior es porque su apuesta es por otro régimen, el suyo, uno iliberal donde lo público se maneja como propio, y la fundación de su esposa es una situación más que muestra hacia dónde quiere ir.
En solo dos meses De la Espriella ha despedido una ministra y dos viceministros de educación, un ministro de interior, un director del DANE, un presidente de Colpensiones y hasta un director de bomberos.
Al parecer los despidos solo son escándalo si el gobierno es de izquierda.
Rodrigo Lara cavó su tumba política. La mancha de haber estado en este gobierno será casi imposible de borrar, dos meses y algo en un cargo fueron suficientes para deslegitimar todo su recorrido. No le queda nada: ni puesto, ni legado, ni palabra. Llega Alejandro Ordoñez, el enemigo de las mujeres, las diversidades, los libros y la democracia. Viene a recrudecer el conservadurismo radical que creíamos enterrado. Hasta ahora ese ha sido el único milagro de Abelardo: revivir a los rancios, a los cadáveres políticos, a los vetustos, a los marginales. Ordóñez, Ilva Myriam, los Laureanos. Todo lo demás ha sido un desastre. Eso sí, aplaudan, aplaudan que ustedes votaron por esto.
Le exigen a los marchantes que protesten “pacíficamente” mientras le aplauden al presidente que porte un arma en la cintura. Así de coherentes son quienes apoyan el gobierno de @ABDELAESPRIELLA.
Uno de los mejores sentimientos es salir del gimnasio después de terminar un entrenamiento que absolutamente no tenías ganas de hacer. La disciplina te llevará a lugares a los que la motivación nunca podrá.
Usted puede ser fanático del presidente, pero si le importa más defenderlo que indignarse al ver damnificados durmiendo en carpas ⛺️ bajo la lluvia, mientras la Primera Dama no rinde cuentas por la plata de las donaciones 💵, usted no tiene principios, tiene complicidad.
Como colombiana siento una mezcla de orgullo y profunda vergüenza.
Orgullo porque @DCoronell, un referente del periodismo de investigación, recibe la Medalla de Oro del Premio Maria Moors Cabot.
Y vergüenza porque, ante el mundo, tiene que denunciar que uno de los mayores peligros para la libertad de prensa en Colombia está hoy sentado en la Presidencia de la República.
¡Qué contraste tan doloroso! Mientras el mundo premia a quienes investigan al poder, en nuestro país hay que seguir denunciando los intentos de silenciar a quienes se atreven a cuestionarlo.
Qué orgullo Daniel Coronell. Qué vergüenza tener que escuchar semejante denuncia sobre quien hoy gobierna Colombia.
Indignados porque le dicen “ladrona” a Ana Lucía, los mismos que llamaban “simio” a Francia Márquez y “puta” y “brincona” a Verónica Alcocer. A las mujeres de izquierda las insultan por su color de piel, apariencia y vida sexual. ¿Y vienen a dar cátedra de respeto?
Hipócritas
La escultura de Rock al Parque es una mediocridad. No tiene ninguna virtuosidad artística. Una rockera de un festival sin boca y con audífonos. Ojalá la fundieran e hicieran una que evidencie talento artístico y conexión con tremendo símbolo cultural de Bogotá.
Octubre 04.
Y al final, todo pasa por algo. Todo llega cuando tiene que llegar. Las acciones hablan más que mil palabras, cada persona sabe lo que hace y la vida termina poniendo todo en su lugar. El tiempo no se detiene y, pase lo que pase, la vida sigue.
VALOREN a la gente buena, NO la usen, NO abusen. Porque la gente que no reclama, esa que parece tener aguante infinito, un dia también se harta y no vuelve más.