Una relación sana te enseña que NO existe eso de “así soy, tómalo o déjalo”.
Cuando amas de verdad a alguien, trabajas los rasgos negativos o tóxicos.
Aprendes a comunicarte, a escuchar los sentimientos y pensamientos del otro.
Estar con la persona correcta te impulsa a convertirte en una mejor versión de ti.
El proceso está doliendo Señor, pero yo
descanso en ti porque recuerdo que tu
sanas a los quebrantados de corazón y
vendas sus heridas… y me lleno de tu paz.
Muchos dicen que quieren a una buena mujer, hasta que están con una.
Entonces descubren que ella les exige crecer, nunca conformarse, mejorar, progresar, cuidar su salud, dejar los malos hábitos, las falsas amistades, reconocer sus fallas, especialmente en la comunicación y asumir la responsabilidad con madurez.
No todos están preparados para ese nivel de compromiso.
Los vínculos no se sostienen únicamente con sentimientos; también necesitan presencia, atención y pequeños gestos que demuestren que seguimos eligiendo cuidarlos. Porque querer a alguien también implica estar, escuchar y hacer espacio para esa persona en nuestra vida.
Si fuera una mujer interesada mi vida estaria resuelta desde hace años, pero no puedo dar un abrazo si no tengo ganas. Ni un te quiero si no lo siento.
Cásate con un hombre con mentalidad de proveedor: no rico, pero responsable y con liderazgo. Que cubra tus necesidades sin que tengas que rogarle ni recordárselo. Que cuide de ti. Que esté presente por elección, te dé paz y cumpla su palabra. No es dinero, es carácter.
acabo de leer una frase que dice: “el metro cuadrado más caro del mundo es tu cabeza. No dejes que nadie viva gratis.” Y creo que todos necesitan leer esto
Mi problema es que no lloro por las cosas que me hieren, lo guardo, pongo una sonrisa en la cara y finjo estar bien. Hasta que un día se me rompe una uña y puedo llorar todo el día. No por la uña, sino por todas las veces que debí haber llorado y lo guarde para mí
último domingo de septiembre y te vas dando cuenta de que lo que pasó tenía que pasar, lo que se fue tenía que irse y lo que está por llegar encontrará su momento
Aprendiendo a despertar cada día con gratitud, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor, sí, pero también podría ser mucho peor. A veces, valorar lo que tenemos hoy también es una forma de ser felíz.