Nunca deja de llamarme la atención lo normalizado que está tomar alcohol y la infinita cantidad de explicaciones que hay que dar en por qué uno no toma alcohol.
Muchas mujeres terminan financiando la comodidad de un hombre. Cocinan, limpian, dan sexo, sostienen emocionalmente y aportan tiempo, cuidado, dinero y energía. Y aun así, terminan más cansadas en pareja que cuando estaban solteras. Eso no es una relación justa. Es desigualdad normalizada.