En esta era de la inteligencia artificial, es urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos a partir de millones de imágenes ajenas. A los algoritmos les falta la chispa de lo humano. Por eso, la Iglesia desea renovar la alianza con los artistas y las instituciones culturales: una alianza para custodiar lo humano.
Los católicos viendo como el Papa dice que Dios, el ser divino en el que ellos creen y depositan su confianza, nunca respaldaría ningún acto de violencia porque Dios es amor en sí mismo y se lo demostró a la humanidad entregando su único hijo para perdonar nuestros pecados
Respecto a la controversia,
Raba acaba de invitarme nuevamente a su programa “Los hombres si que lloran” pero como todo empezó por acá, les voy a contar lo que pienso del trino y del programa… 🧵
Ya que el nuevo presidente utilizó la bandera del catolicismo como pilar de su campaña, esperaría uno que tenga en cuenta en su gobierno los lineamientos que el Papa le da a su Iglesia.
Debemos resistir a la mercantilización de las necesidades humanas esenciales. El agua, los alimentos y la asistencia sanitaria no pueden estar subordinados a consideraciones de mercado o a intereses geopolíticos. El acceso a una alimentación adecuada es un derecho humano fundamental arraigado en la dignidad de cada persona. Responder a esta necesidad no solo sirve para aliviar el sufrimiento, sino también para afrontar las causas que subyacen a la inestabilidad geopolítica. De hecho, la seguridad alimentaria es un componente esencial de la seguridad global e integral. https://t.co/xj8YIAaaKi
Estoy de acuerdo con el contenido de fondo, pero la gastritis que le debe dar a los profesores de bienes y obligaciones cada vez que lean “adquirir obligaciones” no debe ser cualquier cosa.
🚨 ÚLTIMA HORA | Un grupo de 20 exmagistrados de altas cortes y reconocidos constitucionalistas acaba de emitir un comunicado en el que sostiene que la nacionalidad estadounidense de @ABDELAESPRIELLA sería incompatible con el ejercicio de la Presidencia de Colombia (1/2)
No basta con conectar a los jóvenes a las redes digitales, si luego permanecen desconectados de sí mismos, de los demás y de su propia interioridad. Es preciso ayudar a las nuevas generaciones a redescubrir el silencio, la reflexión, la capacidad de hacerse preguntas, la profundidad de las relaciones y la apertura a la trascendencia. Para escuchar el alma, es necesario agudizar el oído, porque su voz no es un grito, sino un susurro (1 Re 19,9-16).
El progreso técnico, valioso en sí mismo, requiere un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue. Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se “tiene más”, pero no se “es más”, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece. #MagnificaHumanitas
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Sigo con preocupación la guerra en #Ucrania, que en estos días se ha intensificado fuertemente. Deseo expresar mi cercanía a cuantos sufren a causa de los recientes ataques lanzados también contra los civiles. La guerra no resuelve los problemas, sino que los agrava. No construye seguridad, sino que multiplica el sufrimiento y el odio. Donde caen misiles y drones, caen también las esperanzas, se destruyen casas y lugares de oración, perecen vidas inocentes. Encomiendo todos los pueblos heridos por la guerra a la protección de la Virgen María, Reina de la #paz.
En abstracto, la tecnología no es en sí misma una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza.
Ese discursito de “una cosa es lo ético y otra lo ilegal” me lo sé de memoria. Y sí, jurídicamente es cierto: no todo lo antiético es delito, no todo lo inmoral es ilegal y no toda ilegalidad es automáticamente ilegítima.
Pero precisamente por eso preocupa tanto escuchar ese argumento en boca de alguien que pretende gobernar un país entero.
Porque un presidente no es un litigante defendiendo procesalmente el mínimo margen de responsabilidad penal posible. Un presidente no puede aspirar simplemente a “no cruzar la línea de la ilegalidad”. Eso es el estándar mínimo que se le exige a cualquier ciudadano. Gobernar exige muchísimo más.
También necesita ética pública, autoridad moral y legitimidad democrática. Y la legitimidad no nace únicamente de ganar elecciones o de no cometer delitos; nace de la confianza social sobre las decisiones que toma, sobre los intereses que representa y sobre los límites que se impone incluso cuando la ley no lo obliga expresamente.
ADLE terminan reduciendo el debate público a una lógica de “si no es ilegal, entonces cuál es el problema”. Y no. En política, especialmente en una democracia constitucional, hay conductas que pueden no ser delictivas y aun así destruir la confianza pública, deteriorar las instituciones y romper el pacto social.
Por eso la ética importa. Porque la ley jamás alcanza a regularlo todo. Ningún ordenamiento jurídico puede prever cada conflicto de interés, cada abuso de poder simbólico, cada práctica clientelista, cada presión indebida o cada actuación oportunista.
Además, me parece simplista, superficial y patético que un candidato a presidencia, limite su discurso a explicar diferencias conceptuales que cualquier estudiante de derecho aprende desde primeros semestres.