Leí que la masturbación trae consigo una notable mejora en el léxico. Me quedé absorto ante tal afirmación carente de raciocinio. Me exacerba cuando de soslayo, un petulante enarbola cultismos de rimbombantes como banales corolarios cuyo efímero fin es obnubilar.
Yo cuando "¿Quién es mi buen chico?" "¿Quieres besitos?" "Vamos a acurrucarnos" "Te extraño" "Mi príncipe" "¿Quieres mimos en el cabello?" "Vi esto y me acordé de ti" "Sabes que eres mío, ¿verdad?"