Que los robots nos vayan a descubrir que la manera más eficiente de esprintar para un bípedo sea esta suerte de meneo epiléptico propio de un anime, entra dentro de lo que considero comedia fina.
Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.