A los 52 años sigue siendo el mismo atorrante que a los 18. No somos conscientes de lo que significa Ariel Ortega para el fútbol y para nuestras vidas.
Gracias por habernos elegido. Por sentir la camiseta como nosotros. Por no renunciar nunca y bancarte todo lo que te bancaste. Gracias por luchar hasta el final.
Gracias por los títulos, por las alegrías y por refundar a la Selección Argentina. Gracias para siempre, capitán.
Crónica de una muerte anunciada. Se apostó a una agonía y nos terminaron matando otra vez. Otro de los papelones más grandes de la historia de este club.
Pagamos 20 palos por Almada para ponerlo pegado al 3. A Freitas lo hace jugar en el medio, pegado a la raya, en una posición que no siente. Cuando apareció donde debe jugar, hizo el gol.
Un técnico que desnaturaliza a los jugadores. Autodestructivo.
River siempre intentó diferenciarse en las crisis futbolísticas queriendo mostrar templanza desde la dirigencia. Pero las formas, no pueden convertirse en un dogma ciego.
Cuidarlas tienen sentido cuando hay un fondo que sostener. Sin funcionamiento, sin respuestas, totalmente rotos, el romanticismo ese deja de ser una virtud y solo estira una agonía que ya es inevitable.
70 millones de dólares en un mercado de pases para el único equipo sin puntos ni goles a favor en un torneo de 30. El papelón deportivo más grande de la historia de River teniendo en cuenta el contexto. Con un técnico que mientras su equipo no patea al arco hace el primer cambio a los 75 minutos, mientras pierde todos los partidos de la misma manera. Insostenible por donde se lo mire.
No sale nada. Todo viene torcido. Una sensación de impotencia horrenda. Un equipo frenético y sin ideas que pierde hasta cuando el partido es parejo porque lo lastiman con nada. Y mirás al banco y hay solo 8 suplentes en una tercera fecha de torneo. Todo tiene que ver con todo.