Sinceramente, no entiendo si es que la gente no escuchó el discurso o simplemente no quiere escucharlo…
Yo escuché el discurso y releí la transcripción completa del segmento donde Trump habla de Enrique Márquez. En ningún momento hay un endorsement político. En ningún momento lo presenta como candidato presidencial. Ni siquiera dice que fue candidato a presidente. Dice literalmente que “ran for office” y que se opuso a Maduro. Punto.
No lo llama líder de la oposición. No lo presenta como futuro presidente. No lo vende como referente político. No utiliza ninguna palabra de jerarquía o proyección. Si Trump hubiera querido elevarlo como figura política, lo habría hecho. Sabemos que cuando quiere exaltar a alguien, usa calificativos claros: “great leader”, “strong leader”, “future”, “new leadership”. Con Márquez no hace nada de eso.
Lo que hace es otra cosa.
Lo presenta como símbolo. Como ejemplo humano. Como un opositor que participó institucionalmente, que hizo lo que en cualquier república normal sería lo correcto postularse, cuestionar resultados por la vía legal y terminó encarcelado. Ese es el punto. No su liderazgo electoral. No su peso político. Su encarcelamiento.
Trump dice que trabajaron para cerrar esa prisión y liberar cientos de presos políticos. Luego le dice a la sobrina: “no solo ha sido liberado, sino que está aquí esta noche”. La escena es EMOCIONAL, no electoral. Está vendiendo REUNIFICACIÓN FAMILIAR, liberación, consecuencia de la acción estadounidense. No está lanzando una candidatura.
Tampoco menciona a María Corina. No la compara. No la desplaza. No la ignora. Simplemente no aparece en ese segmento. Todo lo demás es una proyección que no está en el discurso.
La función de Enrique Márquez en ese discurso es clara: demostrar que en Venezuela no existe estado de derecho. Que incluso alguien que entró por los canales institucionales del propio sistema fue encarcelado por hacer lo que correspondía. Ese es el símbolo.
Si mañana esto evoluciona hacia otra cosa, se analizará. Pero hoy, basándonos estrictamente en lo que se dijo, no hay ningún elemento serio que permita concluir que Trump lo está impulsando como candidato presidencial.
A veces la lectura más sencilla es la correcta: fue presentado como preso político liberado, no como un presidente en potencia.
@jgm1139456@Vendetta1313_ No cabe la comparación para nada, Yo tengo un perrito, lo adoro, ciertamente es como mi hijo pero no puedo pretender imponer que todo el mundo tiene que aceptarlo y quererlo incluso en mi círculo más cercano. Eso en psicóloga se llama tener madurez emocional o empatía social… 🤗
@Rosebid2@Vendetta1313_ Nunca hay que generalizar, yo tengo perro y soy consciente de que a todo el mundo no le gusta y por eso trato siempre de no causar molestia o incomodidad. 🤗 no puedo pretender llevarlo a una casa ajena e imponerlo sin antes preguntar.
Yo crecí en un hogar donde VTV era omnipresente, contaminando muchos de los recuerdos de mi niñez. En mi casa, cuando se apagaba la última luz, aún podías escuchar a Mario Silva o a Walter Martínez mentir.
En el altar de los santos, había un pendón del hombre que secuestraba los domingos a mi familia. No solo se robaron mi país, también a la gente que más quise.
Cuando me preguntaban sobre Chávez, siempre respondía que era muy pequeño para hablar de política.
Cuando llegué a la adolescencia me recluí interminables horas en mi habitación, en mi música, porque ya no podía vivir más ese ruido inclemente y panfletario.
Me alejé cada vez más. Papá dejo de ir a la casa de sus padres de la indignación, porque de mi familia, era el único que no estaba con el proceso.
Indignación que pronto me tocaría la puerta todavía más. Llegaron los primeros racionamientos eléctricos, no podía escapara de las radios oficialistas y de las conversaciones sobre conspiraciones.
Empecé a discutir, me consumió la rabia. Me sentía traicionado por quienes debían protegerme y solo defendían un sistema que cada vez sentía me asfixiaba más.
Leí mucho, me volví experto en muchas cosas, porque quería que entendieran, quería poder explicarles por qué todo esto estaba mal. No lo logré.
Empecé la universidad, hacía todo lo que estuviera a mi alcance para no pisar mi casa, porque sabía que puertas adentro se sentían más cómodos Ernesto Villegas o Tania Díaz, que yo.
En 2017, Carabobo se vio especialmente golpeada por la crisis del trasporte público. Recuerdo que luego de horas de esperar en una parada improvisada, para llevar los últimos documentos para mi graduación, me tocó montarme en la parte de atrás de una pickup que hacía la labor de autobús.
Ahí, agarrado a un mecate para no caerme en la autopista, decidí que me iría. El año siguiente emigré.
Pero aunque puse tierra de por medio, realmente nunca me fui.
El día que papá salió en un grupo de telegram como ojetivo por participar en el comando de campaña sentí que se me acababa todo.
Tengo una colección de tarjetas SIM que compraba periódicamente, para pasárselas y que cambiara de número, porque la paranóia lo carcomió.
Papá era del tipo de personas que no podía estar solo, le tocó pasar muchas semanas sin ver a nadie. Sentía mucho miedo. Empezaron las convulsiones, nunca supe de qué murió, porque el riesto de ir a un hospital era muy grande.
Aunque fuera de casa pernoctaba una camioneta esperándolo, creo que todavía no creen que, en efecto, estaba siendo perseguido. Las quejas que escuché fue en recriminación por meterse en eso: la campaña de 2024.
Nunca hubo una palabra contra la represión que lo mató.
Vengo de una familia chavista y no solo me quitaron lo que nos quitaron a todos, también me quitaron el respeto por lo más sagrado que alguien puede tener.
Hoy cuando muchos se plantean la reunificación de las familias, yo no sé si esa es una posibilidad para mí.
No nos importa lo que piense la izquierda mundial.
No nos importa lo que piensen los gobiernos del mundo que durante años no hicieron nada para frenar al régimen chavista.
No nos importa lo que piense la ONU.
Solo los venezolanos sabemos lo que es vivir 27 años de peste roja.
"No se puede permitir esto en el continente" pero sí permitieron que nos aplastaran con tanquetas, que nos dispararan a quemarropa y que torturaran niños.
Los veo muy llorones en Latinoamérica defendiendo la soberanía de Venezuela, no los vi llorando cuando se protestó en 2014/2017 y 2019, cuando mataron a estudiantes, cuando hicieron emigrar a 8 millones de personas por HAMBRE, ni cuando se robaron las elecciones. Qué cosas.