Verte logro traer un poco de luz, fue una pausa en medio de la tormenta; pero aún camino con el peso del dolor y la ansiedad que la historia dejó detrás de nosotros.
Si la única manera de volverte a ver a los ojos, escuchar tu risa y sentirte cerca es a través de mis sueños, entregaría cada amanecer a cambio de una eternidad dormido entre los recuerdos de tu presencia.
Congelaré en el tiempo ese abrazo y beso; vivirán en mí por la eternidad, recordándome la forma más pura del amor que he conocido y a la persona que, aun con el paso de los años, mi alma seguiría eligiendo una y otra vez.
También te extrañaré.
Esa cercanía, la calma que encontraba en tu presencia y la posibilidad de volver a rozar tu piel, esa sensación de quien busca regresar a un lugar que siempre sentirá como su hogar.
Tal vez pienses que sigo llevando una vida normal, que sonrío y continúo como si nada pasara, pero el dolor me invade por completo, ahoga mis pensamientos y consume lentamente cada parte de mí.
Extraño es crecer y descubrir que “Shrek para siempre” ya no se siente como una película infantil, sino como una herida disfrazada de lo que amo y perdí para siempre.
Sabes perfectamente que siempre has sido tú; en los días llenos de luz y en las noches más rotas, mi alma seguiría encontrando el camino para elegirte, siempre.
Ojalá tuviera la oportunidad de enmendar mis errores y comprender con la sensibilidad que merecías las heridas que llegué a causar, para ayudarte a sanar aquello que nunca debió dolerte.
Cada noche de insomnio, cada conversación de noche ahogada en el silencio, cada impulso de salir corriendo a buscarte, cada palabra que se queda temblando en mi pecho, no se sienten como parte de la construcción de una mentira.