A finales de los ochenta España ya había presumido de Naranjito.
En Getafe, una mujer llamada Carmen, tendía la ropa de Antonio, su marido.
Carmen canturreaba feliz mientras ponía al Sol una camisa y dos pantalones.
Colgaba sin saberlo una condena de muerte para ambos.
Me da absoluta VERGÜENZA lo que acabo de ver en @La_SER . Luego dirán que hay normalidad democrática en España. @PabloIglesias no se merece esto y, desde luego, la fascista @monasterioR no debe tener cabida en nuestra democracia.
Lo que está teniendo lugar ahora mismo en @La_SER es la consecuencia directa de blanquear y envalentonar al fascismo. Demócratas amenazados de muerte abandonando el plató mientras la fascista, causante indirecta de dichas amenazas, se ríe y lo insulta. Esto es MUY grave.