Delcy Rodríguez, the "acting" president of Venezuela has declared a state of emergency.
What you are watching from Venezuela is more than a natural disaster story. It is a governance autopsy.
Hundreds are confirmed dead and the real toll is rising because no one is coming to rescue those still trapped in the rubble.
Let's break it down: Twin 7.2 and 7.5 earthquakes. Buildings collapsed in Caracas and neighboring cities.
And where are the ambulances?
Where are the fire trucks?
Where is the state?
There are no emergency services. Because there is no state. There is only a criminal enterprise that wears a costume. The state built a machinery to repress. Silence. Torture. Kill. Not to rescue.
To every American businessperson who has traveled to Caracas in the last few months, met with Delcy Rodríguez, signed deals, convinced themselves that "things are changing" and that engagement is pragmatic. This is for you…
For those who believe the American government fiction that "everything is going great" with Delcy…. you are watching your thesis collapse in real time, under rubble, with no one coming to help.
The fiction that Venezuela is "open for business" exists for one reason: Delcy and her brother Jorge need your money, your legitimacy, and your silence. They have no intention of reforming. They respond that they just "don't know" when elections will take place. They have no intention of being held accountable for the billions looted, the political prisoners disappeared, the diaspora of more than eight million people. They need you as props. They need you to keep telling Washington that things are "great!" And that Delcy is exactly what Venezuela needs right now to "stabilize" and "reform."
What this earthquake reveals, as every crisis in Venezuela reveals, is that Maduro and his cronies hollowed out every institution. PDVSA. The hospitals. The fire departments. Civil defense. Emergency services. All of it stripped to the bone and the proceeds wired offshore.
The death toll will be much higher precisely because of what the people now in power did over the last 25 years.
Let's be clear: The people dying tonight and in the next few days under collapsed buildings in Caracas are not dying because of an earthquake. They are dying because of 25 years of systematic looting by the same people now issuing press releases about a "state of emergency." Because they're wholly unprepared. Because they looted everything. Did away with talent. And on top of all of this have zero empathy or motivation to help anyone but themselves. They didn’t care about millions of people fleeing into a jungle and walking hundreds of miles to freedom. Why would they care about survivors of this natural disaster?
The media locally isn't reporting or showing the images of the devastation. They're terrified of upsetting the dictatorship.
And tonight:
Not a firefighter in sight. Not an ambulance in sight. Just cameras, and Delcy, and the performance of governance where none exists.
Those businesspeople were warned. The Venezuelans who fled told you. The human rights organizations told you. The evidence was always there.
Now you have photographs.
🇻🇪⚔️🏟️ 𝐒𝐎𝐁𝐑𝐄 𝐋𝐀 𝐀𝐑𝐑𝐎𝐆𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐄𝐒𝐏𝐄𝐂𝐓𝐀𝐃𝐎𝐑𝐄𝐒
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Resulta fascinante observar cómo desde las gradas se instruye al gladiador sobre cómo sostener la espada.
María Corina Machado lleva dos décadas navegando un laberinto político que pocos comprenden en su complejidad total. Ella conoce cada pasillo, cada trampa, cada rostro detrás de cada máscara. No necesita que le recuerden quién es quién en esta historia, ese directorio lo escribió ella. A quien hay que recordarle que sume es a ustedes, que con cada crítica destructiva parecen aliados involuntarios del narcorégimen.
Mientras ella convoca a construir ese frente amplio que puede obligar a elecciones creíbles en meses, ustedes gritan traición y el narcorégimen aplaude cada tweet, porque están haciendo gratis el trabajo de fragmentación que a ellos les costaría millones.
Hay una palabra para quien sabotea al único liderazgo capaz de convertir legitimidad en poder real: cómplice. Involuntario quizás, pero cómplice al fin. Aunque leyendo la constancia de sus ataques, uno empieza a dudar de la inocencia.
La realidad sigue siendo brutal y simple: o se construye esta unidad ahora, o se pierde la ventana histórica que abrió la captura de Maduro. La oposición no necesita más analistas de Twitter. Necesita combatientes que entiendan que en política de alto riesgo, la unidad no es debilidad, es la única forma de ganar.
Así que decidan: o bajan a la arena, o dejen de gritar desde las gradas. Punto.
La venezolana que llegó a la Argentina con un montón de libros y un sueño: abrir su propio café literario☕
📚 Isa Nouel creó Ifigenia Café hace tres años en Paternal, y ahora se mudó al barrio de San Telmo. El lugar reúne cafetería y pastelería artesanal, una biblioteca de más de mil libros cuidadosamente seleccionados, y una carta que fusiona la gastronomía venezolana con la argentina.
💃🏻 Además funciona como punto de encuentro de talleres literarios, música en vivo y clases de tango.
📍 La dirección es Bolívar 1049, San Telmo.
Contanos en los comentarios con quién te gustaría visitarlo👇
Está es la razón por la cual los Japoneses a pesar de perder contra Venezuela ellos apoyaron a Venezuela para que ganará el Clásico Mundial de Béisbol.
Respetos para Japón 🇯🇵
En mayo comienzan las audiencias orales en la CIJ sobre el Esequibo. La decisión de ese proceso será definitiva y vinculante.
Estados Unidos no solo trabaja de cerca con el gobierno encargado de Venezuela, sino que también brinda seguridad y garantías a Guyana. Es el árbitro “de facto” de ese proceso.
A los efectos de proteger nuestros intereses, y considerando que tenemos mucho que perder, ¿por qué nadie está hablando de esto?
Quedará para la historia el discurso de hoy. Desde el comité Nobel no solo se describe la Venezuela de Maduro, se la denuncia! Así comenzaba: “Samantha Sofía Hernández, una adolescente de 16 años, el mes pasado fue brutalmente
secuestrada por hombres enmascarados de las fuerzas de seguridad del régimen de Maduro.
La sacaron de la casa de sus abuelos. No sabemos dónde se encuentra actualmente,
probablemente en uno de los centros de internamiento de la dictadura. Puede que esté con
su padre, quien en enero desapareció sin dejar rastro.
¿Cuál fue su pecado?
Su hermano era soldado, pero se negó a seguir las órdenes del régimen de cometer actos
brutales contra la población.
Por ese delito, toda la familia debe ser castigada.
A Juan Requesens se le ordena girarse lentamente hacia la cámara. Las imágenes lo
muestran de pie, en ropa interior, cubierto de heces y con la mirada perdida y confusa.
Supuestamente había confesado haber planeado un golpe de Estado.
Pero, por supuesto, no había pruebas. El día antes de ser detenido, Juan compareció ante la
Asamblea Nacional. Dio un discurso en el que repetía una frase clave; una promesa a su país
y a sí mismo: «Yo me niego a rendirme.»
Alfredo Díaz, líder opositor y exalcalde, fue sacado de un autobús el pasado mes de
noviembre y arrojado a las profundidades de El Helicoide, la mayor cámara de tortura de
América Latina. Un preso político más, en una larga lista. Esta semana se ha conocido la
noticia de su muerte. Otra vida perdida. Otra víctima del régimen.
Estas historias no son únicas. Esta es Venezuela de hoy. Es como el régimen venezolano
trata a sus propios ciudadanos. A una hermana. A un estudiante. A un político. Cualquiera
que aún crea en decir la verdad en voz alta puede desaparecer violentamente en un sistema
creado específicamente para erradicar esa creencia.
Samantha, Juan y Alfredo no eran extremistas. Eran venezolanos comunes y corrientes que
soñaban con libertad, democracia y derechos.
Por ello, les arrebataron la vida.
1Este régimen ni siquiera perdona a sus niños. Más de 200 menores fueron detenidos tras las
elecciones de 2024. Las Naciones Unidas documentaron lo que sufrieron de la siguiente
manera:
Bolsas de plástico apretadas sobre sus cabezas.
Descargas eléctricas en los genitales.
Golpes al cuerpo tan brutales que les dolía respirar.
Violencia sexualizada.
Celdas tan frías que provocan intensos temblores.
Agua potable contaminada, llena de insectos.
Gritos a que nadie acudió para poner fin.
Un niño yacía en la oscuridad susurrando el nombre de su madre, una y otra vez, con la
esperanza de que ella no creyera que estaba muerto.
Un joven de 16 años finalmente regresó a casa, tan devastado por las descargas eléctricas y
los golpes que no podía abrazar a su madre sin sentir un dolor agudo en todo el cuerpo.
Durante meses, se asustaba con cada ruido y apenas dormía. Por la noche se despertaba
sobresaltado, convencido de que los soldados habían regresado para reanudar sus ataques.
Mientras estamos aquí sentados en el Ayuntamiento de Oslo, hay personas inocentes
encerradas en celdas oscuras en Venezuela. No pueden oír los discursos de hoy, solo los
gritos de los presos que están siendo torturados.
Así es como los poderes autoritarios intentan aplastar a quienes se alzan en defensa de la
democracia. Las Naciones Unidas han declarado que estos actos constituyen crímenes de
lesa humanidad.
Este es el régimen de Nicolás Maduro.
Venezuela se ha convertido en un Estado brutal y autoritario sumido en una profunda crisis
humanitaria y económica. Mientras tanto, una pequeña élite en la cúspide, protegida por el
poder, las armas y la impunidad, se enriquece”.