Cuando Popper perdió la paciencia con Habermas
El 9 de enero de 1970 Popper escribe a Hans Albert una carta que no busca convencer: busca condenar. Acaba de leer el libro del *Positivismusstreit*. Adorno ha muerto. Habermas sigue en pie. Y eso le basta.
«No puedo tomar en serio a esta gente… Habermas es un Flachkopf.», dice la carta. Para Popper el asunto es ontológico y epistemológico a la vez. El conocimiento solo existe si puede ser destruido. Una idea que se protege a sí misma deja de ser pensamiento y se convierte en dogma. Ve en Habermas el regreso de una razón que habla mucho y no se deja herir: lenguaje cerrado, totalidad sin residuo, inmunidad frente a los hechos. Un Flachkopf no es alguien torpe: es alguien que ha cerrado el pensamiento sobre sí mismo y ha abolido la vulnerabilidad como condición del saber.
La carta nunca llega a Habermas. Queda entre Popper y Albert. Sin embargo, la obra posterior de Habermas opera como una respuesta sin haber leído la pregunta. Donde Popper exige la «mortalidad» de las proposiciones (falsabilidad), Habermas construye las «condiciones de posibilidad» del acuerdo (acción comunicativa, situación ideal de habla). La validez se desplaza: de la refutación empírica al procedimiento intersubjetivo. El derecho ya no se sostiene solo en la capacidad de destruir una proposición falsa, sino en la capacidad de deliberar sin coacción.
Dos exigencias se miran y no se tocan.
Una exige que toda idea pueda morir para ser legítima. La otra exige que exista un espacio donde nadie pueda destruir al otro por la fuerza.
Y entonces, en la misma carta, sin apenas transición, Popper pregunta por Hayek, por Alpbach y anuncia que acaba de concluir un pequeño trabajo sobre mecánica cuántica.
En ese desplazamiento se cifra la diferencia ontológica y, al mismo tiempo, la hibris. La razón que acaba de pronunciar el veredicto de insignificancia intelectual sobre toda una tradición no se refugia en el lenguaje autorreferencial. Regresa, con naturalidad, al ámbito de lo falseable. A la física. A aquello que todavía puede ser refutado por el mundo.
El gesto es más radical que el insulto.
Revela la soberbia de quien se siente tan asentado en la realidad que puede permitirse la crueldad absoluta sin temer perder el suelo. Y frente a ella, la otra soberbia: la de una racionalidad que pretende construir un espacio de acuerdo tan protegido que las ideas ya no necesiten exponerse a la muerte.
La cuestión que permanece abierta no es ya quién tenía razón en 1970.
Es esta: ¿Qué forma de racionalidad estamos instituyendo cuando aspiramos a la vez a la crítica despiadada y a la inmunidad del consenso… sin querer pagar el precio de ninguna de las dos?@GregorioLuri ¿Puede sobrevivir una razón que ha olvidado cómo morir… o una razón que ya no se atreve a mirar el mundo que todavía puede refutarla?
#Flachkopf #Habermas #Popper
Dostoievski entendió algo sobre la mente humana que pocas páginas de psicología logran explicar.
Lo más poderoso de “Los hermanos Karamázov” no es la mentira hacia los demás, sino la que construimos para engañarnos a nosotros mismos.
#cementeriodelibros
"La conversación ha dejado de premiar el argumento para premiar el impacto. El exabrupto cotiza mejor que el razonamiento. La democracia se debilita cuando se deja de creer que merece la pena convencer y se conforma con insultar"
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“Hay quienes desean una piscina en su casa, mientras que aquellos que la tienen apenas la usan. Quienes han perdido a un ser querido lo extrañan profundamente, mientras que otros que los tienen cerca a menudo se quejan de ellos. Quien no tiene pareja la anhela, pero quien la tiene, a veces no la valora. El que pasa hambre daría todo por un plato de comida, mientras que quien tiene de sobra se queja del sabor. El que no tiene coche lo sueña, mientras que quien lo tiene siempre busca uno mejor...
La clave está en ser agradecido, en detenerse a mirar lo que poseemos y comprender que, en algún lugar, alguien daría todo por lo que tú ya tienes y no aprecias.”
Hiroyuki Sanada 🇯🇵
Aprende a valorar lo que ya tienes, en algún lugar hay alguien que daría todo por ello.
✨ "Quizás este mundo hechizado por la exuberancia de información empieza a añorar el placer —y el poder— de la conversación." - Irene Vallejo reflexiona sobre la importancia del diálogo en un mundo hiperconectado. @irenevalmore
A veces, desconectarte también es una forma de cuidarte. No todo necesita una respuesta inmediata, no todo merece ocupar tu mente. Date permiso de bajar el ritmo, respirar profundo y disfrutar del silencio. La vida también sucede cuando dejas el teléfono a un lado y vuelves a encontrarte contigo.
Pon el mundo en pausa por un momento; tu paz también merece atención.
Nos vamos volviendo adictos a la soledad, a sentir paz, a no dar explicaciones, a tener nuestro espacio, a no dejar entrar en el corazón ni en la piel a cualquiera, a ser autosuficientes y a brillar solos. Y no es miedo, es amor propio.
" En un mundo lleno de ruido, la soledad es la canción más hermosa."
Oscar Wilde 🇮🇪 (1854-1900)
Viktor Frankl era psiquiatra en Viena cuando su vida se derrumbó por completo.
Fue separado de su familia y enviado a distintos lugares durante varios años, en condiciones extremas de hambre, frío y trabajo forzado. Perdió prácticamente todo lo que tenía: su libertad, su patrimonio, el manuscrito de años de trabajo que llevaba escondido entre su ropa, y a la mayoría de las personas que amaba.
Ahí, en el peor escenario posible, Frankl empezó a observar algo que le pareció fascinante como psiquiatra.
No todos los prisioneros reaccionaban igual ante el sufrimiento. Algunos se apagaban por completo, perdían las ganas de seguir. Otros, en cambio, en medio de las mismas condiciones inhumanas, mantenían algo intacto por dentro. No era optimismo ingenuo. Era otra cosa.
Frankl notó que quienes lograban sostenerse tenían algo en común: encontraban un sentido personal para seguir, así fuera pequeño. Recordar el rostro de un ser querido. La idea de terminar un trabajo pendiente. La decisión de comportarse con dignidad, aunque nada a su alrededor la tuviera.
Él mismo se aferró a reconstruir mentalmente, palabra por palabra, el libro que le habían arrebatado, imaginando el día en que pudiera terminarlo de escribir.
No podía controlar el hambre, el frío ni la crueldad del entorno. Pero descubrió que sí podía controlar una cosa: la actitud con la que decidía enfrentar todo eso.
De esa experiencia nació una de las ideas más poderosas del pensamiento moderno: al ser humano se le puede arrebatar casi todo, menos la libertad de elegir cómo responder ante lo que le sucede.
Eso es resiliencia. No es no sentir dolor. Es decidir, incluso en las peores circunstancias, encontrarle un sentido y seguir adelante con eso.
"Una persona sin sueños debe sentirse muy fracasada en el mundo. El ser humano tiene que tener sueños e ilusiones, en la colina de los sueños es donde brota, de verdad, la vida. No soporto la mezquindad, la avaricia, la falta de generosidad. No solamente material, sino sobre todo espiritual, que desgraciadamente abunda tanto en nuestro mundo. Y las mayores virtudes son la amistad y el amor. Que son todo lo contrario".
Ana María Matute
La mayor amenaza para una democracia no siempre entra por la puerta del autoritarismo. A veces entra al salón de clases. Empieza cuando educamos a los jóvenes para producir, competir y obedecer, pero dejamos de enseñarles a pensar, a cuestionar y a ponerse en el lugar del otro. Ese deterioro no hace ruido, pero termina vaciando por dentro a las instituciones.
Una sociedad puede graduar miles de ingenieros, abogados o médicos extraordinarios y, al mismo tiempo, fracasar en formar ciudadanos. Porque la democracia no sobrevive sólo con leyes, elecciones o tribunales. Sobrevive cuando hay personas capaces de decirle “no” al poder, de defender una idea con argumentos y de reconocer la dignidad de quien piensa distinto, incluso cuando resulta incómodo.
Quizá el error más grande de nuestro tiempo sea creer que las humanidades son un lujo y no una necesidad. Cuando una escuela deja de formar criterio, empatía e imaginación, no sólo pierde la educación: empieza a perder la democracia. Y esa factura siempre llega, aunque al principio nadie la vea.
El profesor de Pensamiento Político Contemporáneo Enrique Díaz Álvarez afirma que, hoy, la exhibición de la #crueldad está institucionalizada. Es un arma política.
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- Tu asqueroso trabajo es el sueño de un desempleado.
- Tu pequeño piso es la ambición de un sintecho.
- Tu travieso y movido niño es el deseo de alguien estéril.
- Tu ropa pasada de moda la anhela un mendigo.
- Tu plato de garbanzos ya lo querría un hambriento...
Agradece lo que tienes y lucha por mejorarlo.
Siempre habrá alguien más jodido que tú.
"La limosna de un mendigo"
Gustave Coubert 🇫🇷 (1819-1877)
Simone Weil defiende una ética de la atención basada en mirar al otro con verdadera apertura y sensibilidad, como acto moral capaz de combatir la indiferencia y la deshumanización.
https://t.co/idp80FwfnJ
La lectura profunda en plena era de TikTok e Instagram. Con más de medio millón de seguidores, lanza un mensaje contracorriente: “Leer es el acto más contemplativo que existe, junto a la oración”.
En una sociedad marcada por la inmediatez, quizá la verdadera rebeldía sea sentarse a leer un libro. https://t.co/xebYy9A0za