Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
A veces te extraño tanto que quisiera buscarte para decirte todo lo que siento, pero ya no puedo decirle que vuelva a quien ya le pedí por favor que se quede y de todas formas se fue igual.
La persona que hoy extrañas está tomando cada día la decisión totalmente consciente de no tenerte en su vida, y ese es justamente todo el cierre que necesitás.