Te conozco tan bien que sé que tienes el ego tan alto que nunca vas a aceptar que me extrañas y me quieres, pero también lo suficiente para saber que en medio de tu soledad siempre estoy presente en tu mente.
Todo el mundo dice “corta todo contacto”, “el tiempo lo cura todo” y “céntrate en ti mismo”, pero nadie te dice qué hacer a las 3:15 de la madrugada cuando te duele el pecho y le echas de menos más que nunca.
Solo espero haya sido el último partido de Carlos Darwin Quintero con la camiseta de Millonarios.
Y no es solo por el penal.
Es por todo lo demás. Su displicencia, su falta de sentido de pertenencia, su nulo compromiso, su estado físico, su deplorable nivel técnico.