Verónica Trujillo reporta desde Zacatecas la denuncia de productores de frijol de Milpillas de la Sierra, en Fresnillo, quienes aseguran que entregaron su producto al esquema de acopio desde enero de 2026, pero no han recibido el pago correspondiente.
Los detalles en https://t.co/bc04UyuhHn
OJALÁ TE HUBIERAN PROTEGIDO DE LA MISMA MANERA.
"Hoy estarías aquí junto a tu familia, despertando al lado de nuestros hijos, pero como pertenecías a un movimiento ciudadano y no a un movimiento político; te ignoraron y te dejaron solo. Estoy convencida que mis ojos verán caer uno por uno, porque sé que Dios no se quedará nada, lo declaro." GQ
En México, los mecanismos de protección existen.
La pregunta es cómo, cuándo y para quién se activan.
Lujos que olvidamos que son lujos:
- Tus padres tienen salud.
- Ropa en el clóset.
- Agua limpia.
- Aire puro.
- Días de clima perfecto.
- Nevera llena.
- Facturas pagadas.
- Automóvil para moverse.
- Salud.
La persona con la que te cases va a ser la persona que te acompañe post-parto, la persona que este cuando tus papás se vayan de este mundo, la que te bañe cuando no puedas ni levantarte, y la que te seguirá amando cuando el físico se acabe, por eso debés elegir bien
🚨🚨Elon Musk diagnosticó la enfermedad del siglo XXI:
DÉFICIT DE ATENCIÓN INDUCIDO.
“El formato de videos cortos (TikTok, Reels, Shorts) actúa como "fentanilo digital".
Reduce la capacidad de concentración humana a menos de 8 segundos, inferior a la de un pez dorado. Musk señala lo obvio: Estamos creando una generación de adictos a la dopamina rápida, incapaces de leer un libro, ver una película completa o mantener un pensamiento crítico complejo.
Cuando tenía unos doce años, cargaba con una vergüenza silenciosa.
Éramos tan pobres que muchas veces iba a la escuela sin comida.
En el recreo, mientras mis compañeros sacaban sus almuerzos —manzanas, galletas, sándwiches— yo fingía no tener hambre.
Metía la cara en un libro para esconder el ruido de mi estómago vacío.
Por dentro, el dolor pesaba más que las palabras. 📖🥀
Un día, una niña se dio cuenta.
Sin decir nada, sin hacer preguntas, me pasó la mitad de su comida.
Me dio vergüenza, pero la acepté.
Al día siguiente lo hizo otra vez.
Y otra vez al siguiente.
A veces era un panecillo, otras una manzana, o un pedazo de pastel hecho por su mamá.
Para mí, era un milagro.
Por primera vez en mucho tiempo, alguien me veía. 🍎🥪
Hasta que una mañana, ella no volvió.
Su familia se había mudado.
Cada día, en el recreo, miraba hacia la puerta esperando verla entrar, sonriendo, con su sándwich en la mano.
Pero nunca regresó.
Aun así, su bondad se quedó conmigo.
Se volvió parte de quien soy. 💫
Los años pasaron.
Me hice adulto.
Y aunque nunca supe qué fue de ella, ayer pasó algo que me dejó helado.
Mi hija llegó del colegio y me dijo:
—Papá, ¿puedes hacerme dos almuerzos mañana?
—¿Dos? —le pregunté— Si ni siquiera terminas el tuyo.
Ella me miró con esa seriedad que solo tienen los niños:
—Es para un niño de mi clase. Hoy no comió nada. Le di la mitad del mío.
Me quedé inmóvil.
Sentí cómo el tiempo se detenía.
En ese simple gesto, vi de nuevo a aquella niña que una vez compartió su comida conmigo.
Su amor no desapareció…
Pasó a través de mí,
y ahora vive en mi hija. 💞
Salí al balcón con los ojos llenos de lágrimas.
Sentí otra vez el hambre, la vergüenza, la gratitud y la alegría, todo al mismo tiempo.
Esa niña tal vez nunca me recuerde.
Quizá nunca sepa el impacto que tuvo en mi vida.
Pero yo jamás la olvidaré.
Porque me enseñó que un solo acto de bondad puede cambiar una vida.
Y ahora lo sé:
mientras mi hija siga compartiendo su pan con otro niño,
la bondad nunca morirá. 🍞✨
Yo era de esos hombres que juraban no querer tener hijos.
A los 23 años intenté hacerme la vasectomía. El médico, un hombre mayor, me miró con ojos de mil años y me preguntó:
—¿Tienes hijos?
—No.
—¿Te has casado?
—No.
—¿Has vivido con una mujer?
—Tampoco.
Guardó silencio unos segundos, se recargó en su escritorio y me dijo con calma:
—Vuelve en diez años si sigues pensando igual.
Diez años después, mientras sostenía a mi hijo recién nacido —toda inocencia y vulnerabilidad entre mis brazos—, en silencio le di las gracias a aquel médico cuyo nombre ni recordaba por haber tenido más visión que yo… y la sabiduría y la ética de no dejarse llevar por mi impulso.
Porque de haberlo hecho, me habría perdido una de las experiencias más increíbles de la vida: ser papá.
Hoy entiendo, como psicólogo y como hombre, que las mejores decisiones no nacen de las heridas de la infancia, sino de lo que el alma logró sanar con los años, la madurez y la experiencia.
Porque a veces, la vida sabe mejor que uno cuándo es el momento de soltar.
Si tienes agua y te parece poco, vete a Etiopía y me cuentas.
Tienes una cama pero te parece poco. Date una vuelta por tu ciudad en la noche y me cuentas.
Tienes salud y te parece poco. Ve a un hospital a ver que me dices.
Empieza a valorar. Tienes mas de lo que crees.
Enfócate!