Moon joy [noun]
the feeling of intense happiness and excitement that only comes from a mission to the Moon
The Artemis II crew bring us endless Moon joy.
Perdonad si no les gusta el juego, chavales, pero así se gana El Derby.
Pedazo de trivela se mandó Valera para que Martín chute de cabeza a portería. ¿Os ha molao’ o qué?
"Counter"
Porque un ruso se encontro unas ruinas abandonadas y se dio cuenta de que por alguna razón las conocía de memoria: el lugar es igual al mapa De_Dust2 del Counter-Strike
Mi impresión es que Rabanal se ha topado con un trabajo mucho más político que futbolístico, y no se siente cómodo ni respaldado. Recibió un plantel resistente al cambio, que además no fue renovado ni reforzado, lo cual lo ata a un esquema que no le convence. Los referentes del vestuario y los jugadores que el club quiere exportar pesan demasiado en sus decisiones dentro y fuera del campo. Más que entrenar, está obligado a jugar ajedrez.
En ese contexto, cuando Riveros falla el primer pase, Polo centra con la cabeza abajo, a Pérez Guedes se le enredan las piernas o a Valera le rebota la pelota en la canilla, el entrenador tiene que mirar a otro lado. Sabe que es difícil plasmar su idea con jugadores que arrastran esas limitaciones, pero si decide sacarlos aparecen las malas caras, las declaraciones con doble sentido o las filtraciones de información. Y a eso se suman los minutos que debe darle, por respeto o temor, a otros jugadores que ya no están para el fútbol de alto nivel.
Ante ese escenario, Rabanal ha optado por mantener el equipo que heredó, que ganaba más por espíritu que por fútbol y que maquillaba sus problemas con el marcador; pero su perfil de DT formador y estudioso no es el adecuado para sostener una dinámica basada en la motivación y comodidad del vestuario.
En su búsqueda de aprobación, ha ido cediendo terreno: dejó de intentar cambios estructurales, mantuvo titulares que llevan tiempo sin dar la talla y, con ello, ha perdido credibilidad. El efecto ha sido el contrario al que buscaba.
Hoy solo transmite debilidad y, mientras la lógica de que “lo que funciona no se toca” siga instalada en el club y en la hinchada, parece más cerca de irse sin pena ni gloria que de dar un volantazo y morir con su idea.