Nos enseñaron que el dueño de la pelota, cuando se enojaba, la agarraba y se iba, dejando a todos sin jugar.
Hace 39 años nació el único que hizo exactamente lo contrario: cuanto más se lo golpea, menos se borra.
La pelota y el fútbol le pertenecen. Y hoy cumple años. Festeje.