Para que ocurra un accidente ferroviario como el de Adamuz o el de hoy tienen que alinearse varios puntos de fallo a la vez
en una red bien mantenida, la probabilidad individual de cada fallo es tan baja que la probabilidad conjunta es prácticamente nula
el problema viene cuando dejas que el sistema se degrade en todos sus niveles: poco a poco la probabilidad de cada fallo individual empieza a subir, hasta que la probabilidad conjunta deja de ser despreciable y estás comprando papeletas todos los días hasta que al final te toca
que no nos vengan con la excusa de la "mala suerte" o de "error humano": un sistema crítico se diseña de forma robusta precisamente asumiendo que las piezas se rompen y que los humanos se equivocan, e introduce redundancias para absorber esos errores sin que acaben en tragedia
a cualquiera que haya cogido un tren en España en los últimos años ni lo de Adamuz ni lo de hoy le sorprende lo más mínimo
tenemos a un exministro de Transportes en la cárcel, a la ex-presidenta de ADIF investigada
casualidades, las justas
Aquí hay responsables.
Un mensaje para los que sois jóvenes, en edad de estudiar, y eso.
El "verano joven" y todas esas ayudas tan llamativas existen para que te acostumbres a que te han empobrecido tanto que no puedes irte de viaje, sacarte el carnet, o hacer planes para irte de casa por ti mismo, trabajando y ahorrando.
Cuando teníamos tu edad no necesitábamos todo eso. Cuando nuestros mayores tenían esa edad, menos aún.
No tienes coche. No tienes carnet. No tienes ahorros. No tienes moto. No tienes piso de alquiler (te lo pagan tus padres, no es tu piso de alquiler es el de 4 personas más durante el curso...). Tienes que pagar el móvil a plazos. Vives enganchado a otras personas, te falta intimidad, autonomía, libertad.
Y lo peor es que piensas en el futuro y no sabes si podrás cambiar la situación.
Todas estas ayudas de verano joven, bono cultural... solo buscan convencerte de que no te han empobrecido. Son distracciones. Piden renunciar a tu capacidad para ahorrar y vivir tu vida a cambio de cine, conciertos y viaje subvencionado.
Te han excluido laboralmente. Los trabajos de estudiante están ahora copados por inmigrantes o gente pobre que te dobla en edad. Antes, los veranos currando te permitían arrancar con tu vida. Ahora vas a estar hasta los 35 dando tumbos y sin avanzar.
Te van a arrebatar 20 años de tu vida con sobornos.
Al resto, que ya tenemos canas, nos genera rechazo porque sabemos que sois capaces de más y merecéis oportunidades, no chorraditas gratis. Porque es posible ser joven y generar ahorros, tener coche, moto, carnet, y emanciparse; lo sabemos porque lo recordamos.
No sois mancos ni sois más tontos.
No dejéis que os traten como si lo fuerais, porque os lo podéis llegar a creer.
La crisis de vivienda en España: lo que creo que puede funcionar para solucionarla... y lo que probablemente no sirva o sea directamente contraproducente. En siete minutos y medio.
Dentro video 👇
Huelga general, contra la oposición, motivada por una señora que alquiló con Franco y fue desahuciada por una ley de Felipe González durante el gobierno de Sánchez.
Un día más en este manicomio.
Anoche unas 500 personas durmieron en la Puerta del Sol, en un centenar de tiendas de campaña, después de la manifestación por Maricarmen.
Ya lo llaman el nuevo 15M. Renovado. Ahora lava más blanco. Pero es más bien el 15Meme (gracias, @Proserpinasb, por tanto).
El Sindicato de Inquilinas lo convocó en X con un "¡Todo el mundo a Sol!" y pidió a quien no pudiera quedarse que llevara sacos de dormir, esterillas, comida y agua. Muy espontáneo.
Quince años después, la gran idea de la izquierda es volver a plantar la tienda de campaña en la misma plaza. Esto es reconfortante, porque si lo único que les queda es hacer un refrito del 15M, es que están bastante mal.
Encima, para su desgracia, han elegido acampar justo antes de la primera borrasca otoñal, que esta semana trae lluvia a Madrid. Un plan sin fisuras.
Este 15M de cartón piedra solo busca dos cosas.
La primera, hacerse un hueco en alguna lista. La vivienda ha sido un ascensor político bastante rápido en la izquierda patria: Ada Colau pasó de portavoz de la PAH a alcaldesa de Barcelona, y Alejandra Jacinto, abogada de la PAH de Madrid, acabó de candidata de Podemos a la Comunidad y de portavoz de vivienda de Sumar.
La segunda cosa que buscan es ensayar. Así van calentando motores. El 15M de verdad también empezó con el PSOE en la Moncloa. A los seis meses el PP ganaba las elecciones con mayoría absoluta, y en 2012 ya le habían montado dos huelgas generales y el Rodea el Congreso. De aquello salió Podemos. Hasta los medios de izquierda se preguntan estos días si Maricarmen es la "chispa" que necesita la izquierda para recuperar la calle.
No olvidemos que los grandes beneficiados del 15M fueron Pablo Iglesias e Irene Montero, que se han enriquecido hasta convertirse en todo lo que denunciaban, y que hoy siguen viviendo a cuerpo de rey de la política. Lo de anoche parece más un casting, un "Tú sí que vales", para ver quién es el próximo al que le toca chalecito en una urbanización pija de estas que tienen barreras para entrar.
No está claro si habrá cambio de gobierno, porque todo está más podrido de lo que parece, pero si lo hay, esto es un aviso de lo que viene. Uno de los miembros del sindicato lo explicaba esta primavera en una entrevista: su actividad principal consiste en "detectar problemas y convertirlos en conflictos". Y su portavoz Valeria Racu ya avisó en 2024 a los caseros de que, si seguían subiendo precios, dejarían de pagar y no habría "policía, juzgados ni matones" para echarlas a todas.
De momento se manifiestan, además de contra Ayuso y Almeida, que eso va de serie, contra el Gobierno que muchos de ellos habrán votado. La consigna de la acampada es "O cae el rentismo o cae el Gobierno", y su otra portavoz, Alicia del Río, avisó ayer de que si el decreto no sale el martes, "este Gobierno que se dice progresista no tiene ningún sentido". Sumar, que tiene cinco ministros, amenaza con no ir al Consejo de Ministros de su propio Gobierno. Y Del Río acusó a Sánchez de aprovechar el dolor de Maricarmen en su "campaña partidista contra el PP". En eso, fíjate, estamos de acuerdo. Pero han olido sangre y se dedican además a lo de siempre: tratar de imponer su neocomunismo, que, aunque neo, ya luce trasnochado.
Traen de serie el vocabulario del 36. La marcha acabó en el Congreso al grito de "Madrid será la tumba del rentismo", ¡qué ocurrentes! No sé si se cumplirá esta profecía, pero viendo los resultados electorales de Madrid, parece que ha sido la tumba del izquierdismo.
Pues los pijipis malasañeros del sindicato este lo que exigen es el llamado "Decreto Maricarmen": que los contratos de alquiler se renueven solos (o vamos, que sean indefinidos), que no se pueda echar a nadie sin causa y que los precios se congelen, también cuando cambia el inquilino.
O sea, que el piso sigue a tu nombre para pagar el IBI y las derramas, pero el precio lo pone el Gobierno y el contrato se renueva solo. Vamos, que es quitarte la propiedad sin expropiártela. Prórroga forzosa y precio congelado: la renta antigua de Franco con otro nombre. Es bonita la paradoja.
Y cada vez que se regula la vivienda a golpe de pancarta, el problema empeora. No hace falta irse lejos, lo tenemos en Cataluña.
Allí topan los alquileres desde marzo de 2024. ¿Qué hicieron muchos dueños? Pasarse al alquiler de temporada, que no tenía tope. A finales de 2025, casi dos de cada tres pisos que se anunciaban en alquiler en Barcelona eran de temporada. En enero toparon también el de temporada, y en unos meses esa oferta cayó un 42% sin que los pisos volvieran al alquiler normal.
El precio se contuvo algo en las zonas tensionadas, sí, pero la presión se fue fuera: a finales de 2025 el alquiler subía un 1,6% en esas zonas y un 9,4% en el resto de Cataluña, casi seis veces más. Es como cuando implantas el SER en un vecindario y jodes al de al lado, que se llena de coches.
Con las ayudas pasa algo parecido. Si le das dinero al inquilino para pagar un alquiler en un mercado donde no hay pisos, el casero lo sabe y sube el precio. En Francia, donde lo han estudiado, de cada euro de ayuda unos 80 céntimos acababan en el bolsillo del propietario. Es lo que avisan los economistas del bono joven.
Y cuanto más cuesta echar al que no paga, más trabas pone el dueño para firmar. Con eso acabas de cargarte cualquier alquiler a los que la ley llama vulnerables.
Todas estas medidas atacan el precio y se olvidan de lo único que lo baja, que es que haya más casas. Y ojo, no nos hagamos trampas al solitario, que aquí tampoco hay inocentes: en un país donde hay mucha gente propietaria, pocos votan para que su piso valga menos.
Dicho esto, en el diagnóstico aciertan. Hay un problema serio de acceso a la vivienda, y lo tienen los jóvenes y los no tan jóvenes. Pero sus recetas fallan en lo más básico.
La población crece, y crece por la inmigración, pero las casas no al mismo ritmo. El Banco de España calcula que desde 2021 faltan unas 755.000 viviendas y que en 2028 pasaremos del millón.
La izquierda que ayer estaba en Sol es la que más defiende que siga llegando gente, y es la misma que se pone en contra cada vez que alguien quiere construir más y más rápido. Puedes defender que venga más gente o puedes oponerte a que se construya, pero las dos cosas a la vez no hay manera si hay un problema de vivienda escasa. Es matemáticamente absurdo.
Y luego está lo del centro. Todos quieren vivir en el centro, que en realidad quiere decir los barrios que les gustan y que no se pueden pagar. Tienen hasta una campaña que se llama "Nos quedamos".
La cosa es que sus padres y sus abuelos hicieron lo contrario. Entre 1975 y 1996, Madrid capital perdió más de 350.000 habitantes mientras Móstoles o Fuenlabrada no paraban de crecer. En los ochenta el centro se caía literalmente a trozos, y el que tenía dinero se iba a Pozuelo o a Las Rozas. Y el barrio de Salamanca, antes de ser lo que es, fue el ensanche, o sea, las afueras.
Aquí me encanta la propuesta de la candidata a candidata de Podemos, @Rebevolutions, para el centro: ¡que llegue hasta Toledo! ¡O hasta Málaga, que así Madrid tiene playa!
Pero bueno, creen que se puede decidir dónde vive la gente solo con desearlo. El día que vuelva a cambiar la película, estarán acampados porque los ricos viven en La Moraleja o en Puerta de Hierro y ellos no pueden. Cualquier cosa con tal de vivir del cuento.
Lo de Sol no va a bajar el alquiler de nadie, pero sirve de entrenamiento para cuando gobierne otro color: no habrá ni un solo día de paz social.
Y le echarán la culpa de todo cuando los suyos llevan dos legislaturas en el Gobierno. Ni cotiza.
¿Libre para hablar? Sí. Pero prepárate para pagar el precio
Una de las grandes confusiones de nuestro tiempo es suponer que porque alguien puede hablar en público, automáticamente está exento de censura.
Broncamo: “¿Cómo puedes decir que no puedes hablar si lo estás contando en el programa con más audiencia?”
Este mantra lo repiten como si la libertad de expresión consistiera en que te presten un micrófono y no en que puedas usarlo sin que te crucifiquen después.
Lo que no entienden es que no es lo mismo poder hablar que poder vivir con lo que dijiste.
La libertad no se mide por las declaraciones, sino por las consecuencias. Puedes decir lo que piensas, claro. Pero atente a las represalias.
Un despido fulminante, el linchamiento digital, la cancelación de contratos, la inclusión en la lista de los fachas, el aislamiento profesional o la expulsión del gremio. ¿Eso es libertad? No. Eso es un chantaje emocional, un “dilo si te atreves”.
Vivimos en sociedades donde la censura ya no necesita comisarios políticos ni ministerios de propaganda.
Hoy, quien censura tiene el control del relato y de las plataformas, y muchas veces no es el Estado, sino un enjambre de periodistas militantes y sectas emocionales que se organizan en red para castigar al disidente.
No hacen falta leyes mordaza si tienes una multitud de inquisidores voluntarios trabajando gratis por su dosis de virtud.
La llamada "cultura de la cancelación" es eso, una versión posmoderna del linchamiento público, revestida de moral progresista y ejecutada con precisión milimétrica.
No importa cuán famoso seas. De hecho, cuanto más alto estás, más suculenta es tu cabeza. La idea de que alguien no puede estar censurado si es famoso es tan absurda como decir que un empresario millonario no puede estar en la cárcel.
El poder mediático no protege, expone. Y cuando la ideología dominante dicta sentencia, te crucifican en prime time con una sonrisa y con aplausos.
La paradoja es esta, se permite hablar para que todos vean lo que pasa cuando hablas. Se pone el ejemplo para que el resto se calle. El miedo se propaga por contagio.
Y así se impone el silencio, no desde el castigo legal, sino desde el terror social.
El resultado es una sociedad formalmente libre pero emocionalmente aterrorizada, donde todos piensan lo que no se puede decir, y repiten lo que no creen para no quedarse solos.
La libertad de expresión no está en poder gritar. Está en saber que no te van a cortar la lengua después. Y hoy, muchos prefieren callar. Porque no hay mayor victoria del poder que lograr que te autocensures sin que nadie te lo ordene.
Torre Pacheco, el antirracismo selectivo y la estrategia marroquí.
Por Taleb Alisalem
Un anciano ha sido agredido en Torre Pacheco. El agresor, un joven marroquí. El hecho, grabado. Las reacciones, inmediatas. La narrativa, predecible. La izquierda mediática se lanza a denunciar el “auge del racismo”, “la extrema derecha” y “la islamofobia”. Los mismos de siempre, con los mismos adjetivos, con el mismo guion.
Pero aquí no hay ningún auge. Lo que hay es hartazgo. Lo que hay es un Estado, Marruecos, que ha hecho de su emigración una herramienta de presión política, y una parte de su diáspora una extensión blanda de su aparato de control. Y lo que hay, sobre todo, es una izquierda cobarde, domesticada y selectivamente ciega. Ve racismo en un tuit crítico, pero no ve supremacismo en los vídeos de marroquíes ondeando su bandera en suelo español tras agredir a un anciano.
Sí, se han ondeado banderas marroquíes en Torre Pacheco. No por nostalgia. Por territorio. Por dominio. Por desafío. Por supremacismo colonial.
Hay algo que no se quiere decir en voz alta, pero que muchos en silencio ya piensan, el proyecto integrador está roto. Y lo han roto quienes no vinieron a integrarse, sino a expandirse. Marruecos no ha exportado ciudadanos, ha exportado agenda. No ha mandado familias “necesitadas”, ha desplazado una ideología. La misma que ocupa mi tierra, el Sáhara Occidental, que oprime a su propia prensa y que alimenta en Europa una red clientelar de obediencia, chantaje y tribalismo.
¿Y qué hacen los colectivos “antirracistas”? Lo de siempre, callar. Callan cuando saharauis son amenazados. Callan cuando activistas son perseguidos por marroquíes en España. Callan cuando en las calles de Barcelona la criminalidad tiene rostro y nacionalidad, pero denunciarlo es “fascista”“Nazi” y “ultraderecha ultraderecha. Callan, porque el problema no es el racismo, sino quién lo sufre. Y si no eres útil a su causa ideológica, no mereces ni una línea de apoyo.
Es curioso cómo funciona la indignación selectiva.
Si un español reacciona ante la agresión de un anciano, es un nazi.
Si un marroquí agrede, es un caso aislado.
Si un barrio se defiende, es extrema derecha.
Si ondean banderas marroquíes del régimen del dictador Mohamed VI en suelo español, es “expresión cultural”.
HIPOCRESÍA con mayúsculas.
Lo que está ocurriendo no es nuevo. Forma parte de un modelo calculado, victimizar a la comunidad marroquí cada vez que alguien osa denunciar lo obvio. Mientras tanto, se criminaliza toda crítica, se anestesia la conciencia y se vacuna a Marruecos de cualquier responsabilidad. Y si alguien se atreve a hablar claro, lo llaman “ultraderecha” “Nazi”… Así se ha construido el nuevo totalitarismo moral, o te callas, o eres el enemigo.
Y mientras tanto, España arde.
Arde en la confusión. Arde en barrios donde la ley ya no es la Constitución, sino la ley del más violento. Arde en discursos institucionales que prefieren proteger sensibilidades ajenas antes que los derechos de sus propios ciudadanos. Arde mientras Marruecos gana terreno, simbólico, económico, político y ahora también callejero.
Torre Pacheco no es un caso aislado. Es un síntoma. Un espejo. Una advertencia. Y quien no quiera verlo, que mire mejor. Porque la bandera marroquí que ondearon está noche, no representa a un pueblo, representa a un régimen. Y ese régimen ha aprendido a infiltrarse no con tanques, sino con víctimas. No con soldados, sino con relatos. Y lo está consiguiendo porque Europa ha perdido el coraje de llamar a las cosas por su nombre.
Pues bien, yo no lo he perdido.
Sí, hay violencia importada.
Sí, hay lealtades extranjeras antes que cívicas.
Sí, hay una manipulación sistemática del victimismo para proteger a un Estado agresor.
Y sí, me puedes vomitar tu odio y falta de argumento en forma de “nazi” “ultraderechista” para dejar evidente de dónde procede el autoritarismo nazi. De ti.
La cosa es más o menos así:
como la mayoría de crímenes de género se comenten por hombres podemos asegurar que existe una violencia propia de los hombres, pero si de esos crímenes la mayoría son de extranjeros las cifras no son relevantes porque eres un racista.
El CGPJ sobre la amnistía: “supone degradación, cuando abolición, del Estado de derecho en España”
“Confundir el interés de España con el interés del Presidente del Gobierno (…) es algo incompatible con la alternancia política”
La amnistía “supone generar una casta jurídicamente irresponsable e impune por sus delitos”
¡Feliz Día de la Fiesta Nacional de España #DFN 2023 🇪🇸 #12octubre!
Con este emotivo 📽 queremos compartir con vosotros el profundo sentimiento de todos los componentes del #EjércitodeTierra de inquebrantable vocación al servicio de España. #SomostuEjército 🇪🇸
“Un impostor, llevando una bolsa de basura, logró desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York sin que nadie en el público se diera cuenta.” 😂😅
@LeContempIateur