¿Universidades sin Sociología?
La idea comienza a recorrer los campus de EEUU🇺🇸: si una disciplina no garantiza empleabilidad o buenos salarios, quizá debería perder espacio.
The Economist se suma al absurdo: afirma que la caída en la matrícula de sociología y en general las humanidades es una “buena noticia”, porque los jóvenes responden a incentivos… genios.
La tendencia en México🇲🇽 preocupa: en 10 años la matrícula en estos programas ha caído sistemáticamente.
Vivimos entre IA🤖, desinformación, polarización, violencia y crisis de confianza institucional. Es cuando más necesitamos comprender a la sociedad, y cuando menos jóvenes quieren estudiarla.
La Sociología necesita autocrítica: más rigor, pluralidad y menos dogmatismo. Pero eliminarla sería confundir educación con capacitación y empleabilidad con ciudadanía.
La universidad no es un centro de adiestramiento laboral. Es un gimnasio del pensamiento.
Comparto mi artículo en @Milenio
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Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026
La @cepal_onu acaba de lanzar su estudio annual sobre el estado de las economías en la región.
Este año destaca cómo la informalidad laboral constituye una restricción estructural.
Descarga libre: https://t.co/774kwCE6Ro
In the modern world we yearn for great leaders but resist them when they come along. A statesman is something far different from a demagogue or a technocrat; a true statesman is focused not on amassing power but on finding the best way to use power toward responsible ends.
Desde @cepal_onu hemos venido señalando que América Latina y el Caribe se encuentra en una trampa de baja capacidad para crecer, pero: todos los países o solo algunos? Cuáles están entrampados y cuáles no? Este artículo escapa de los promedios para responder estas y otras preguntas sobre el crecimiento regional. Les invito a leer y descargar en este enlace.
https://t.co/DHdwm405W1
John Keonig, una suerte de arqueólogo lingüista, decidió crear el diccionario de las #tristezas sin nombre, en el que incluye cientos de #neologismos que nombran realidades para las que aún no existía una palabra.
https://t.co/POciaQzyHI
Qué cosas tan curiosas pasan cuando un Nobel de Economía escribe un libro defendiendo volver a poner a la clase trabajadora en el centro de la política económica.
De repente, aparecen artículos que cuestionan burdamente 40 años de una de las carreras más rigurosas y productivas de la profesión.
Quizá sea señal de que algunas ideas empiezan a pisar los callos correctos...
Manual APA 7.ª edición para citar, documentar y transparentar el uso de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen)
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Consulta el material aquí:
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The Rulers by @CeciliaRikap is one of the most exciting new books on the market right now.
A fantastic analysis of how the cloud hegemons — Microsoft, Google, and Amazon — are exerting tremendous control over the world economy through their intellectual monopolies.
📖 Ya está disponible el número 10-2 de Interpretatio. Revista de Hermenéutica.
🌐 Todos los contenidos son de acceso abierto.
🔗 Léela aquí: https://t.co/ZVuvHZWiem
¿Por qué la educación debe ser laica? Pregunta debatida ampliamente por los filósofos de la Ilustración hace más de 2 siglos en Europa y hace 35 años en el país cuando se definió la Constitución de 1991. La educación laica favorece la lectura, autonomía y el pensamiento crítico:
Universidades del Reino Unido están enseñando a los estudiantes cómo leer un libro largo. 📚 Nuevos cursos de “reading resilience” buscan ayudar a jóvenes acostumbrados a textos cortos y móviles a concentrarse en novelas extensas y análisis literario.
THE TIMES La caída del interés por Literatura Inglesa ha llevado a universidades a cambiar su enfoque: menos solo teoría y más habilidades como leer críticamente, escribir blogs o hacer podcasts sobre libros. 📖🎧 La lectura profunda vuelve a enseñarse en clase.
https://t.co/PKvlJw3bAr
¿La creatividad organizacional es un algoritmo? Navarro Aguiar (2026) reta el cognitivismo gerencial con pragmatismo encarnado. El sentido se construye en lo social, no en el vacío. Únete al debate este 19/08.
https://t.co/AZz8Ux3nbV
@HMexihco@ElChorroCo#Sensemaking
Derechos fundamentales e inteligencia artificial (Miguel Ángel Presno Linera, Marcial Pons, 2022).
El libro, de apenas 144 páginas, es un ensayo ágil y bien estructurado que analiza la tensión entre la inteligencia artificial (IA) y los derechos fundamentales desde una perspectiva constitucional. Se divide en tres partes claras:
1. Aproximación a la IA (Capítulo I)
Presno Linera ofrece un recorrido breve pero preciso sobre el origen y evolución de la inteligencia artificial desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Reconoce la dificultad de definirla de forma unívoca (tanto técnica como ontológicamente) y sitúa su creciente protagonismo en la vida cotidiana. También alude al marco regulatorio europeo (Libro Blanco sobre la IA y normas relacionadas con protección de datos) como intento de establecer estándares.
2. Incidencia de la IA en derechos fundamentales concretos (Capítulo II)
Esta es la parte más “aplicada”. El autor examina cómo la IA afecta a distintos grupos de derechos:
- Libertad personal y derecho a un juicio justo (IA policial y judicial; sistemas como COMPAS y los riesgos de medidas preventivas).
- Dimensión privada: intimidad, propia imagen, protección de datos y secreto de las comunicaciones.
- Libertades de expresión e información.
- Derechos colectivos: reunión, manifestación y huelga.
- Prohibición de discriminación (especialmente el problema de los sesgos algorítmicos y la opacidad de los sistemas).
- Participación política y electoral.
- Acceso a prestaciones sociales.
Se apoya en normativa y jurisprudencia española, europea (TEDH) y comparada. Destaca que la opacidad de los algoritmos puede ser un problema incluso más grave que los sesgos mismos.
3. Teoría general de los derechos fundamentales e IA (Capítulo III)
Aquí está el mayor aporte del libro. Presno analiza el impacto de la IA no solo sobre derechos concretos, sino sobre la propia estructura de los derechos fundamentales y del Estado:
- El Estado social, democrático y (ahora también) digital de Derecho.
- Dignidad humana y libre desarrollo de la personalidad.
- Doble dimensión de los derechos (subjetiva y objetiva).
- Titularidad: ¿pueden o deben tener derechos fundamentales los robots y la IA?
- Sujetos obligados, objeto y contenido de los derechos.
- Garantías frente a lesiones derivadas del uso de la IA.
Cierra con reflexiones sobre el transhumanismo, el cíborg y la posibilidad de atribuir personalidad jurídica (y ciertos derechos) a sistemas inteligentes, especialmente en materia de creación intelectual.
Se trata de una obra muy recomendable por varias razones:
Fortalezas
- Claridad y concisión. En un tema que suele abordarse con jerga técnica o con excesiva extensión, Presno consigue un texto legible, ordenado y accesible tanto para constitucionalistas como para lectores no especializados.
- Enfoque genuinamente constitucional. No se limita a describir riesgos tecnológicos: los inserta en las categorías clásicas de la teoría de los derechos fundamentales (titularidad, contenido, garantías, dimensión objetiva…). Esto es poco frecuente y muy valioso.
- Equilibrio. Evita tanto el tecnopesimismo apocalíptico como el tecnoptimismo ingenuo. Reconoce oportunidades y peligros con el mismo rigor.
- Actualidad y proyección. Aunque se publicó en 2022, plantea preguntas que siguen plenamente vigentes (y lo estarán durante años): opacidad algorítmica, sesgos, automatización de decisiones públicas, personalidad jurídica de la IA, etc.
Posibles limitaciones
- Por su extensión reducida, algunos temas (especialmente el transhumanismo y la titularidad de derechos de los robots) se tratan de forma más introductoria que exhaustiva. Quien busque un análisis filosófico o técnico muy profundo echará de menos mayor desarrollo.
- El enfoque es predominantemente europeo-español; la dimensión global o comparada (EE.UU., China, Latinoamérica) aparece de forma secundaria.
Es una de las mejores introducciones en castellano a la relación entre IA y
La Universidad de Chicago acaba de decir en voz alta lo que muchas facultades de Derecho todavía no quieren aceptar: la inteligencia artificial ya rompió el modelo tradicional de enseñanza jurídica. Hoy un alumno puede entregar una demanda, un ensayo o una investigación impecables sin haber leído, razonado ni comprendido realmente el problema. El riesgo no es solo el plagio. Es algo mucho más grave: simular que alguien sabe Derecho cuando en realidad solo aprendió a pedirle respuestas a una máquina.
La respuesta de Chicago no es prohibir la IA ni rendirse ante ella. Es formar abogados capaces de pensar sin tecnología, trabajar con ella y, sobre todo, cuestionarla. Por eso vuelve al aula sin pantallas, fortalece el método socrático, exige exámenes presenciales y obliga a los estudiantes a defender oralmente sus trabajos. La lógica es brutalmente sencilla: si no puedes explicar, sostener y corregir lo que entregaste, entonces probablemente nunca fue realmente tuyo.
La inteligencia artificial no va a acabar con los abogados. Va a acabar con una forma mediocre de ejercer el Derecho: memorizar, copiar formatos, repetir jurisprudencia y producir documentos sin criterio. El abogado que sobreviva no será el que escriba más rápido que una máquina, sino el que sepa detectar cuándo la máquina se equivoca, entender lo que está en juego, tomar decisiones difíciles y responder por sus consecuencias. El futuro de la abogacía no está en producir más texto. Está en tener más juicio.
https://t.co/jOi6yohnra