Doy gracias por esa gente que se atrave a leer y escribir en este mundo horrendo donde todo se volvió token, vectores y otras cosas que Julio Verne, sin nombrarlo así, entendió en "París en el siglo XX".
Doy gracias porque se puede escribir en otros espacios, lejos del magnetismo de los datos. Se escribe mucho allá afuera y de pronto brota un milagro, lo que Lewis Carroll vio en sus paradojas. Lo que Frege buscaba en la regresión: las ganas de seguir viviendo.
Acabo de ver un vídeo de "Pov en tu parálisis de sueño el muerto que se te sube es Zizek". Sí se da un tiro con la cucaracha que el otro día me voló encima gritando Kawabonga.