De todos los que he tenido el privilegio de visitar, el @EstadioBanorte es, sin duda, el que me ha causado más impresión. Y me trataron de maravilla, por cierto. Si mañana nos dicen que cambian la sede y que la final de esta Copa del Mundo se va a jugar allí, yo aplaudiría hasta que me sangren las manos. Ese estadio tiene todo lo que tiene que tener un estadio: historia, mística y grandeza. El Templo del fútbol mundial.
Yo en lo personal agradezco mucho a la selección ecuatoriana que haya venido hasta el Azteca, con su “generación dorada” y sus tres “jugadores de clase mundial”, a recibir una clase de fútbol, un baño de humildad y a ratificar que son nuestros queridos clientes.
Eso sí: recomiendo salir con tiempo al aeropuerto mañana. Hay inundaciones y se hace un buen rato para el viaje a la altura de Quito, donde - según escuché incesantemente - habían aprendido a jugar en la altura.