Un million de vues en une semaine. Merci !
Il y a tout juste une semaine, nous mettions en ligne le premier épisode de TRADITIO – Pour l'amour de l'Église, consacré à l'histoire, au sacerdoce et aux séminaires de la FSSPX
Aujourd'hui, nous avons la joie de constater qu'il a déjà dépassé le cap symbolique du million de vues.
Ce chiffre impressionnant témoigne de l'intérêt de très nombreuses personnes, aux quatre coins du monde, pour la vie de l'Église et pour l'œuvre de transmission de la foi accomplie depuis plus de cinquante ans par la Fraternité.
Si vous ne l'avez pas encore vu, le premier épisode est toujours disponible ici :
https://t.co/ljL5YdeKHQ
Et l'aventure continue : le deuxième épisode de TRADITIO est désormais également disponible depuis aujourd'hui.
En el famoso incidente de Antioquía entre San Pedro y San Pablo, se estableció el dilema sobre si permanecer como una escisión del judaismo y dirigirse solo a circuncidados o, por el contrario, llevar la palabra de Dios a los no circuncidados. A los hechos me remito: es evidente que se impuso la Iglesia de Pablo, alejándola de la endogamia judía. De esto hace dos mil años ya. El cristianismo es antagonista al judaísmo. El cristianismo es universalista, el judaísmo esencialmente elitista. El cristianismo es integrador y proselitista, el judaísmo es una comunidad autopercibida de elegidos, hermética y ajena al mundo que aspira a gobernar.
Dos mil años cultivando esa diferencia.
Mike Huckabee, embajador de EEUU en Israel: "Soy sionista, no por judío, sino porque creo en la biblia cristiana. Los judíos son el pueblo elegido por dios hace 3.800 años, dios creó Israel y le dio la misión de ser la ley y la luz en el mundo".
La curia vaticana actual jamás esperó que la pequeña Fraternidad rompiera el silencio para desvelar al mundo aquello que el discurso oficial se empeña en ocultar. Aquellos lejanos años de 1988 cuando el aparato mediático de Roma se conjuró para demoler a la Fraternidad San Pío X, han quedado atrás. Hoy, la realidad es otra: el pequeño rebaño no está solo y los fieles han perdido el miedo a las represalias del sistema. De hecho, los realizadores del documental han sido precisamente dos muchachos, cansados de las sistemáticas calumnias y difamaciones en contra de la fraternidad, durante los últimos años.
El tema es que la situación actual es radicalmente distinta: ya no estamos ante clérigos "exagerados" que denunciaban el giro de Roma luego del Concilio Vaticano II, acusados de "conspiranoicos" y "pinchaglobos pesimistas". Hoy, las evidencias de una sociedad que, producto de la desacralización de sus bases católicas ha sucumbido a la satanización, son copiosas y flagrantes. Nos asaltan a cada paso. Quien se atreva a negarlo, habita un mundo de fantasías o padece una ceguera voluntaria ante la realidad.
Es innegable que esta subversión tiene su origen en la década de los sesenta, cuando una curia masonista infiltrada en las altas esferas de Roma decidió que era imperativo mutilar la doctrina y despojar a la Santa Iglesia de los baluartes que la protegían frente al humo de Satanás, como el mismo Pablo VI tuvo que admitir que había penetrado insidiosamente en el Templo.
Por ello, este 7 de junio, ante el estreno de la primera parte del documental de la FSSPX, el católico tendrá la oportunidad de contemplar y examinar la labor silenciosa de los sacerdotes de la FSSPX de boca de ellos mismos, siendo los espectadores dueños de sacar sus propias conclusiones.
Comprenderán por qué la mayoría de los visitadores enviados desde Roma con el fin de fiscalizar a la Fraternidad, terminaron convencidos de la integridad de la misión de los FSSPX. Es el caso, ciertamente, de Monseñor Vitus Huonder quien tras una vida de servicio en la jerarquía, decidió retirarse al seno de la Fraternidad en Écône, solicitando que sus restos descansaran finalmente junto a los de Monseñor Marcel Lefebvre, un gesto que sella su testimonio de fidelidad a la Tradición.
Es muy sencillo aborrecer aquello que se ignora o denostar lo que nos resulta extraño. Sin embargo, cuando un alma se adentra en esta comunidad y atestigua, con juicio y rectitud la labor providencial y silenciosa que se realiza en favor de la Iglesia Católica, resulta imposible no alzar la voz ante la injusticia. Se convierte en un imperativo moral dar un paso al frente para defender la VERDAD, frente a las supercherías de aquellos que, habiendo abandonado el servicio a Nuestro Señor, han claudicado para servir a Su adversario.
Que muchos católicos puedan ver el documental TRADITIO por amor a la Iglesia.
Mar Mounier.
El cardenal Alfredo Ottaviani nos explica, de modo muy sencillo, en qué consiste el corrosivo laicismo. Dios quiera que volvamos a tener algún día cardenales como éste:
«Éstos son los frutos de la civilización laicista, de la anti-Iglesia, obtenidos únicamente por tener la satisfacción de gritar: “No queremos que Cristo, por mediación de su Iglesia, irradie su influjo en la sociedad”. Ha repudiado la caridad cristiana que actúa por la gracia de Dios, por amor de Dios. [...] Ésta es la gloria de la civilización laicista: la filantropía que no está hecha con la gracia de Dios no la avala la ayuda divina, porque se halla bien lejos de la fraternidad cristiana; es un desahogo del egoísmo individual, familiar, nacional. [...] ¿Qué ha sacado a la luz el laicismo? El placer, el placer hasta sus ultimas consecuencias, hasta la putrefacción, hasta aquel hábito luciferino de gozar, de gozar de cualquier cosa que pueda satisfacer estos apetitos bestiales que enervan [a la juventud]. [...] Ha repudiado la “pax” cristiana. Jesús ha dicho: “Os doy mi paz, os dejo mi paz, que no es la del mundo”. Pero el mundo ha querido “su” paz, el pacifismo de los laicistas. [...] Y las guerras se han multiplicado, llevadas a cabo con tanta ferocidad, sin distinción de golpes, con todos los horrores que hemos lamentado en la última guerra [mundial]» (Alfredo Ottaviani, «El baluarte», Barcelona: Ediciones Cruzado Español, 1962, pp. 44-45).
@PadreTomasB Siéntase bienaventurado páter, porque serl insultado por causa del Evangelio. Malo sería que recibiera más alabanzas que injurias, en un mundo malvado como el que vivimos.
No apoyo esta guerra de Trump e Israel contra Irán, pero tampoco puedo aceptar estás palabras de León, porque dan a entender que las religiones son algo santo, cuando la única religión santa es la verdadera, la católica.
Advertencia indirecta del papa León a Trump, pestilente criminal y frustrado Nobel de la Paz:
«¡Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso!»
@JaimeMercant Cuando menos da lugar a confusión. Debería haber dicho la religión, no las religiones. Ellos no quita que el caso concreto de la guerra de Trump contra Irán se trate de una guerra injustificada, instrumentalice o no el nombre de Dios o de alguna religión en su favor.
@EniorJimenez llegado las Brigadas Internacionales a España..mucho menos el 17, día en que comienza el Alzamiento en Melilla. Y, por otro lado, no se pueden atribuir todos los crímenes contra religiosos a los brigadistas, ni muchísimo menos.
@EniorJimenez Estimado Enior, le apoyo totalmente en su lucha contra el sionismo y el judaísmo, pero nada más contraproducente para los que estamos en esta lucha que atribuir proporcionar datos erróneos sobre el enemigo. Y me temo que su post tiene algunos. El julio del 36 aún no habían...
@JaimeMercant Así y todo, las palabras del Papa no son admisibles, porque habla de las religiones como de algo santo, y sólo una es santa, la verdadera, la religión catolica.
Ratzinger no dice que entre católicos puedan existir una legítima discrepancia sobre la legitimidad moral de la guerra justa o de la pena de muerte, sino sobre la aplicación penas de muerte o el emprendimiento de una guerra en casos concretos.
Aunque en el caso concreto del Papa León XIV, yo no estoy de acuerdo con las críticas que Trump le hizo, sin embargo, cabe preguntarse: ¿puede un político criticar al Papa por sus dichos? La respuesta es sí, ya que el Papa en política no es infalible, sino que puede cometer errores.
Voy a poner el caso del Papa Clemente VII. Carlos V estaba luchando contra Francia (a quien derrotó militarmente). Francia era católica, pero apoyaba a los enemigos de España para debilitar al emperador Carlos V. Francia apoyaba a los turcos musulmanes. Mientras Carlos V estaba tratando de enfrentar tanto a los turcos como a los franceses que apoyaban a los musulmanes en su contra, el Papa Clemente VII se alió con los franceses en contra de Carlos V. Lo que estaba haciendo el Papa Clemente no era algo contra el emperador solamente, sino contra la cristiandad, porque si los turcos triunfaban, Europa caía en manos del Islam.
En ese sentido, el Papa Clemente VII no estaba apoyando al defensor de la cristiandad (Carlos V) y estaba colaborando con los turcos musulmanes, aliados de los franceses (traidores a la cristiandad) contra el emperador. Esto produjo que Clemente VII fuese invadido por las tropas de Carlos V en Roma (algunos dicen que el emperador no hizo la invasión directamente sino que la permitió, pero que no fue él quien la organizó). Clemente VII tuvo que rendirse y luego le manda una carta a Carlos V muy enojado diciéndole: "no entiendo como un príncipe cristiano como usted permitió que me hayan ultrajado como lo hicieron. Esto es inaceptable". Carlos V le responde diciéndole que su Santidad no estaba actuando como vicario de Cristo sino como enemigo de la cristiandad, ya que estaba aliado con aquellos que querían destruir el cristianismo (los franceses y los turcos). El emperador termina su carta diciendo: "cuando usted sea pastor, yo lo respetaré. Pero cuando usted sea parte yo lo combatiré". Como diciendo: "si usted colabora a la defensa de la cristiandad y es vicario de Cristo, tiene mi apoyo. Si usted en cambio se une al enemigo, será combatido".
Vuelvo a repetir: en el problema que tuvo el Papa León XIV con Trump, yo creo que el Papa es el que tiene razón. Sin embargo, el Papa tiene razón en esta ocasión concreta, pero en un conflicto futuro el Papa León XIV podría estar equivocado y Trump podría estar en lo cierto. Sin embargo, en lo que sucedió en los días pasados, yo creo que el Papa León XIV no se equivocó y por el contrario fue el presidente de los Estados Unidos quien hizo críticas injustas hacia el Papa.
¿Qué quiero decir con esto? Que no debemos caer en la papolatría ni en la papofobia. El Papa como jefe de estado no actúa ni habla ex Cátedra. En política puede tener errores y aciertos. Por lo tanto, debemos analizar objetivamente los hechos, sin caer ni en actitudes papólatras ni en actitudes papofóbicas.
Dicho todo esto, apoyo al Papa León XIV en su último enfrentamiento contra Trump, no porque sea el Papa, sino porque considero que objetivamente tiene razón y el presidente está equivocado en sus críticas. Pero si mañana (en otra circunstancia distinta) le doy la razón al presidente y no al Papa es justamente porque en cuestiones políticas no hay infalibilidad. Como jefe de estado, el Papa puede estar en lo cierto o puede cometer errores. Recemos para que el Espíritu Santo lo ilumine y sepa guiar a nuestra iglesia siempre por el camino de la verdad y de la concordia.
Bendiciones para todos.
@JaimeMercant@EVerastegui Así es. Por eso existen unos deberes de la República, Estado, Reino, Comunidad política o como se le quiera llamar, para con Cristo y para con su Iglesia. Es lo que enseñan, entre otros muchos documentos del Magisterio, Diuturnum Illud, Inmortale Dei y Quas primas.
Hubo una persona que me escribió ayer y me dijo una cosa así: "padre, yo lo seguía, pero ahora no lo sigo más. Por sacerdotes como usted es que la Iglesia está como está". Esta persona se refería a una de mis publicaciones sobre la ideología del género.
Pues mi respuesta fue la siguiente: "no me tiene que seguir a mi, tiene que seguirlo a Jesucristo. A mi no me preocupa perder seguidores por decir la verdad. Cuando Cristo predicó su discurso eucarístico, muchos de sus discípulos dejaron de seguirlo, y él le preguntó a los 12 si se querían ir ellos también. Pedro le dijo que solo Él tiene palabras de vida eterna. Yo estoy muy lejos de ser Jesucristo y por eso yo siempre le digo a las personas: en la medida que yo los acerque al Señor me pueden seguir. Si los alejo, pueden dejarme de seguir. Al que hay que seguir incondicionalmente es a Jesucristo, y a todos aquellos que nos acerquen a Él. Pero le puedo asegurar una cosa: Cristo también condena la ideología del género. Por lo tanto, si usted me deja de seguir por decir la verdad, lo tomo como una placa de honor".
Yo he escuchado muchas veces de parte de zurdos, liberales y masones que "la Iglesia está como está por los sacerdotes que no nos adaptamos al progreso de los tiempos". Pues miren, el progresismo ya se adaptó al progreso de los tiempos durante 60 años. Resultados: iglesias vacías, seminarios vacíos, monasterios vacíos, conventos de monjas muriendo por falta de vocaciones, etc. En cambio, los lugares donde se mantiene la doctrina de siempre tienen Iglesias llenas, seminarios llenos, conventos llenos, monasterios llenos. Crecen los lugares donde se conserva la tradición de la Iglesia, y mueren los lugares donde más se adaptan al mundo.
Cuando la Iglesia quiere adaptarse al mundo deja de ser la Iglesia. Cuando me refiero al mundo no me refiero a lo bueno del mismo sino a la "mundanidad" (lo mundano, que es lo pecaminoso). Una analogía es el caso de Coca Cola. La fórmula original funcionó como un buen negocio. Cuando cambiaron la fórmula mil veces, Coca Cola dejó de ser atractiva. Luego, volvieron a la fórmula original, entonces volvieron a tener éxito. La Iglesia no es un negocio, pues busca la gloria de Dios y la salvación de las almas. No buscamos número, buscamos que las almas que sean fieles a la verdad puedan abrazarla y salvarse, pero no buscamos como negociantes contentar al mundo y a la mayoría. Sin embargo, lo concreto es que la Iglesia que da frutos es la Iglesia de siempre, no la Iglesia del mundo.
Cuando la Iglesia predica que Cristo es el único Salvador, que ella es la única religión verdadera, que el infierno existe y que hay gente condenada; cuando la Iglesia predica que el aborto es un asesinato, que la ideología de género es perversa, que la cultura woke, el liberalismo, la izquierda, la masonería e ideologías afines no son compatibles con el Evangelio; cuando la Iglesia predica que no hay que tener sexo fuera del matrimonio, que los actos homosexuales son antinaturales y no pueden recibir aprobación en ningún caso; cuando la Iglesia predica todas estas cosas tiene frutos y frutos en abundancia, porque esto es lo que mandó Jesucristo: predicar la verdad, pues la verdad nos hará libres.
Obviamente, el mensaje de la Iglesia no puede ser solo negativo. Debe ser positivo en primer lugar, ya que Cristo mandó anunciar buenas noticias. Yo también estoy en contra de que todo sermón sea pegando palos. Hay que hablar del amor de un Dios que se hizo hombre y murió en la cruz por nosotros; hay que hablar del cielo eterno que nos espera si somos fieles al Evangelio; hay que hablar de la necesidad de amar al prójimo en los pobres, en los más necesitados, en los más débiles. Todo esto hay que decirlo, porque el mensaje de la Iglesia en primer lugar es positivo. Sin embargo, no hay que dejar de predicar la verdad, por más que la verdad duela. La verdad duele, pero libera. Cristo es la verdad, y Él no tuvo reparos en hablar 18 veces de la existencia del infierno en el Evangelio. Por lo tanto, Dios bendice a la Iglesia si predica la verdad, no si se adapta con el mundo.
Hace unos días, hablaba con un señor mayor, de 80 años. Este hombre es bastante progresista y cuando fui a confesarlo, luego de la confesión me dijo: "padre, nosotros en nuestra época quisimos dejar de lado la edad media e ir adaptarnos al mundo moderno. ¿Porqué ustedes los jóvenes, tanto sacerdotes como laicos quieren volver a lo que nosotros intentamos rechazar? Me impresiona como los jóvenes hoy se alejan del progresismo y se vuelven más conservadores...eso hasta me asusta". Le respondí: "porque nos interesa el producto original, no el nuevo. El producto original viene de Jesucristo, en cambio el nuevo viene de ustedes. Nosotros no seguimos a los hombres, seguimos a Jesucristo y la mundanidad que su generación predicó no es lo que predicó el Señor. No hay nada que inventar mi amigo. Cristo ya nos dijo cual es el camino a seguir, y lo marcó perfectamente. Hay que adaptarse a los tiempos en la medida que no vayamos contra el mensaje del Evangelio. Pero si adaptarse a los tiempos implica cambiar el mensaje del Señor, entonces no nos interesa. No seguimos a una moda ni a una ideología. Seguimos a Cristo, y a Cristo crucificado y resucitado. Él es el mismo, ayer, hoy y para siempre. No hay nada nuevo bajo el sol".
No se trata de ser progresistas o tradicionalistas. Se trata de ser católicos. Hay dos fuentes de la revelación divina: la Escritura y la tradición; y ambas deben ser interpretadas por el Magisterio de la Iglesia. Un católico siempre cree en la Tradición y nunca la descarta, porque es una de las fuentes de la revelación. Por lo tanto, hay que ser católicos no según el mundo, ni según una moda, ni según una ideología. Hay que ser católicos siguiendo a una persona: Jesucristo, Dios y hombre verdadero. No hay nada que inventar, no hay nada nuevo bajo el sol. Ya sabemos cual es el camino, solo hay que seguirlo.
Bendiciones para todos.