Esta abuelita, llamada Nina Lobkóvskaya, con solo 20 años era teniente del Ejército Rojo, comandó un regimiento de francotiradoras soviéticas en Berlín, ejecutando al menos a 89 nazis.
"La barbarie nazi me causaba tanto dolor que me ahogaba. En el Ejército Rojo pude combatirlo".
Partisanas italianas antifascistas patrullan armadas con sus fusiles por las calles de Milán, tras liberar la ciudad de las tropas del fascista Mussolini y del ejército nazi.
El pueblo cantaba "O partigiano, portami via, O bella ciao..." por las calles.
25 de abril de 1945.
🇨🇳 Este hombre fue Puyi, el último emperador de China. En la década de 1960, trabajaba en el Jardín Botánico de Pekín, regando plantas y vendiendo entradas. Otra de sus tareas era recibir a dignatarios extranjeros. La gente lo presentaba diciendo: «Este es Su Majestad, el Último Emperador de China». Entonces Puyi se ponía de pie y decía: «No, soy un ciudadano orgulloso y ordinario de la República Popular China».
Cada vez, los invitados extranjeros se quedaban con una expresión de absoluta estupefacción. Al fin y al cabo, a lo largo de la historia —ya sea en China o en el extranjero, antigua o moderna— hemos visto a familias reales depuestas ejecutadas, exiliadas o expulsadas. Pero tomar a una antigua casa reinante, especialmente al último monarca de una dinastía, y convertirlo en un ciudadano ordinario que vende entradas por un salario en un jardín botánico? Eso no ocurre en ningún otro lugar del mundo.
"Esta es la casa de un estudiante en EEUU".
Esto fue lo que escribió un joven estudiante sintecho en su tienda de campaña fuera del Seattle Central College, EEUU, en pleno 2026.
Mientras tanto a la derecha, en el museo de los horrores del comunismo en Varsovia, enseñan la terrible casa gratuita entregada por el estado durante la República Popular de Polonia (el 60% de las viviendas actuales de Polonia fueron construidas durante el proyecto socialista).