EL MEJOR JUGADOR DE TODOS LOS TIEMPOS. MÁS DE 20 AÑOS EN LA ÉLITE DEL FÚTBOL MUNDIAL. NO HUBO NADIE MÁS GRANDE. NO HABRÁ NADIE MÁS GRANDE. LEGENDARIO, GIGANTESCO, ETERNO.
Messi se fue de la elite solo para demostrarnos en su ultimo mundial lo fácil que nos hace ver las cosas y lo difícil que realmente es hacer lo que hace.
La rutina de lo extraordinario❤️
@ArondonFT@criptolawyer Por Dios Alejandro valorate vale que vaina tan penosa verte como una putita derrotada cambiando las narrativas dia tras dia solo porque USA no deja de meterte la lengua en el culo AJAJAJAJJAJAJAAH
¿No ha cambiado nada? ¿Estamos igual?
Dile eso a los policías metropolitanos, a la adolescente Samanta, a Biagio Pilieri, a Rocío San Miguel. Dile eso a Dignora, a Rafael Tudares, a Rory Branker o a Fernando Orozco, a su mamá y a su hijo —una familia secuestrada el año pasado. A tantos presos políticos que han vuelto a abrazar a sus familiares tras años de aislamientos y torturas.
Dile eso a los estudiantes que han vuelto a las calles, que han perdido el miedo, a los familiares que nuevamente comparten historias en sus estados de Whatsapp.
A los exiliados que han regresado, algunos con estridencia y otros con discreción, pero que han podido reencontrarse con padres que tenían años sin ver o han podido volver al Caribe, ese que dejaron tras la persecución.
A los medios que han empezado a reportar la realidad. A la presencia de estadounidenses en Venezuela, los viajes constantes a Venezuela de funcionarios otrora odiados como Humire o Rattclife y las operaciones militares en los cielos de Caracas.
Dile eso a Raúl Gorrín, ahora preso, y a Alex Saab, extraditado a Estados Unidos. A Tarek William Saab que cayó en desgracia y a Padrino López que ya no tiene influencia. Dile eso a Maduro, que hoy está condenado a una celda fría e inclemente en una prisión federal de Nueva York.
Dile eso al régimen cubano, que ya no se oxigena gracias al petróleo venezolano, o a las FARC y al ELN, que han tenido que replegarse hacia Colombia, según reportes de periodistas de la zona fronteriza.
Por supuesto que Venezuela no está donde tiene que estar. Y por supuesto que aún es gobernada por un régimen opresivo y corrupto, pero que hoy está sometido a nuestro aliado, Estados Unidos. El mismo aliado que ha logrado que todo lo anterior ocurra, cosas que eran impensables antes del 3 de enero.
Sí, aún hay cientos de presos políticos secuestrados. La persecución no ha desaparecido por completo y los enchufados siguen expoliando al país.
Pero si ha habido liberaciones, cambios institucionales y una marginal apertura política, es gracias a Estados Unidos, gracias al presidente Trump, y no reconocerlo es mezquino, ingrato e impreciso. Así como es mezquino no reconocer que los esfuerzos de liderazgo opositor fueron decisivos para construir las condiciones que permitieron el 3 de enero.
Las liberaciones son de Trump, los que se mantienen secuestrados siguen siendo víctimas de la dinámica criminal del régimen chavista. Los cambios institucionales son de Trump, la resistencia a profundizarlos es culpa de la dinámica criminal del régimen chavista. La persecución contra corruptos como Saab, Gorrín, el cierre del aparato de propaganda de Carvajalino, la caída en desgracia de Tarek, etcétera, son de Trump, mientras que el reciclaje de otros delincuentes y matones es culpa de la dinámica criminal del régimen chavista.
Desconocer el punto en el que estamos nos estanca. Obviar las rendijas que se han abierto impide que las aprovechemos. Culpar a nuestro principal aliado de que aún vive un sistema criminal que corrompió todos los espacios y que lleva 27 años enquistado es mezquino, ingrato y nos aparta de una alineación que hoy es urgente.
Desmontar el sistema corrupto de Venezuela es una hazaña monumental. Son 27 años de devastación. Desmantelar la tiranía es equivalente a desactivar una bomba de tiempo. Un mal movimiento y todo estalla.
Estamos en buenas manos. Tenemos un aliado formidable: nadie es más idóneo para capitanear esto que Marco Rubio o Mauricio Claver-Carone, quien asesora el tutelaje. No hemos tenido un mejor liderazgo en la oposición que el de hoy, en voz de María Corina Machado.
Podemos presionar. Tenemos derecho a tener nuestra propia agenda. Tenemos derecho a ser caprichosos, porque somos nosotros quienes sufrimos primeramente esta realidad. Pero que ello no nos lleve al desagradecimiento. Tampoco a desconocer nuestro contexto.
No, Venezuela no está bien. El drama humanitario se profundiza, la vida corriente se degrada y el hambre aumenta. Pero esta dramática realidad, que da cuenta de un presente hostil, no puede quitarnos la certeza de que, con el suficiente esfuerzo por parte de nosotros, guiado por nuestro liderazgo y con el apoyo de un aliado formidable, el futuro es alentador.
Trabajemos por ese futuro, siempre entendiendo dónde estamos.