Propongo el siguiente experimento:
Al que por estos días defienda el cisma efectuado por la FSSPX, hazle estas tres preguntas:
1. ¿Fuera de la Iglesia hay salvación?
2. ¿Para formar parte de la Iglesia debo estar en comunión con el sucesor de Pedro (el Papa)?
3. ¿Puedo estar en comunión con el Papa así el Papa diga explícitamente que NO estoy en comunión con él?
Con sus respuestas te darás cuenta de que la FSSPX está siendo condenada por sus actitudes soberbias y sectarias. Protestantismo puro.
Una pena.
El Papa León XIV ha pedido hoy a la FSSPX: «¡Den marcha atrás!». Les advierte de que las consagraciones episcopales sin mandato pontificio serían un acto cismático y un pecado de extrema gravedad.
La respuesta de D. Davide Pagliarani viene a ser: precisamente porque Roma nunca nos ha tratado del todo como cismáticos, tampoco debería hacerlo ahora.
Pero ése es el problema: durante décadas, Roma ha tenido gestos de una benevolencia extraordinaria con la FSSPX:
— Se habló de cisma, pero nunca se les trató simplemente como cismáticos.
— Se levantaron las excomuniones a los obispos consagrados en 1988, aunque ellos públicamente siempre negaron su validez y nunca se arrepintieron.
— Siendo arzobispo de Buenos Aires, el Card. Bergoglio favoreció su reconocimiento civil como asociación católica.
— Como Papa, Francisco concedió facultades para confesar válida y lícitamente, y abrió la vía para la asistencia válida a matrimonios.
Pero ¿qué movimiento real ha hecho la FSSPX hacia Roma?
La Fraternidad sigue rechazando en bloque el Concilio Vaticano II como matriz de errores. Sigue considerando que las reformas litúrgicas contemporáneas favorecen la pérdida de la fe. Sigue prohibiendo a sus fieles asistir no sólo al Novus Ordo, sino incluso a misas tradicionales celebradas por sacerdotes plenamente incardinados y en comunión canónica con la Iglesia. Sigue manteniendo tribunales propios cuyos juicios condicionan, de facto, el reconocimiento práctico de sentencias eclesiásticas. Sigue poniendo en duda la validez de las Ordenaciones o la Santa Misa siguiendo los nuevos libros litúrgicos, apelando a la posibilidad del defecto de la intención del celebrante.
Y, sobre todo, sigue sosteniendo que la Tradición permanece segura en ellos, mientras Roma, los obispos, los sacerdotes y los fieles que aceptamos el Vaticano II leído a la luz de la Tradición estaríamos atrapados en lo «conciliar» o «sinodal», como si eso significara necesariamente abandono de la fe. O, en palabras de Mons. Lefebvre, siguen manteniendo que "la Cátedra de Pedro y los puestos de autoridad de Roma [están] ocupados por anticristos".
No se puede vivir indefinidamente de la benevolencia de Roma mientras se niega a Roma la autoridad efectiva para juzgar la propia situación.
La FSSPX pide, muchas veces con razón, que no se la caricaturice ni se la trate como si fuera modernista. Pero entonces debería conceder a los demás la misma justicia: no todos los que aceptamos el Vaticano II en continuidad con la Tradición somos liberales, modernistas o ingenuos camino de la herejía. Así lo intenté explicar en mi último artículo sobre la profesión de fe y la ley del embudo.
Me gustaría que no tuviera que ser así. Estoy seguro de que en la FSSPX hay excelentes sacerdotes y fieles que aman sinceramente a Nuestro Señor y a la Iglesia.
Pero si me hacen elegir entre la FSSPX y el sucesor legítimo de Pedro, el Papa León XIV, incluso considerando el lamentable estado de crisis en que se encuentra la Iglesia, no puedo sino estar del lado del Papa y de la Iglesia de Cristo.
Y así espero morir, aunque siga siendo perseguido hasta el final.
Ubi Petrus, ibi Ecclesia.
Sobre las consagraciones episcopales de la FSSPX
Lo sucedido hoy con la FSSPX duele precisamente porque no se puede reducir todo a una caricatura de “rebeldes contra Roma”.
Hay que decirlo con claridad: la Fraternidad San Pío X ha conservado en muchos aspectos una doctrina, una liturgia y una formación espiritual mucho más serias que las que se encuentran en demasiados ambientes eclesiales actuales. Mientras en tantos lugares se ha diluido el pecado, la gracia, el sacrificio de la Misa, la realeza social de Cristo o la necesidad de la conversión, la FSSPX ha recordado verdades que pertenecen al tesoro católico de siempre.
El Vaticano, durante décadas, ha tratado muchas veces la Tradición como un problema que debía controlarse, mientras toleraba abusos doctrinales y litúrgicos infinitamente más graves. Eso ha generado heridas reales, desconfianza y una sensación de abandono en muchos fieles.
Pero nada de eso justifica consagrar obispos sin mandato pontificio.
Un obispo no es simplemente alguien que administra sacramentos para asegurar la continuidad de una obra particular. El episcopado pertenece a la constitución apostólica de la Iglesia, y su ejercicio exige comunión jerárquica con Pedro. La crisis de autoridad en la Iglesia es gravísima, pero no se responde rompiendo visiblemente con el principio de unidad querido por Cristo.
El Código de Derecho Canónico es claro: a ningún obispo le es lícito conferir la ordenación episcopal sin que conste previamente el mandato pontificio. Y quien consagra o recibe la consagración episcopal sin ese mandato incurre en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.
Por eso esta decisión de la FSSPX me parece un error gravísimo. Se puede reconocer la crisis posconciliar, criticar con fuerza las ambigüedades doctrinales modernas, defender la Misa tradicional y denunciar la persecución injusta contra la Tradición. Todo eso puede y debe hacerse desde la fe católica.
Pero convertir una situación de necesidad en una ruptura práctica con Roma es entrar en un terreno peligrosísimo.
La FSSPX tenía razón en muchas críticas. Ha sido más ortodoxa que buena parte de quienes hoy ocupan puestos de poder eclesial. Ha custodiado elementos de la fe que otros han despreciado. Aun así, la ortodoxia no puede separarse de la comunión visible con la Iglesia.
Roma ha actuado mal muchas veces. La FSSPX debía haber sido más prudente.
La Tradición no se defiende creando una herida nueva en el Cuerpo de la Iglesia.
Cometimos un error enorme al permitir que la industria de la tecnología educativa entrara y le diera a cada niño una computadora o tableta…los resultados son devastadores y tenemos que detenerlo
J. Haidt
No confundir enseñar habilidades digitales con dar dispositivos digitales
Como jurista, me quedo con una frase del discurso del @Pontifex_es en el @Congreso_Es que debería enmarcarse en cada parlamento: "Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse".
This is the view of 1.2 million people from above. This is happening in Madrid, in the famous Plaza de Cibeles and its surroundings, where Pope Leo XIV will preside over the solemn Corpus Christi Mass, followed by a historic procession.
Comparto en acceso abierto mi artículo “Licenciamiento ambiental y cambio climático en Ecuador”, publicado por la Universidad Externado de Colombia.
Una revisión sobre regularización ambiental y licencias ambientales en Ecuador.
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🗣️ Juan Pablo II: «Nacemos para ser felices, no para ser perfectos. Los días buenos te dan felicidad y los malos experiencia»
El santo polaco explicó hace décadas que el ser humano está hecho para la felicidad y no para objetivos modernos como la perfección
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‼️Emoción la Semana Santa en Málaga‼️🤩
La Virgen del Rocío, "La novia de Málaga".
La tradición y la fe se mezclan creando una atmósfera mágica. Sin duda, un espectáculo digno de admirar 😍