Es natural que, por su función, las Ministras y Ministros reciban invitaciones a múltiples eventos, tanto públicos como privados. La realidad es que son muy pocas las que se extienden por simple cortesía; por el contrario, suelen perseguir también una cercanía que termina por restarles libertad.
Aceptarlas, aunque se diga que en nada afecta, erosiona algo más sutil que la imparcialidad misma, que es su apariencia. Y la independencia judicial no solo hay que tenerla, también hay que parecerla.
La reforma judicial no sólo cambió la forma de elegir jueces. Dejó fuera a 711 personas juzgadoras y con ello rompió, de golpe, una parte esencial de la memoria institucional del Poder Judicial. Un juez no se improvisa: se forma durante años, entre expedientes, audiencias, presiones, errores, criterios, sentencias y responsabilidades. Quitar a cientos al mismo tiempo no es una simple renovación; es una sacudida profunda al corazón del sistema de justicia.
El problema no es defender privilegios. El problema es defender una garantía básica de cualquier democracia: que los jueces no puedan ser removidos por decisiones políticas disfrazadas de reforma. Si había corrupción, se debía investigar. Si había negligencia, se debía sancionar. Si había abusos, se debían corregir. Pero sustituir masivamente juzgadores, sin diagnóstico serio, sin gradualidad y sin distinguir trayectorias, abre una puerta peligrosísima: la de convertir la justicia en un espacio disponible para la política.
México necesitaba una reforma judicial, sí. Pero una reforma para fortalecer la independencia, profesionalizar la carrera judicial y acercar la justicia a la gente; no una que dejara a cientos fuera, debilitara la estabilidad judicial e introdujera incentivos electorales donde debe haber imparcialidad. Porque cuando un juez empieza a deberle su cargo a la política, el ciudadano empieza a perder algo mucho más grave que un expediente: pierde la confianza en que todavía existe alguien capaz de ponerle límites al poder.
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Si tienes evidencia de que puedes contar con una incapacidad (dictámenes médicos, recetas, licencias de instituciones de salud) y la autoridad se niega a darte la incapacidad, en un amparo el Juzgado puede ordenar provisionalmente que te expidan la incapacidad.
Así también para iniciar con el tratamiento médico necesario.
Si para algo deberían servir años de pensamiento escrito, teoría, experiencia e historia de las instituciones es para evitar las improvisaciones y los experimentos que puedan dañar a las sociedades del presente y a las personas que las integran.
Pero no. Se prefirió sentar las bases para contradecir el significado básico de la función judicial y que garantizaran la incapacidad rampante.
Claro que es urgente la reforma de la «reforma» judicial.
Es desolador y triste tanto los oídos sordos como la vil manera en que se ha jugado con la delicada función de impartir justicia.
Antes les pedía a mis alumnos que vieran las sesiones de la SCJN como ejemplo de argumentación jurídica.
Hoy les pido que las vean como ejemplo de lo que NO debe hacerse y para que estudien más.
Prometieron una Corte mejor. Esto es lo que tenemos:
Imagina que en un juicio mercantil te ofrecen una prueba “científica” para demostrar que un pagaré fue alterado.
El perito propone un análisis de tintas mediante técnicas químicas, incluso con intervención sobre el documento para determinar su datación.
Suena técnico. Suena sólido. Pero la pregunta que hay que hacernos es... ¿cumple realmente con estándares de fiabilidad científica?
Un Pleno abordó el problema desde dos ángulos.
Primero, delimitó la prueba pericial en grafoquímica... un análisis químico e instrumental de la materia escrita, orientado a identificar la composición y transformación de las tintas (incluso su posible temporalidad). No es grafoscopía (trazos) ni documentoscopía (soportes), sino una disciplina con objeto y método propios, idealmente mediante técnicas de mínima invasión.
Pero el punto llamativo está en la admisión.
El juzgador no puede aceptar la pericial solo por venir de un “experto”. Debe verificar su relevancia y fiabilidad. Que la teoría o técnica haya sido sujeta a prueba empírica, cuente con revisión por pares, tenga un margen de error conocido y disponga de estándares que controlen su aplicación. Es, en el fondo, un estándar tipo Daubert trasladado al juicio mercantil.
Esto reconfigura la lógica probatoria... la libertad probatoria y el principio dispositivo no autorizan introducir métodos especulativos, subjetivos o carentes de validación científica.
Si la técnica no es verificable, no es reproducible o compromete la integridad del documento (por ejemplo, mediante métodos destructivos sin respaldo), la prueba simplemente no debe admitirse.
Les dejo las dos tesis completas en las que base mi lectura aquí:
https://t.co/4hbMhb4SoV
https://t.co/5f34ZmWIFN
Jodie Foster dijo una vez: "No, amigos. No sean tan inocentes. A los que hacen cosas malas no siempre les va mal. A muchos les va a ir bien. Los vas a ver triunfar. Los vas a ver quedarse con la mejor parte de todo. Y ese es el mundo real. Pero si esto les sirve de consuelo, puedo decirles que he visto muchos malvados exitosos... pero nunca en paz."
👨🏻⚖️ “No era común (...) no se ve bien": Laynez critica las reuniones que tenía AMLO con Arturo Zaldívar
"Ya como ministro hay como un recato, una de las reglas no escritas, las reglas de buen juez es que tu comportamiento no solo hay que ser independiente sino parecerlo”: dijo el exministro de la Corte, Laynez Potisek al señalar que no era muy bien visto la cercanía que tenía el exministro @ArturoZaldivarL con el expresidente López Obrador, “No era común que un ministro estuviese hablando de esa forma con un mandatario”.
📹 Mira la entrevista completa con @soy_camel en nuestro canal de YouTube: 👉🏽 https://t.co/eH4lNrXv7j
Se llenan la boca de sororidad y de haber roto techos de cristal, también las que cambiaron de “principios”
No mis cielas 💅
Lo único que rompieron fue la carrera judicial y proyecto de vida de más de 400 mujeres
Colaboran a la destrucción del estado de derecho
Eso también es hacerle el juego al patriarcado
Eso es violencia de sustitución
💜💜💜💜
Siempre fui honesto en mi trabajo.
Aunque nadie más lo fuera.
Veía cómo inflaban cifras.
Cómo mentían a clientes.
—Así funciona esto —me decían.
Un día me pidieron firmar un informe falso.
—Es solo un trámite.
Miré el papel.
Miré mi nombre.
—No lo haré —respondí.
A la semana me despidieron.
—No encajas con la cultura de la empresa.
Me fui con una caja en la mano.
Sin empleo.
Sin aplausos.
Meses después, la empresa fue investigada.
Multas. Escándalo. Despidos masivos.
Yo ya estaba en otro lugar.
Empezando desde cero.
Aprendí algo que vale más que un salario:
Perder oportunidades por hacer lo correcto duele.
Pero perder la conciencia duele más.
No lo acepto y no lo aceptaré jamás. Es una afrenta que, en un país con tantas mentes brillantes, preparadas y capaces, hoy sean estos “ministros del acordeón” quienes ocupen esas sillas. Su falta de estatura intelectual es la mayor traición a la justicia de nuestra nación. En México, la corrupción y la mediocridad ya no ensucian el servicio público: son su cimiento.
Resulta cuando menos paradójico.
La @CorteIDH ha determinado recientemente la responsabilidad internacional del Estado mexicano por la figura de la prisión preventiva oficiosa, declarando su incompatibilidad con la Convención Americana. Frente a ello, el régimen para el que trabaja este señor, lejos de asumir las obligaciones derivadas de la sentencia, ha optado por descalificarla como una injerencia indebida en la soberanía nacional.
Sin embargo, cuando una nueva resolución del mismo tribunal resulta funcional y políticamente rentable para su narrativa, no dudan en reivindicarla selectivamente y presentarse como defensores de los derechos humanos.
Ambas sentencias son expresión de problemas estructurales profundos en la garantía efectiva de los derechos humanos en México.
Atender solo aquellas resoluciones que refuerzan el discurso oficial y descalificar las que exigen reformas incómodas no es una diferencia de criterio jurídico: es una estrategia política. Una estrategia que reduce el derecho internacional a un insumo propagandístico, normaliza el incumplimiento selectivo y confirma que el compromiso con los derechos humanos no es de principios, sino de conveniencia.
Interesante reflexión la que hace Arturo Guerrero respecto de Arturo Zaldívar
“Es el mejor ministro de la @SCJN por el criterio que impulsó…..fue el principal promotor de política institucional para mejorar la carrera judicial ... pero su presidencia fue la más dañina de la historia de la Corte, porque lo que se hizo bien lo llevó a reflectores personales”
Zaldívar ha sido uno de los mejores ministros que ha tenido la @SCJN. Quizá, solo detrás de José Ramón, su histórico rival. Ambos con criterios garantistas de gran calado por su grado de argumentación.
Por eso,genera mayor desilusión todo lo acontecido.