Que yo sepa, Iván Cepeda nunca se indignó por los más de 50 mil asesinatos que sucedieron en este gobierno de la Paz Total, o por los audios de Benedetti, o por los desmanes de Laura Sarabia, o por los escándalos de Nicolas Petro -o los de Verónica Alcocer-, o por los abusos en los nombramientos en el servicio exterior, entre muchos escándalos.
Se indignó por la doble nacionalidad de Abelardo (y no por la de Petro, que tomó posesión con nacionalidad italiana) y amenaza ahora con desconocer el gobierno de quien le ganó en franca lid: ¿ese es el ejemplo de demócrata que tocaba valorar por su ponderación y trayectoria?
#ExclusivoNoticiasCaracol | (1/3) A un día de que se cumpla el plazo establecido por el Gobierno para concentrar en Córdoba a los integrantes del Clan del Golfo para iniciar con ese grupo un plan de sometimiento, la #UnidadInvestigativa de Noticias Caracol revela los audios, hasta hoy inéditos, del comienzo de la negociación entre el Gobierno de Gustavo Petro y la mayor organización criminal del país.
En las grabaciones se escucha al entonces comisionado de paz, Danilo Rueda, comprometiendo al Estado con ese grupo criminal a realizar una purga de oficiales, a parar los operativos militares, especialmente los bombardeos contra ellos, y a frenar la extradición de sus comandantes. Este es uno de los más cuestionables y escandalosos episodios de la llamada paz total del Gobierno Petro.
No podemos considerar la #IA como moralmente neutra. En realidad, todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían. #MagnificaHumanitas
¡Ser católico no es para cobardes!
Hacer la contrarrevolución no es entrar a redes a escribir "¡Viva Cristo Rey!" mientras se vive como si Dios no existiera.
Ser católico es ser soldado de Cristo aunque la guerra parezca perdida y el enemigo se crea invencible.
Ser católico es, abrazar la Santa Cruz en los tiempos de Via Crucis, los de mayor sufrimiento, cuando está ya clavada y erguida en el Golgotá y todos insultan, escupen, juzgan, difaman, calumnian, abandonan.
Ser católico es decirle a Nuestro Señor como Dimas, cuando todos los demás lo dejan solo: "Señor, acuérdate de esta pobre criatura y llévame al cielo".
Ser católico es mirar a Nuestro Señor caminando hacia nosotros sobre las aguas, mientras nuestro barco se hunde por acción de la tormenta.
Ser católico es rezar así no tengas ganas ni fuerzas.
Ser católico es buscar que otras almas se salven porque en tu fe ya experimentas un poquito la Gracia de Dios y sabes que esa Gracia, los elevará al cielo.
Ser católico es estar dispuesto al martirio, sabiendo que jamás, ningún sufrimiento particular llegará a igualarse al martirio de Nuestro Señor que se repite EN CADA MISA, por su infinito amor a cada uno de nosotros. Porque Nuestro Señor hubiera aceptado todos sus tormentos y todos sus dolores, solo, por salvar a UN SOLO HOMBRE: TÚ.
Ser católico militante es buscar CADA DÍA igualarse a Cristo siendo muy conscientes que ÉL ES EL VERBO y nosotros criatura.
Ser católico es amar a Nuestro Señor por sobre todas las cosas, viviendo cada día como siervo de Cristo, esperando el día en que la muerte, te lleve a Él.
Esto es lo que cree cada católico que defiende la Tradición. Como verás, NO es distinto a ti porque estamos unidos en LA MISMA FE y en nuestro supremo amor a Nuestro Único Señor y Rey, Jesucristo.
autor: Mar Mounier
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Dulce e Inmaculado Corazón de María ¡Sed la salvación del alma mía!
Durante la misa de consagración del país al sagrado corazón de Jesús, el cardenal Luis José Rueda pidió a los colombianos orar por los candidatos presidenciales Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda y sus familias.
"Dejar de lado toda arrogancia y la tentación de humillar al otro para alcanzar nuestros triunfos egoístas. (...) Se los suplico a todos, dejemos de ser agresivos en las redes sociales. (...) El otro no es un enemigo, es un hermano, es una hermana", fueron algunos de los apartes del sermón del cardenal Rueda. #VocesySonidos
En muchas iglesias protestantes encontrarás una cruz vacía.
En muchas iglesias católicas encontrarás un crucifijo con la imagen de Cristo.
Y algunos preguntan:
“¿Por qué mostrar a Jesús en la cruz si ya resucitó?”
La respuesta es sencilla.
Los católicos creen firmemente en la Resurrección.
Pero tampoco quieren olvidar el precio de la salvación.
San Pablo escribió:
“Nosotros predicamos a Cristo crucificado”.
No dijo solamente a Cristo resucitado.
Porque la cruz revela hasta dónde llegó el amor de Dios por la humanidad.
El crucifijo no significa que Jesús siga sufriendo.
Significa que jamás debemos olvidar lo que hizo por nosotros.
Y pensemos algo profundo.
Vivimos en una cultura que quiere resultados sin sacrificio.
Victoria sin lucha.
Gloria sin entrega.
Pero el Evangelio muestra algo distinto.
Antes de la Resurrección vino el Calvario.
Antes de la corona vino la cruz.
Por eso el crucifijo sigue recordando una verdad incómoda y hermosa:
Nuestra salvación tuvo un precio.
Y ese precio fue el amor de Cristo entregado hasta el extremo.
Un efecto del Espíritu Santo es la transfiguración del cuerpo humano. Lo que ni los cosméticos, las dietas, las cirugías o el gym logran hacer, lo logra el Espíritu de Dios: la paz en el rostro, la sonrisa auténtica, el abrazo sincero, el gozo espiritual chispeante en los ojos que anticipa la vida futura. ¡Feliz domingo de Pentecostés!
La más reciente actitud política de Sergio Fajardo me impide siquiera considerar votar por él, aunque en el pasado ya nos había pasado algo similar. Fajardo es un majadero.
Esta vez las circunstancias me parecían más objetivas y me daba menos náuseas votar por él que cuando lo hice obligado por el finado Rodolfo Hernández, solo para evitar que el desastre de Gustavo Petro se impusiera y empeorara aún más el país. Hernández nos traicionó a todos, era el caballo de Troya de ellos y, aun así, pensaba y pienso que nos hubiera ido mejor con él que con este gobierno que termina y, quien lo pueda entender, van a reelegir.
Siempre he creído, tras conocer a Petro como fuente, miembro del POLO, en la campaña de Gaviria, enfrentándolo cuando estuvo del lado de María Emma, de este lado contra Peñalosa y luego viéndolo adueñarse de la izquierda, que su papel en la historia del país es como me dijo el maestro: el del “zapayo”, el que pone la dinamita para abrir el túnel. Solo hay uno zapayo. No teme a nada. Evidentemente cumplió su función.
Como alcalde destruyó demasiado, incluido el Metro y Canal Capital, que dejamos con sede nueva, equipos nuevos y programación con programas como Veredicto en el satélite DirecTV: un logro impresionante. También “Amor por Bogotá”, el primer empleo, en fin.
Por eso pensé votar por Fajardo. Me parecía imposible apoyar esta izquierda petrista horrorosa que tantos aplauden solo por odiar —muchas veces con razón— a Álvaro Uribe.
Y otra vez Uribe vuelve al ruedo. Parece que estamos ante un antiuribismo más grande que le gana al antipetrismo.
Llegué a considerar a Fajardo, pero su necesidad permanente de verse como el más lindo frente al espejo confirmó algo: querer un puesto es muy distinto a hacer política.
Había formas mejores de manejar ese momento que con un monólogo que no le quedaba. Era la oportunidad de construir algo, arañar espacio político e incidir en favor del país.
Increíble la pobreza política. Ya no voto por Fajardo, ni por Abelardo, ni por Cepeda, ni en blanco. Pero sería bueno que Paloma entienda que no le votan a ella por Uribe sino en contra de él. Júbilelo ya para que no siga restando. Abelardo, de ganar, irá al Congreso igual que Hernández.
Uno acepta un café esperando conversación, no preparando una emboscada calculada. ☕️ Lo de Fajardo con Paloma fue mezquino: usar la cortesía de quien lo invitó para acorralarla públicamente y luego posar como el gran moralista del país.
Y sí, tengo enormes diferencias con @PalomaValenciaL, con sus ideas y su manera de hacer política ni la conozco en persona. Pero una cosa es discrepar y otra aplaudir escenas bochornosas y desleales, menos hacia una mujer.
Muy profesor de ética en el discurso, pero cuando le tocó actuar con altura, terminó mostrando soberbia y pequeñez… ah verdad que es profesor de matemática y cálculo 😰
Una cosa es moralizar la política (una tarea que requiere ponderación y discreción), otra muy distinta politizar la moral, atribuirse de manera permanente y definitiva el papel de juez infalible.