Madurar es aceptar que no somos fáciles de amar; que cada uno defiende lo que le dolió, que todos cargamos miedos, que cada quien aprendió, a su manera, a protegerse del pasado. Y que acompañar a alguien también es aprender a no cortarse con sus heridas.
Ya no quiero volver a escuchar un “te mereces a alguien mejor”. Solo quiero escuchar un “quiero amarte y cuidarte como mereces, y esforzarme en ser mejor para ti”.
mi primer instinto cuando veo un animal es decir "hola", mi primer instinto cuando veo a una persona es evitar el contacto visual y esperar que desaparezca