@faculasca Totalmente confiable, para sacar cruero por ahi en 2023 me llamó un cubano de la pág y le dicté el número de 5 TCs para escaparle al imp pasi, estabamos como: WTF te abrazo hno victima del terrorismo estatal cambiario, que me vas a robar vos si mi presente ya me lo robo Massa
Mi Bebe recien nacido se duerme con tarareo de Panic Show.
Papa con insomnio +
Suno para tararearle el ritmo
Claude para promptear la conversion a musica de bebe
Gemini para la portada
Lo logramos bastante bien.
RT del lion para que los bebes de Arg lo escuchen? @JMilei
@LHDA16 No han pasado a lo nacional dice:
Todos pasaron por ejecutivo y legislativo nacional. Todos fueron oficialismo y oposicion siendo funcionarios nacionales
Gagalbert
@EsTendenciaEnX El tipo es el querulante más conocido de la zona. Denunció a cfk, a bush, muerte de sandro. Yo iba a un gimnasio donde daba, obviamente espantaba a la gente
Ha hecho un resumen de las pajas que se ha casacado el último mes. Esto es cine, cada segundo de vídeo es mejor que el anterior
https://t.co/JOTbNs9VhU
Hoy se cumplen 5 años del establecimiento de la cuarentena cavernícola y reñida con los derechos y libertades más básicos. Aún hoy reverberan consecuencias políticas, sociales y económicas de aquel encierro. Repaso cinco ideas que imperaron entonces y que me siguen pareciendo asombrosas.
- Un Estado que se cuida a sí mismo. A nivel nacional y provincial, los empleados públicos siguieron cobrando puntualmente, aún sin tener tareas que realizar, mientras los trabajadores del sector privado, sobre todo los autónomos y monotributistas, sufrieron pérdidas parciales o totales de ingresos. Mientras lo privado se hundía como yunque, lo estatal surfeaba la ola. Lo estatal y también lo paraestatal, porque aún recuerdo la organización pública de "recitales y obras de teatro por Zoom" para que los artistas tengan trabajo. El Estado y lo cercano al Estado nunca se mostraron tan lejos del ciudadano de a pie, como durante la pandemia. El vacunatorio VIP y la foto del cumple en la Rosada fueron el summun de la desigualdad entre los que tenían poder y los que no, pero no fue más que el símbolo de una situación generalizada.
- La locura de la ciencia como autoridad política. La ciencia tiene autoridad en el plano descriptivo, en el plano del ser. La ciencia te dice que, en algunos casos, el agua hierve a 100 grados, pero no tiene autoridad para decirte si debés hervir arroz o ravioles. La ciencia dice que comer azúcar en cierta cantidad puede ocasionar ciertas consecuencias, pero no tiene autoridad para definir si hay que prohibirla, gravarla o regalarla. La ciencia informa pero no norma. El guardapolvo te sirve para decir cómo son las cosas, no cómo deberían ser. El plano normativo pertenece a otras áreas, como la ética, el derecho, la política. Pero durante la cuarentena los científicos se pusieron el traje platónico y constructivista del Experto Rey y dictaron y reforzaron una cuarentena sin mirar otras variables que la tasa de contagio. Me resulta increíble que hayamos permitido esto.
- Los medios cartelizaron un discurso. El #QuedateEnCasa, sin importar la muchísima gente para la que quedarse en su casa era quedarse sin ingresos, fue realmente una vergüenza. Las tapas de todos los diarios coreando el mensaje queda como símbolo de aquella época de irracionalidad.
- La absurda culpabilización de los jóvenes. Estado, política y medios culparon a jóvenes por querer ver a sus amigos, hacer deporte, juntarse entre ellos. Jóvenes encerrados, deprimidos y sintiéndose abandonados fueron -cuando se empezó a ver que la cuarentena tampoco funcionaba sanitariamente-culpados por las muertes del Covid. Razón suficiente para que los jóvenes le tengan hoy poca confianza al Estado, a los medios y a la ciencia.
- Se incentivó al vigilante medio argentino (diría Calamaro). Los gobiernos subrogaron en sindicatos (como hizo Rodríguez Larreta con el de porteros) la capacidad de denunciar a los ciudadanos. Por miedo o simplemente por ganas de sentirse moralmente superior, también muchos argentinos se dieron a la patética tarea de vigilar y denunciar a su vecino que salía a pasear el perro o tomar aire. Lamentable.