Que alguien le avise al ministro Barros que no está en su calidad de abogado de Pinochet, para que no tenga que negar muertos y desaparecidos.
#GobiernoInoperante
Kast en TVN.. diciendo que lo más importante es que la cámara de Diputados le apruebe la Reforma
para reconstruir el país en esta emergencia!
Dejara de recibir más de 4000 mil millones de dólares en impuestos,por 25 años,
Con que plata va a reconstruir ?
Es un absurdo total!
¿Alguien ha pensado en el sufrimiento del Presidente de la República, viendo cómo todo Chile se convierte en un humedal, al mismo tiempo que el agua se pierde en el mar?
Mencanta el chisme: El diputado Cristobal Urruticoechea que impulsa la idea de escuchar los latidos de un embrión antes de abortar, se casó recién en marzo 2026 con la Senadora Vanessa Kaiser y dejó votados a los 7 hijos de su matrimonio. Así funciona la moral de la ultraderecha.
🔴 "Este es el día negro de las arcas fiscales."
Así resumió la senadora Claudia Pascual la aprobación de la reforma tributaria.
Advirtió que rebajar el impuesto corporativo del 27% al 23%, establecer invariabilidad tributaria, permitir la repatriación de capitales sin aclarar su origen, reintegrar el sistema y modificar el Fondo Común Municipal significará menor recaudación para el Estado, sin compensaciones estructurales.
Recordó que existen alertas de organismos internacionales y economistas sobre el impacto fiscal de estas medidas.
#megarreforma
🔴 Un millón de cesantes
Durante la campaña, José Antonio Kast prometió que no tocaría la reducción de la jornada laboral. Hoy, con 980 mil personas desempleadas y una tasa de desocupación de 9,2% (la más alta desde 2021), el debate ya no es cómo crear empleo, sino cómo flexibilizar el trabajo.
El gobierno apostó todo a su megarreforma y dejó en pausa iniciativas con amplio consenso, como la Sala Cuna Universal.
Además, algunas de sus propias propuestas generaron incertidumbre: la promesa de eliminar el IVA a la construcción llevó a muchas familias a postergar la compra de viviendas, aumentando los desistimientos según la Cámara Chilena de la Construcción. El llamado subsidio al empleo también ha sido cuestionado por economistas, porque beneficia trabajadores ya contratados más que incentivar nuevas contrataciones.
Ahora se instala la idea de que la solución pasa por permitir jornadas de hasta 52 horas en ciertos períodos, facilitar despidos y reducir derechos laborales.
Pero los países desarrollados que el gobierno cita como ejemplo no solo tienen flexibilidad. También tienen sindicatos fuertes, negociación colectiva y mayor equilibrio entre trabajadores y empleadores. Copiar solo la parte que debilita al trabajador no es modernizar el mercado laboral; es seleccionar convenientemente la evidencia.
El verdadero desafío sigue siendo el mismo: aumentar la productividad, diversificar la economía, impulsar la innovación y crear empleos de mayor valor agregado. Si con un millón de desempleados la principal respuesta es discutir cómo precarizar el trabajo, entonces el problema no eran las 40 horas. El problema es la falta de una política eficaz para generar empleo.
Daniel Matamala
🔴 Boric marcó la pauta; Kast terminó copiando al ex presidente
Hoy se produjo una escena política bastante llamativa. Los expresidentes se reunieron para conmemorar la institucionalidad presidencial. Primero intervino Gabriel Boric y luego José Antonio Kast.
Lo que más ha dado que hablar no ha sido la ceremonia en sí, sino el contraste entre ambos discursos. Quedó en evidencia una diferencia importante en la construcción del relato y en la capacidad oratoria. De hecho, Kast terminó recurriendo a ideas y conceptos que Boric ya había desarrollado minutos antes, como si no hubiera podido escapar del marco narrativo que este instaló.
Más allá de las posiciones políticas de cada uno, el contraste fue evidente: Boric marcó el tono de la ceremonia con un discurso sólido, coherente y con una impronta de estadista que terminó condicionando incluso la intervención de quien habló después.
Hoy en la Comisión de Relaciones Exteriores solicité oficiar al Presidente José Antonio Kast, por una llamativa omisión: Chile ha enviado saludos protocolares a todas las nuevas jefaturas de Estado desde el 11 de marzo, excepto al nuevo primer ministro de Hungría.
Pedí dos cosas simples: saber si el Gobierno ya tomó contacto oficial con las nuevas autoridades y si la Cancillería está informada de la investigación por eventual desvío de fondos hacia la Political Network of Values durante el período en que Kast presidía esta fundación.
El presidente de la comisión, Stephan Schubert, se negó siquiera a someter el oficio a votación.
¿Por qué impedir que se hagan estas preguntas?
🔴 AHORA | Exministra Camila Vallejo: "El Gobierno tiene que saber que su tarea es gobernar, más que basar todo en echarle la culpa al gobierno anterior"
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🔴 AHORA | Camila Vallejo por reforma al SAE: "Yo creo que hay un empecinamiento del Gobierno de destruir todo avance que hemos construido como país, más que tener una propuesta propia"
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🔴 Histórica condena en Chile. El periodista Mauricio Weibel, quien investigó el caso #Milicogate, fue víctima de espionaje ilegal.
🔴 El exministro de la Corte de Apelaciones de Copiapó, Juan Poblete, y el exdirector de Inteligencia del Ejército, Shafik Nazal, reconocieron su responsabilidad y fueron condenados a 5 años de presidio, pena que cumplirán en libertad vigilada intensiva.
🔴 Espiar desde el Estado es incompatible con una democracia.
Valores …
Sentí un tirón. Apenas alcancé a darme vuelta cuando la moto zigzagueó levemente y aceleró hacia el poniente. El motochorro se llevó mi celular y yo quedé con un clavel blanco en la mano. Alguien me facilitó un teléfono para avisar lo ocurrido y comenzar de inmediato a bloquear todo lo necesario.
Eran pasadas las siete de la tarde cuando ocurrió el robo. “Capaz que llegue el ministro Arrau a exigir justicia”, me dije. Es lo que suele hacer: llegar primero y pedir las penas del infierno para los delincuentes. El problema es que esa no debiera ser su principal función. Su tarea es evitar que los delitos ocurran, no aparecer primero en los medios después de que ya se cometieron. Esta vez no llegó.
Así comenzó el largo ajetreo de avisar a la mayor cantidad posible de contactos lo sucedido y pedirles que estuvieran atentos ante cualquier intento de estafa. También me di cuenta de cuánto nos hace falta volver a memorizar números telefónicos, como se hacía antiguamente. Solo recordaba algunos; todos los demás estaban guardados en la memoria del celular que, en ese momento, viajaba en una moto con destino desconocido.
Al mismo tiempo, entre la rabia y el susto, comenzó un ejercicio de reflexión que le dio otra dimensión a lo ocurrido. Había sido víctima de una inseguridad que aumenta cada día, pero estaba en un lugar donde había otros valores en juego.
Me había quedado con el clavel blanco en la mano porque, a esa misma hora, se rendía homenaje a Carlos Lorca en el lugar donde fue detenido hace 51 años: calle Maule 120, vía que hoy lleva su nombre. Dejé allí una vela y el clavel. La gran mayoría de los presentes eran jóvenes; creo que yo era uno de los pocos viejos. Entonces pensé en quienes hoy piden militares en las calles para enfrentar la delincuencia. En 1975 también había militares en las calles, pero en ese tiempo no eran los celulares los que desaparecían.
La preocupación y la molestia por el robo duraron muchas horas. Sin embargo, al día siguiente recuperé en pocos minutos mucho más que las aplicaciones que tardaron horas en descargarse en mi nuevo teléfono. Recuperé valores aún más preciados, de esos que no se miden en dinero y que permiten volver a confiar en las personas.
Unos llamaban para saber cómo estaba; otros insistían en ayudarme a pagar el nuevo celular. Me negué, por supuesto. Pero el gesto era maravilloso. Me demostraban que el delincuente era solo uno, mientras que quienes reaccionaban con cariño, humanidad y solidaridad eran muchos más. Y eso es lo que verdaderamente cuenta.
La amistad, la solidaridad y el respeto por la vida siguen siendo infinitamente más grandes que la violencia. Somos muchos más quienes jamás seríamos capaces de ofender a una mujer, de faltarle el respeto a un niño o de hacer daño a otro ser humano. Al final, esos son los valores que permanecen. Son ellos los que permiten seguir creyendo que, pese a todo, la inmensa mayoría de las personas sigue optando por el bien, por los libros, por la cultura, por el medioambiente que no generan empleos ni ganancias, pero nos dejan unos tremendos valores.
KAST vs KAST
Hay algo profundamente enternecedor en ver a José Antonio Kast enfrentarse al Estado como quien pasa años insultando a un piloto… hasta que un día le entregan el avión. Resultó que despegar no era lo mismo que gritar desde el aeropuerto.
Durante años, —Kast candidato— fue una mezcla entre comentarista de matinal, administrador furioso de WhatsApp y profeta del apocalipsis nacional. Todo era culpa de alguien más, del gobierno de turno. Si subía la bencina, era incompetencia criminal. Si aumentaba la delincuencia, había que sacar tanques. Si el crecimiento era mediocre, Chile estaba a minutos de convertirse en Venezuela. El país siempre parecía al borde del colapso y sólo él, armado de una cuenta de X y una indignación industrial, podía salvarlo.
Pero ocurrió la tragedia menos prevista por el kastismo: ganó.
Y ahí apareció —Kast presidente—. Un hombre que pasó años criticando cada decisión de gobierno y que, al llegar al poder, descubrió que administrar un país exige algo más complejo que escribir “INACEPTABLE” en mayúsculas.
“El problema de Kast nunca fue la falta de convicción. Fue el exceso de simplificación”.
Gobernó durante años un país imaginario donde los problemas se resolvían con voluntad, slogans y frases diseñadas para viralizar.
La seguridad, por ejemplo. En campaña parecía protagonista de serie de Netflix: “Plan Escudo”, “Operación Frontera Final”, “Tolerancia Cero”. Faltaba apenas un tráiler con explosiones y música épica. Pero una vez en La Moneda, el libreto chocó con un detalle incómodo: no había plan, ni suficientes carabineros, ni inteligencia, ni presupuesto mágico, ni botón rojo para expulsar migrantes por Bluetooth.
Entonces el hombre que pedía militares en cada esquina comenzó a hablar de “coordinación institucional”, “limitaciones jurídicas” y “evaluaciones técnicas”. Traducido: descubrió exactamente las mismas restricciones que ridiculizaba cuando gobernaban otros.
La hipérbole como programa.
Quizás el momento más honesto del kastismo fue cuando explicó que sus promesas de expulsiones masivas eran una “metáfora”. Qué maravilla conceptual. La cuenta regresiva no era literal. Las promesas eran simbólicas. El reloj era poético. El plan migratorio era realismo mágico.
Porque —Kast candidato— era un hombre de certezas absolutas, —Kast presidente—, en cambio, parece un alumno justificando un trabajo que no alcanzó a terminar.
El enemigo era el estado… hasta que conoció sus comodidades.
Durante años criticó el uso de recursos públicos con fervor franciscano. Y sin embargo, bastó cruzar la puerta de La Moneda, su nueva casa, para enamorarse rápidamente de las bondades del aparato estatal. Resultó que el Estado opresor también tiene comedor, chofer, residencia y vajilla fiscal y puede organizar almuerzos a sus amigos con cuenta al erario.
El mismo hombre que denunciaba nepotismos hoy sonríe orgulloso mientras celebra el ascenso político a diputado de su hijo y sobrinos como si gobernar Chile fuese una pyme familiar.
Y qué decir de los ministros. Kast exigía renuncias antes de los cien días cuando era oposición. Pero gobernar tiene esa extraña costumbre de convertir a los “ineptos” en “equipos que necesitan tiempo”. El desempleo no desapareció con discursos. La economía no reaccionó a hashtags patrióticos. Y el Estado no se administró como un live de TikTok.
Kast, el presidente que jamás habría votado por sí mismo.
Lo más irónico del gobierno de Kast es que su opositor más feroz sería el propio Kast de hace tres años. El candidato viviría destrozando al presidente en X desde las siete de la mañana. Lo acusaría de ineptitud, tibieza, improvisación y excusas.
Y tendría razón.
Porque el gran descubrimiento de este gobierno no es que Kast haya cambiado. Es que siempre supo que gobernar era infinitamente más difícil de lo que gritaba. Pero la indignación daba votos y la complejidad no cabe en un tuit.
Al final, la verdadera metáfora no eran las expulsiones.
Era él.
@MisColumnas
Después de la gran conmoción generada por la supuesta desaparición de niños haitianos, que no era tal y la triste constatacion del uso político de la situación de la infancia migrante, lo más terrible es el silencio sepulcral de este Gobierno frente al informe de la ONU que confirma el infanticidio de Israel contra más de 20 mil niños palestinos, más de 64 mil entre muertos y mutilados (UNICEF 2025) y esto sólo considerando los que se han podido registrar. Sumado al asesinato deliberado se confirma torturas y violencia sexual ejercida contra ellos.
Frente a los peores horrores que puede cometer un Estado contra un pueblo y sus niños, no existen medias tintas; o estas en contra del genocidio perpetrado por Israel o eres cómplice. No se trata ya de cuestiones ideológicas, sino éticas y morales, se trata de humanidad.
Frente al mayor horror que vive hoy la humanidad, el Estado de Chile no puede callar.
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