han dejado claro que 𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘫𝘦 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘰 que sitios de la Mansión están prohibidos. No queremos que acabes volándolo todo por los aires sin querer, 𝘯'𝘦𝘴𝘵-𝘤𝘦 𝘱𝘢𝘴? —Da un par de pasos a la salida de la cocina, esperando a la joven mutante.
—El diablo se esconde en los detalles, ¿no? Entonces espero que seas la primera en venir a mi fiesta y verme soplar las treinta velas. Tienes un par de meses para pensártelo.
Él por su parte, almuerza mucho más tranquilo, sin devorar la hamburguesa de la misma forma que »
—Eso es lo mismo que decir que tienes 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘵𝘳𝘦𝘪𝘯𝘵𝘢.
Pronuncia a duras penas, porque tiene los carrillos llenos. Parece que el mal humor de la mujer se despeja paulatino junto a ese nada sano desayuno. Así que, ahora, ya no le interesa tanto meterse con el ladrón. »
cruzándose de brazos a la altura del pecho. —Bien, generalmente hasta aquí acabaría nuestra encantadora charla de sobremesa. Pero me han pedido que te haga un 𝘵𝘰𝘶𝘳 de bienvenida por tu nuevo y para nada demasiado grande hogar. Y debido a tus insólitos poderes, también me »
El tahúr deja ir una risa agradable, negando con la cabeza.
—𝘔𝘢𝘥𝘦𝘮𝘰𝘪𝘴𝘦𝘭𝘭𝘦 Rogue es tan encantadora como fuerte, ¿cierto? Pero únicamente somos compañeros, me temo que mi objetivo no es robar su corazón.
—Y hablando de acentos, el tuyo también es tan marcado como lo es tu personalidad, 𝘐𝘭𝘺𝘢𝘯𝘢. ¿De qué parte de la Madre Patria zarpas? Imagino que no te importará que pregunte, ahora que vamos a ser 𝘤𝘰𝘭𝘰𝘤𝘢𝘵𝘢𝘪𝘳𝘦𝘴.
—Sigo al final de mis veinte. No me pongas tantas velas, aún.
Bromea con ese tono suyo, especialmente optimista, deja claro que las palabras ajenas no le resultan molestas, y por supuesto uno siempre debe estar agradecido por encontrarse gente honesta hasta la médula.
Si bien
—Los puntos de... ¿estilo? ¿Pero tú no tenías treinta años? Deberías dejar de decir esas moderneces raras.
Conste en acta que no lo ha pronunciado con desdén, sino con un tono neutro que no permite distinguir hasta qué punto le interesa lo que el contrario haga con su vida. »
Aún así su acento era algo de lo que todo el mundo que le conocía por primera vez sentía la necesidad de destacar. Francés, inglés sureño y jerga local; una baraja variopinta.
Tras explicar aquello, pasa una pierna sobre su otra rodilla, no quitándole un ojo de encima.
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