no entiendo a la gente que le tiene rechazo a los gatos por dios tenés un tigre tamaño bolsillo andando por tu casa que encima vibra cuando le hacés mimos es literalmente el mejor animal del mundo CÓMO NO TE VAN A GUSTAR LOS GATOS
Ninguna mujer quiere estar todo el tiempo discutiendo o haciendo drama. Ella quiere ser alegre, tranquila, amorosa y femenina. Pero eso solo florece cuando hay seguridad, constancia, presencia y responsabilidad emocional.
Qué gracioso cuando los tipos te cuentan que CASI tuvieron un buen gesto con vos. casi te compro tal cosa, casi te invito a tal lado, casi te escribo el otro dia. ahh mirá me re sive el dato la concha tuya
Ayer tuve una cita con un varón, muy lindo todo pero ni se ofreció a pagar una parte de lo que consumimos, buena charla eso sí, pero en medio de la salida me dejó sola y se puso a charlar con la chica de la caja. Cada día más raros están. Dejo foto del tipo para que no les pase:
el duelo es algo muy raro porque uno ya está jiji jaja y luego vomitas en la calle porque estás haciendo sola por primera vez algo que antes hacía con la persona que perdiste y siempre es algo random como ir al super
Los glaciares, el transporte público, los jubilados, las universidades, los medicamentos, la ley de salud mental, los recortes a programas esenciales, los comedores, la censura a periodistas, el 24 de marzo, adorni, los créditos hipotecarios. Todo, todo es insoportable.
«Amar a una mujer para toda la vida», me dijo, «es decidir mantener la curiosidad por ella». No dar por sentado que la conoces. No quedarte anclado en la versión que conociste. Se recostó y dijo algo que jamás olvidaré: «Si dejas de estudiarla, alguien más lo hará». Sesenta años.
Mi exnovia siempre me decía que yo era “difícil de leer”.
Yo me reía.
Pensaba que era una de esas frases de pareja que no significan mucho.
Como cuando te dicen terco.
O distante.
O complicado.
Nada grave.
Yo no gritaba.
No celaba.
No mentía.
Solo era reservado.
Eso decía yo.
Cuando terminamos, le pregunté la razón.
Me dijo algo tan simple que me molestó.
—Nunca supe qué lugar ocupaba en tu vida.
Me defendí al instante.
Le recordé viajes.
Regalos.
Favores.
Tiempo juntos.
Ella me escuchó sin interrumpir.
Y después dijo:
—Sí. Pero nunca me dijiste lo que sentías. Nunca celebraste amarme en voz alta. Siempre parecía que estabas conmigo… pero listo para irte.
Me quedé pensando en eso durante meses.
Luego empecé a revisar mensajes antiguos.
Era verdad.
Yo respondía con lógica cuando ella necesitaba ternura.
Con hechos cuando pedía palabras.
Con presencia física cuando buscaba certeza emocional.
No era frialdad total.
Era algo peor:
amor a medias traducido en un idioma que solo yo entendía.
Y aprendí tarde algo brutal:
sentir mucho por dentro sirve de poco…
si la otra persona tiene que adivinarlo todo.