A los 18 años me hice donante de sangre, había sido testigo de varias lesiones siendo socorrista y creía en la importancia de donar. Un poco más adelante, no mucho, fruto de mi idealismo juvenil y de mi ignorancia, me hice donante de órganos. No sé dónde anda la tarjeta, pero en
Cada año que pasa la carroza de papá Noel por mi casa me da un micro infarto. Parece el final del mundo con tanta sirena para que la gente salga a ver semejante cutrada de desfile