No está de más aclarar que hay gente noble en todos los partidos. Dicho esto y saludando a todas esas personas a riesgo de incurrir en una injusta generalización, quiero emitir una opinión dura pero fácilmente comprobable, que abarca a algunos notorios dirigentes de izquierda: el Frente Amplio ha tenido en estos años una actitud deshonesta y miserable.
Mienten, embarran, confunden, subestiman y manipulan como nadie. Creo que porque en el fondo los "principios" de la izquierda no son los del verdadero Hombre Nuevo. Si tu lema es "hasta la victoria, siempre", tu objetivo último es ganar, conquistar el poder; y en ese camino el fin siempre ha justificado los medios. Pasó con los tupas, con Stalin, con Chávez, y ahora siendo oposición. La ética de la izquierda queda supeditada a un "bien mayor" del cual ellos se creen los únicos custodios. Y desprecian, cancelan y denostan a quien no comparta su ideología, revelando una creencia de superioridad moral, disfrazada de humildad compañera. Para decirlo claro: los de izquierda no son los buenos de la película, y se ha demostrado que muchas veces han sido los peores.
Corruptos hay en todos lados, claro. Pero los frentistas no sólo no lo asumen ("si es de izquierda no es corrupto", decía el después condenado Sendic), sino que incluso lo niegan y hasta lo justifican. Porque si asumieran sus miserias -que las tienen como todos- dejarían de ser esa especie superior que se han inventado.
Sólo así se puede entender que apoyaran a los militares en febrero del 73, o que veneraran a un implacable dictador como Fidel, o enternecieran al punto de tratar de "Ché" al carnicero de la cabaña.
Por eso ni se sonrojan por abrazar la dictadura de Maduro o reivindicar la toma de Pando y otras barbaries, ejecuciones y vidas segadas con tal de llegar al poder (mucho menos por defender al Vice renunciante, hacer caravanas a los jerarcas condenados, o aplaudir a los compañeros corruptos).
Y así como utilizaron a tantos jóvenes lavándoles el cerebro para que mataran y murieran por una utopía ilusoria, hoy engañan a los más humildes para con sus votos de hambre y dolor saciar sus ansias de venganza y poder. Porque en el fondo los mueve el odio, y no el amor.