El Gobierno de Perú anunció este martes la ruptura oficial de sus relaciones diplomáticas con Irán, tras responsabilizar a la república islámica de incitar a la violencia y agravar la escalada del conflicto en Medio Oriente. 👇
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La visa de Estados Unidos no es un derecho. Es un beneficio migratorio que ese país puede otorgar o retirar a su discreción. Lo verdaderamente revelador de la carta de Andy López Beltrán es la prepotencia que destila: exige explicaciones a Trump y le pide que despida a Marco Rubio y Christopher Landau. No sé de qué privilegio cree que goza López Beltrán, pero una visa estadounidense claramente ya no es uno de ellos.
@hartoperolucido Exacto, el tema es que se venden como algo diferente, algo regenerado (¿Movimiento de regeneración nacional?), cuando todos sabemos que son más de lo mismo. Molesta que nos quieran ver la cara de pendejos. ¿Qué acaso no decía el de Macuspana: “no somos iguales”?
#AvisosParroquiales Un día como hoy pero hace exactamente 20 años, Felipe Calderón Hinojosa ganó la Presidencia la República de México, por un estrecho pero legítimo margen, a un pésimo perdedor. Fue todo un orgullo ser parte de este gran equipo, de principio a fin.
Hoy hace 20 años ganamos las elecciones más competidas en la la breve y joven democracia mexicana. La elección dio paso a un gobierno que, con luces y sombras, no dudó en tomar decisiones por el bien de México. Gracias a los millones de mexicanos que lo hicieron posible.
I am officially nominating Donald J. Trump (@realDonaldTrump) for the Nobel Peace Prize.
No President in History has ended the same war so many times.
Our Dear Leader has ended the war with Iran at least 38 times by CNN’s count.
No President has ever done this before.
And he is nowhere near finished ending it.
It’s a record worthy of the Nobel committee’s recognition. Thank you for your attention to this matter!
To everyone so eager to cancel someone for a tattoo they got at age 22, a drunk text, a selfie they took in the middle of a mental health crisis:
Show us your laptop.
Show us your iCloud.
Open your entire digital life to your worst enemy. No context. No filter. No explanation.
You won’t.
You won’t because you know what I know. Any one of us, frozen at our worst moment, photographed in our lowest hour, looks like a monster. Looks like a stranger. Looks like someone who deserves to be cast out.
That is not who we are.
My mom and baby sister were killed in a car accident when I was just a kid. Cancer took my brother Beau, my best friend and my rock. I battled alcoholism. I battled addiction. I chose the coward’s way out more times than I can count.
For years I believed the defining chapters of my life were written by tragedy, loss, and shame.
I no longer believe that.
Pain can shape us. Loss can humble us. Failures can leave scars that never fully fade. But none of them have the authority to define us.
And it sure as hell ain’t the critic that counts.
That authority belongs to us alone-the person in the arena.
Every setback presents a choice. Play the victim, or cut the bullshit and take ownership for who we become next.
Life does not determine our character. It reveals it.
Again and again we are asked the same question. When shit happens, what next?
We are not defined by what happened to us. We are not defined by the worst photo, the worst text, the worst tattoo, the worst night. We are defined by the person we choose to become. And by the courage to choose that person, every single day.
So before you reach for the gavel - show us your laptop.
You won’t.
The whole world saw mine. And I am still here. Still becoming. Still choosing. Still standing.
That is the only definition that matters.
México no está entrando en una crisis espectacular. Y ese es precisamente el problema. Lo que estamos viendo es algo mucho más peligroso: un país que empieza a acostumbrarse al estancamiento. Más gasto corriente, más deuda, más subsidios… pero menos inversión, menos productividad y menos crecimiento real. Estamos financiando el presente mientras hipotecamos el futuro.
El dato verdaderamente brutal no es la deuda. Ni Pemex. Ni siquiera el déficit. Es que el PIB per cápita sigue por debajo del nivel de 2018 y que la inversión lleva meses cayendo mientras el Estado pierde espacio para educación, salud, infraestructura y seguridad. Un país puede repartir dinero un tiempo. Lo que no puede hacer eternamente es repartir lo que no produce.
Y aquí entra lo más delicado: la incertidumbre institucional. Cuando se debilita la confianza en las reglas, en los jueces y en el rumbo económico, el capital deja de apostar por el país. La inversión se frena, la productividad se desploma y el crecimiento desaparece lentamente. El riesgo para México no es una explosión. Es algo peor: normalizar el deterioro.
La licencia de Rubén Rocha Moya y del alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, parece, en principio, una buena noticia. Pero hay dos problemas de fondo.
El primero: los reemplazos no sugieren ruptura, sino continuidad. Son personas muy cercanas a quienes dejan el cargo. El segundo: ambos perfiles tienen muy escasa experiencia política para enfrentar una crisis de esta magnitud.
Yeraldine Bonilla, nueva gobernadora interina, inició su carrera política en 2018 como diputada local de Morena, candidatura a la que llegó mediante el método de tómbola. Fue legisladora tres años, luego funcionaria del gobierno estatal, volvió al Congreso local en 2024 y en octubre de 2025 Rocha la nombró secretaria general de Gobierno.
Rocha quiso denigrarla cuando la llamó “meserita” de una lonchería en abril de 2025. Ese episodio no descalifica a Bonilla, pero sí revela una relación de subordinación política dentro del grupo que hoy busca conservar el control del estado.
El caso de Culiacán es parecido. Ana Miriam Ramos Villarreal, nueva presidenta municipal interina, empezó su carrera en el gobierno municipal apenas en 2022, como directora de Recursos Humanos, después de que Juan de Dios Gámez llegó a la alcaldía. Antes trabajó casi una década en áreas operativas y comerciales de Banregio y Afirme. Es licenciada en Mercadotecnia por la Universidad Univer del Pacífico. Hasta antes de asumir la alcaldía era síndica procuradora del Ayuntamiento.
En suma: los acusados se van, pero dejan a personas de su propio círculo. No se observa una voluntad real de limpiar la casa, deslindar responsabilidades o reconstruir autoridad institucional. Más bien parece una táctica para distender la presión sin cambiar nada de fondo.
Two years after its launch, Mexico's $25 billion Mayan Train is struggling. Ticket sales are low, hotels along the route sit mostly empty and despite government promises, the local communities near the line say they have seen little benefit https://t.co/Ci0srlaBB4
Cumplir 40 es, de lejos, la etapa más aterradora.
Y no se trata de envejecer o de que te salgan canas, sino del brutal cambio que pega tu percepción del tiempo.
A los 40, la vida va tremendamente en serio.
Si tienes hijos y no te dejas la piel trabajando, pasarán hambre y tendrán una educación pésima.
También es cuando notas el inmenso abismo entre quienes le echaron huevos para salir adelante y quienes se conformaron con la mediocridad.
Ese contraste es tan bestia que te vuela la cabeza.
Alguien con potencial que llega a esta edad sin haber logrado nada, ha tirado a la basura los mejores años de su existencia.
Es bastante deprimente.
A los 40, las facturas de tu estilo de vida te llegan de golpe:
Si has maltratado tu cuerpo, te quedas calvo o canoso.
Si comes mal, sacas una barriga enorme.
Si huyes del ejercicio, arrastras fatiga todo el día.
Y pasa otra cosa más.
Tus padres empiezan a sufrir sustos de salud graves o directamente se van.
De pronto, asimilas que se irán para siempre y que ahora tú estás al mando de tu linaje. Esa responsabilidad te cae encima con todo su peso.
Lo más gracioso es que los imb*ciles del instituto que se reían de ti o se creían los reyes del mundo, hoy son auténticos fracasados.
Atrapados en trabajos sin salida, se tragan el deporte con una cerveza en la mano para anestesiar su miseria.
Ya no tienen los huevos de meterse contigo.
El pesimismo también empieza a acecharte.
Te obsesionas enfermizamente con la política y las noticias.
Esperas que papá Estado te solucione la vida y odias a los millonarios por atreverse a hacer exactamente lo que tú esquivaste.
La envidia se vuelve repulsiva. Termina funcionando como una triste válvula de escape.
El escaparate ideal para volcarla son las redes sociales.
Te dedicas a soltar bilis comentando que todo es humo, una estafa, tratando de hundir el prestigio de los demás.
Pero no cuela. Todos te ignoran porque saben que no eres más que un perdedor llorica.
Para gran parte de la gente, llegar a los 40 supone un punto de no retorno: o das un giro radical a tu vida, o comienzas a marchitarte lentamente.
Lo más bestial de todo no es soplar 40 velas.
Es ser consciente de la inmensa cantidad de tiempo que tiraste a la basura por vivir paralizado por el miedo.