A partir del 10 d diciembre de 2023 toda la #Argentina, Latinoamérica y el mundo, comenzarán a ser testigos d un hecho histórico:
La caricatura d un #Libertario tratando d gobernar un país.
A partir d ese día se comenzará a demostrar lo utópico e irracional del #Libertarismo.☝️
@biobio Un país cada vez más pobre, más ignorante, más sumiso, más idiotizado x la fiebre y el fans-fanatismo hacia la selección x el mundial. Hogares q' no tienen empleo ni un pan fresco para comer, pero tienen un poster d Messi y una tele para gritar x cada gol del cara d bobo.🤭🥳
@CNNChile Claro. El Sernac, el mismo organismo al cual el mismo partido republicano, con sus votaciones en contra, le quitó la posibilidad d tener colmillos y garras para representar a los consumidores frente a los abusos del retail.🤭
@CNNChile@matiburgos Uno podía mirar a Ozzy y entender que era una parodia de las tinieblas, pero uno mira a la ex ministra Steinert y entiende que, su rostro, no es una parodia de las tinieblas... Es una mirada y expresión llena de tinieblas.
🤭🦇
@Eneatipo7 Uno podía mirar a Ozzy y entender que era una parodia de las tinieblas. Pero uno mira a la ex ministra Steinert y entiende que, su rostro, no es una parodia de las tinieblas... Es una mirada y expresión de llena de tinieblas. 🤭🦇
LA TRINIDAD NO ERA SANTÍSIMA
El Estado no es para Vendettas.
Cuando una expersecutora olvida o ignora, intencionadamente, que las instituciones no existen para saldar cuentas personales.
La política chilena posee una vieja fascinación por las figuras que llegan prometiendo orden y terminan extraviadas en los límites que el derecho impone al ejercicio del poder. El caso de la exministra de Seguridad Trinidad Steinert parece inscribirse en esa tradición. Lo ocurrido no es una mera controversia administrativa: es un episodio que revela cómo la concentración de poder y los vínculos previos pueden erosionar las fronteras entre el interés público y las motivaciones personales.
El dictamen de la Contraloría es severo porque no se limita a cuestionar una forma, sino el fondo mismo de la actuación ministerial. Steinert solicitó información detallada sobre funcionarios de la PDI vinculados al caso “Clan Chen”, incluyendo antecedentes disciplinarios y eventuales denuncias penales. El órgano contralor concluyó que tales requerimientos no guardaban relación con las atribuciones legales del Ministerio de Seguridad.
En términos simples: la entonces ministra actuó fuera del marco que la ley le permitía. Y cuando una autoridad encargada de velar por la seguridad decide ignorar esos límites, el problema deja de ser burocrático y se convierte en político.
La gravedad aumenta al considerar el contexto. Steinert había sido fiscal regional de Tarapacá y mantenía una relación profesional previa con la brigada policial sobre la cual posteriormente solicitó antecedentes. La Contraloría fue explícita: existía un deber de abstención para evitar cualquier apariencia de conflicto de interés. Ese punto resulta devastador para la credibilidad de la exministra, porque instala una sospecha inevitable: ¿Por qué una autoridad recién asumida manifestó semejante interés en funcionarios específicos apenas 48 horas después de llegar al cargo?
Una pregunta simple que Steinert deberá responder, aunque difícilmente podamos darle fe. Seguro en dos días aún no sabía siquiera dónde quedaba baño del ministerio.
La política democrática no sólo exige probidad; exige también apariencia de imparcialidad. Las instituciones no funcionan sobre intuiciones privadas o pulsiones de revancha. Funcionan mediante competencias delimitadas y procedimientos. Cuando una autoridad comienza a comportarse como si el cargo le otorgara acceso irrestricto a información sensible, el Estado de Derecho empieza a degradarse.
La secuencia temporal —el oficio reservado, la solicitud de antecedentes y luego la remoción de la subdirectora de Inteligencia de la PDI— configura una cadena de hechos demasiado delicada para ser reducida a coincidencias. Aunque el dictamen no establece responsabilidades penales ni declara ilegal la desvinculación posterior, el episodio deja instalada una percepción corrosiva: la posibilidad de que estructuras estatales hayan sido utilizadas para resolver conflictos personales.
Ese es el tipo de prácticas que las democracias intentan erradicar. Porque cuando las policías comienzan a percibir que su estabilidad depende de afinidades políticas, la institucionalidad entra en una zona peligrosa.
También existe una ironía difícil de ignorar. Un gobierno que llegó al poder prometiendo restablecer el orden y fortalecer la autoridad termina enfrentando uno de sus primeros escándalos por abuso de atribuciones desde el corazón de su aparato de seguridad.
El caso Steinert deja una lección incómoda. El problema nunca ha sido solamente quién gobierna, sino cómo entiende el poder quien gobierna. Porque el autoritarismo no siempre se anuncia con estridencia; a veces comienza con un oficio reservado o una solicitud “administrativa” que supone que las instituciones existen para satisfacer obsesiones personales.
Y cuando eso ocurre, el riesgo no es únicamente una ministra excedida. El riesgo es acostumbrarse a que el poder considere normales esos excesos.
@MisColumnas
Esto sí es causal de acusación constitucional. Al final lo único que hizo Steinert en su grotesca gestión fue terminar con la impecable carrera de Consuelo Peña, subdirectora de Inteligencia de PDI, a quien muchos veían como futura directora de la institución. Una vergüenza.
1/ Paulo Contreras, hoy jefe de contrainteligencia de la ANI, filtró información reservada de la PDI a Luis Hermosilla durante años. Los chats lo prueban. Abrimos 🧵
“El deterioro de las expectativas económicas se produjo por el shock de los precios de los combustibles”: Marcel advierte por cifras de estancamiento en Chile
https://t.co/OQRXQq9v7L
Mario Marcel y la compleja situación de la economía: “El deterioro se produjo a partir del shock del precio de los combustibles” https://t.co/QPhQmmCcHc
¿Por qué la gente que fue sacada de la pobreza por gobiernos de izquierda termina votando por la derecha más radical?
"Creamos consumidores con capacidad adquisitiva, pero no creamos ciudadanos con conciencia de clase."
Álvaro García Linera
Durante el boom de materias primas de los 2000, los gobiernos del PT en Brasil, el kirchnerismo en Argentina, el chavismo en Venezuela, el MAS en Bolivia y el correísmo en Ecuador tuvieron recursos históricos. Redujeron la pobreza. Ampliaron el consumo. Crearon una nueva clase media.
Pero no cambiaron quién controla los medios, el capital financiero ni la narrativa cultural. No industrializaron. Siguieron dependiendo de vender petróleo, soja y minerales al exterior. Cuando los precios cayeron, el dinero se acabó — y con él, la base política.
Lo más paradójico: esa nueva clase media que emergió gracias al Estado comenzó a adoptar la ideología de las élites. Sin educación política, el ascenso social se reinterpretó como puro mérito propio. Y ese sector terminó votando por Milei, por de La Espriella, por Kast, por cualquier figura que prometiera "menos Estado" y "mano dura" — exactamente las políticas que los habrían mantenido en la pobreza.
El patrón se repite: Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina, Colombia, Chile. La izquierda gana, reduce la pobreza, pierde el poder, y la derecha más radical del ciclo anterior regresa con más fuerza que nunca.
Como advertía Gramsci hace un siglo: tomar el gobierno no es lo mismo que tomar el poder. Mientras la derecha controle los medios, el sistema financiero y la cultura, cualquier victoria progresista será temporal.
El progresismo que solo reparte dinero sin democratizar el poder real está condenado a ser devorado por los monstruos que se negó a desmantelar.
Noticias a Voces
@T13 Este gob d la burbuja d las ventajas y privilegios cree q' todos los niños d Chile nacen en igualdad d condiciones socioeconómicas y q', x lo tanto, todos parten del mismo punto compitiendo en igualdad d condiciones sólo x sus talentos y aptitudes.
Como en el Grange School.🤭🥳
@T13 La educación, en general, desde la infancia, no es un premio q' se entrega a quién reúne los méritos. Es un DDSS q' se brinda a todo niño, adolescente, para q' desarrolle el mérito.
Cómo puedes esperar el mérito si no entregas redes d apoyo a la niñez.
@latercera En su odio y desprecio no son capaces d distinguir víctimas d victimarios, no tienen la objetividad para aceptar q' sí hay víctimas d violaciones a los DDHH, y sí hay condenados q' violaron DDHH. Para ellos, no existe empatía hacia las víctimas porque, simplemente, las odian.
@latercera Le cuesta mantener la ira porque eso es lo q' más tienen estos fanáticos. Generalizan sin matizar porque su fanatismo los lleva a la intolerancia extrema d rechazar todo lo q' no toleran, d manera general, binaria, en blanco y negro bajo el sesgo d su ideología totalitaria.
@ivanmirandag@latercera Y es así como se tiende a generalizar ese mal, sin ningún matiz. Todo lo q' no se tolera por parte d la ultraderecha, es el mal a combatir sin restricciones, sin miramientos, sin cuestionamientos. Y así se terminan vulnerando libertades civiles, violando DDHH.
@ivanmirandag@latercera La secta republicana cree q' el uso d la fuerza por parte d las fuerzas del orden no debe tener reparos ni cuestionamientos, ni miramientos por los DDHH. Deben actuar con toral impunidad, es decir; ponerse al mismo nivel del mal al cual se quiere combatir para combatirlo.
En ese redil, todos tienen su precio, y ninguno es más alto que una embajada.
Paulsen había condenado a republicanos, y en especial a Kast en campaña cuando Matthei fue denostada por ataques de redes sociales que inventaron que tendría Alzheimer, pero ninguna molestia vale más que aceptar un nombramiento como embajador.
Podríamos hablar de ética, pero sabemos que esa gente carece de principios éticos. Ahora, que el adversario le ofrezca pega es además sospechoso, quizá lo tenían acordado desde antes.
@evelynmatthei creo que a la luz de todo lo ocurrido, usted debería replantear sus amistades.