El mismo en carne y hueso. Hace apenas unos días he conseguido reclutar un chef entre mis adeptos, pero hasta entonces he sido yo el que les cocinaba todos los días.
Como por ejemplo...
*De una caja, sacó un pequeño rollito de canela, casero. Tenía buena pinta y parecía ser >
-Realmente alguien de ese tamaño tenía un hambre la mar de voraz y pocas cosas eran capaces de llenarlo a excepción de aquella comida tan rica que le habían servido.
Ante aquel gesto erguiría la cabeza llevándose una pata al pecho-
Nada mejor que un poco de cumplidos+
< muy reciente, colocándolo sobre un plato y haciendo uso de sus poderes para acercarselo al macho*
Disfruta, lo he hecho yo mismo~
*Tras eso, apoyó ambos codos sobre la mesa, entrelazó las manos y colocó su barbilla sobre éstas, interesado en hablar con su invitado*
>
< quedaron a solas, le guiñó un ojo*
Tienes al cocinero ante tus ojos, ba~
*Y de un chasquido, todo volvió a la normalidad, dejando una mesa con dos sillas a cada extremo, sentando al lobo en la que tenía el cordero en frente*
¿Tienes un hueco para el postre? He hecho dulces.
*Más que asustados, estaban sorprendidos por el apetito que tenía su invitado, hasta los lobos estaban sorprendidos por esa velocidad que ni tragaba le daba tiempo, pareciendo un hamster con la comida en sus carillos.
Le alegraba bastante ver a su invitado tan feliz que dio >
< unas ligeras palmaditas con ambas manos*
Demos gracias por la presencia de nuestro acompañante del día. Muchas gracias por acompañarnos hoy, Fel~
*Todos dieron las gracias al can de mayor tamaño antes de salir del templo, dando las gracias también por todo.
Una vez se >
< todos los integrantes de la mesa por lo deliciosa que estaba la comida.
Por suerte, había comida de sobra para todos y todos los estómagos habían sido saciados, dando las gracias por todo*
¿Sigues con hambre, Fel?
Eso mismo suele contarse mis adeptos entre ellos cuando los mando a una expedición.
*Era alguien poderoso sin duda, incluso podría llegar a rivalizar contra el lobo en cuanto a poder se refería. Sería una buena ayuda en muchos casos si llegase a necesitarla.
Una pequeña risa >
< se le escapó, ocultándola con un carraspeo al escuchar su estómago rugir de esa forma.
Y ahora entendía el porqué en el banquete.
Todos se quedaron alucinando por la velocidad y apetito voraz con la que su invitado comía todo plato que tuviera delante, dándole la razón >
< riquísima comida para todos*
Que aproveche~
*Y así comenzaron a comer todos un poquito de cada cosa mientras el cordero miraba a todos feliz de verles comer en familia*
*Había visto tantas veces la muerte delante de sus ojos que ningún ser le intimidaba, por ahora.
Ciertamente era un lugar... peculiar*
Te llevas muy bien con ella por lo escucho, eso es perfecto. Un dios no es nada si sus adeptos no están felices con él.
*Durante un pestañeo >
< Fue un sermón como otro cualquiera, pero haciendo especial mención a su invitado y de las puertas abiertas que tenía para todo el mundo que estuviera dispuesto a venir siempre en son de paz.
Una vez concluido, comenzó el banquete. Una mesa apareció llena de platos con >
*Soltó una pequeña risa por el énfasis que le puso en la última palabra, haciendo que el cascabel resonara ligeramente.
A cualquier extranjero le podría extrañar ver a todo el mundo feliz, exceptuando al que estaba encarcelado, pero así era su culto. Lleno de adeptos felices y >
< un dios con mis propias manos, siendo mis adeptos testigos, y ahora, mírale, está encarcelado pero se lo tenía merecido por habernos intentado matar.
*Se giró hacia él, con ambas manos entrelazadas, mirándole cual cordero degollado*
Me gustaría hablar más, ¿te importaría >