Exactamente por eso el facherío perdió y va a volver a perder.
En 4 años no lograron entender que el pobre, el ñero, el indígena, el campesino, el negro, el gay y hasta el bazuquero también es colombiano y vota. Les guste o no.
La razón por la que vivimos en un país tan roto radica en que el grupo privilegiado no solamente pide, sino exige, toda la empatía para sí, pero al momento de ser recíproco, exhibe su inconmensurable cinismo.
Para la muestra:
Podrán recrear un poeta fracasado, una versión gringa de José Asunción Silva, pero jamás una Yurladi y menos su familia. Ella es la verdadera protagonista y la escena del pollo asado el nudo de la película. Y eso, ningún estadounidense lo entenderá.