“Fracasan los tecnócratas que ignoran la política; los políticos que ignoran la realidad, y los gobernantes que renuncian a ejercer juicio propio.”
Gracias @javier_trevino por esta necesaria reflexión. ¡Saludos! https://t.co/iE1qlPsNh3
El dinero que se gasta en cambiar imagen de escuelas, oficinas públicas, señal ética cada cambio de gobierno, sería un tesoro para la salud de los mexicanos. Ojalá la lean y entiendan. Un buen gobierno en Metepec
El recuerdo sobre cómo usamos los colores en #Metepec, cuando fui alcaldesa, me llegó estos días, viendo la polémica por la “ajolotización” de la #CDMX, que llega de-morada al Mundial. ¿Qué opinas?
📸 ➡️ Imagen urbana en Metepec, 2011.
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A Norwegian neuroscientist spent 20 years proving that the act of writing by hand changes the human brain in ways typing physically cannot, and almost nobody outside her field has read the paper.
Her name is Audrey van der Meer.
She runs a brain research lab in Trondheim, and the paper that closed the argument was published in 2024 in a journal called Frontiers in Psychology. The finding is brutal enough that it should have changed every classroom on Earth.
The experiment was simple. She recruited 36 university students and put each one in a cap with 256 sensors pressed against their scalp to record brain activity. Words flashed on a screen one at a time.
Sometimes the students wrote the word by hand on a touchscreen using a digital pen, and sometimes they typed the same word on a keyboard. Every neural response was recorded for the full five seconds the word stayed on screen.
Then her team looked at the part of the data most researchers had ignored for years, which is how different parts of the brain were communicating with each other during the task.
When the students wrote by hand, the brain lit up everywhere at once.
The regions responsible for memory, sensory integration, and the encoding of new information were all firing together in a coordinated pattern that spread across the entire cortex. The whole network was awake and connected.
When the same students typed the same word, that pattern collapsed almost completely.
Most of the brain went quiet, and the connections between regions that had been alive seconds earlier were nowhere to be found on the EEG.
Same word, same brain, same person, and two completely different neurological events.
The reason turned out to be something nobody had really paid attention to before her work. Writing by hand is not one motion but a sequence of thousands of tiny micro-movements coordinated with your eyes in real time, where each letter is a different shape that requires the brain to solve a slightly different spatial problem.
Your fingers, wrist, vision, and the parts of your brain that track position in space are all working together to produce one letter, then the next, then the next.
Typing throws all of that away. Every key on a keyboard requires the exact same finger motion regardless of which letter you are pressing, which means the brain has almost nothing to integrate and almost no problem to solve.
Van der Meer said it plainly in her interviews.
Pressing the same key with the same finger over and over does not stimulate the brain in any meaningful way, and she pointed out something that should scare every parent who handed their kid an iPad.
Children who learn to read and write on tablets often cannot tell letters like b and d apart, because they have never physically felt with their bodies what it takes to actually produce those letters on a page.
A decade before her, two researchers at Princeton ran the same fight using a completely different method and ended up at the same answer. Pam Mueller and Daniel Oppenheimer tested 327 students across three experiments, where half took notes on laptops with the internet disabled and half took notes by hand, before testing everyone on what they actually understood from the lectures they had watched.
The handwriting group won by a wide margin on every question that required real understanding rather than surface recall.
The reason was hiding in the transcripts of what the two groups had actually written down.
The laptop students typed almost word for word, capturing more total content but processing almost none of it as they went, while the handwriting students physically could not write fast enough to transcribe a lecture in real time, which forced them to listen carefully, decide what actually mattered, and put it in their own words on the page.
That single act of choosing what to keep was the learning itself, and the keyboard had quietly skipped the choosing and skipped the learning along with it.
Two studies. Two countries. Same answer.
Handwriting makes the brain work. Typing lets it coast.
Every note you have ever typed instead of written went into your brain through a thinner pipe. Every meeting, every book highlight, every idea you captured on your phone instead of on paper was processed at half depth.
You did not forget those things because your memory is bad. You forgot them because typing never woke the part of the brain that would have made them stick.
The fix is the thing your grandmother already knew.
Pick up a pen. Write the thing down. The slower road is the faster one.
El Mundial de 1986 se jugó entre el 31 de mayo y el 29 de junio. De acuerdo con el calendario escolar 1985-1986, las clases terminaron el 30 de junio.
Claro, el secretario de Educación se llamaba Miguel González Avelar, no Mario Delgado.
POSICIONAMIENTO DE LA RED DE MUJERES UNIDAS POR LA EDUCACIÓN
Adelantar el cierre del ciclo escolar también es una decisión contra las mujeres
La decisión de la Secretaría de Educación Pública y de las autoridades educativas estatales de adelantar un mes el cierre del ciclo escolar en México no es una medida administrativa menor. Es una decisión política que tendrá consecuencias profundas para millones de niñas, niños, adolescentes y especialmente para las mujeres.
Cuando el Estado se retira, cuando la escuela deja de estar, cuando las instituciones reducen su responsabilidad, el costo invisible recae sobre las mujeres.
¿Quién cuidará a millones de niñas y niños durante ese mes adicional sin clases? ¿Quién reorganizará horarios, trabajos, traslados y economías familiares? ¿Quién absorberá las tareas de cuidado que el Estado decidió trasladar silenciosamente a los hogares? ¿Quién tendrá que pedir permisos, faltar al trabajo o renunciar a ingresos?
La respuesta, una vez más, es las mujeres.
Madres, abuelas, hermanas, tías, maestras y cuidadoras asumirán la carga que esta decisión generará sin que nadie las haya escuchado, consultado o tomado en cuenta.
Resulta profundamente contradictorio que esta medida ocurra en un momento histórico en el que México tiene por primera vez una presidenta mujer, cuya consigna política ha sido “Es tiempo de mujeres”.
Hoy México cuenta con una presidenta mujer y 13 mujeres gobernando entidades federativas. Sin embargo, esta decisión exhibe una enorme desconexión entre el discurso político de igualdad y las decisiones concretas que afectan la vida diaria de millones de mujeres.
Presidenta Claudia Sheinbaum
Marina del Pilar Ávila Olmeda, Gobernadora de Baja California
Layda Sansores San Román, Gobernadora de Campeche
Maru Campos Galván, Gobernadora de Chihuahua
Indira Vizcaíno Silva, Gobernadora de Colima
Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México
Evelyn Salgado Pineda, Gobernadora de Guerrero
Margarita González Saravia, Gobernadora de Morelos
Clara Brugada Molina, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México
Mara Lezama Espinosa, Gobernadora de Quintana Roo
Lorena Cuéllar Cisneros, Gobernadora de Tlaxcala
Rocío Nahle García, Gobernadora de Veracruz
Teresa Jiménez Esquivel, Gobernadora de Aguascalientes
Libia Dennise García Muñoz Ledo, Gobernadora de Guanajuato
Es momento de preguntarles:
¿Dónde estuvo la mirada de género al tomar esta decisión? ¿Quién evaluó el impacto que tendrá en las madres trabajadoras? ¿Quién pensó en las mujeres que viven al día y no tienen redes de apoyo? ¿Quién pensó en las maestras que también son madres? ¿Quién pensó en las niñas y niños cuyo único espacio seguro o de acompañamiento es la escuela?
¿Quién de ustedes va a defender el derecho de aprender de las niñas y los niños? ¿Quién pondrá límites a decisiones que afectan directamente a las familias? ¿Quién levantará la voz por las mujeres que sostienen el sistema de cuidados del país? ¿De qué sirve que haya más mujeres en el poder si las decisiones públicas siguen ignorando la realidad de las mujeres?
Desde la Red de Mujeres Unidas por la Educación expresamos nuestra preocupación por una medida que afecta a las mujeres, y a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes al reducir el tiempo efectivo de aprendizaje en uno de los momentos más delicados para la educación mexicana.
México no necesita menos escuela. México necesita más aprendizaje, más acompañamiento, más apoyo a las familias y más políticas públicas que entiendan que la educación y los cuidados están profundamente vinculados.
Gobernar con perspectiva de género no consiste únicamente en nombrar mujeres en cargos públicos. Consiste en tomar decisiones que no profundicen las desigualdades que las mujeres viven todos los días.
Porque si verdaderamente es tiempo de mujeres, entonces también debe ser tiempo de escuchar a las mujeres, de pensar en las mujeres y de gobernar para las mujeres, es preciso que se revise la medida adoptada por las y los secretarios de Educación.
La educación en México no puede tratarse como un asunto secundario ni acomodarse al calendario del espectáculo. Cada día sin clases profundiza desigualdades que ya son gravísimas.
A las y los niños de este país se les debería garantizar educación digna, continua y de calidad. Todo lo demás tendría que venir después.
Los planes de desarrollo urbano en los municipios, deberían tener una vocación de largo plazo, pero se cambian por un acuerdo de Cabildo y éstos, se renuevan cada tres años.
¿Cómo cerrar esa brecha? ¿Qué hice como alcaldesa de #Metepec? Te cuento: https://t.co/UanZEHOle5
#México esto es lo que somos!! Tradición multicolor en la que más allá de la corrupción de los gobiernos la gente sigue adelante. Flores para el día de la Sta Cruz
Jugar descalza, trepar árboles, reír hasta que doliera la panza.
Eso fue mi infancia.
Por eso hoy me comprometo: que cada niña y niño tenga el derecho a una infancia libre, feliz y sana.
#InfanciasLibres#NiñezFeliz
Gracias por tanto a cada una de mis compañeras colectivas de @50mas1edomex. 💜
Gracias a la unidad, el talento, liderazgo y compromiso de esta red, transformamos leyes, nos capacitamos, concientizamos y apoyamos a más mujeres.
¡Gracias @nenaorantes y éxito a @MonicaAlvarezN!
@AnaLiliaHerrera : Ojalá lo lean los actuales ediles y quienes tienen aspiraciones a gobernar. Hoy desde el ámbito federal hasta el municipal hay opacidad y no se rinden cuentas. Los ciudadanos debemos ser más exigentes
Estoy convencida que la confianza basada en la transparencia y el acceso a la información pública, como parte de un proceso integral de rendición de cuentas es una consecuencia medible de cómo se ejerce el poder.
✍️ Escribo en @heraldodemexico
https://t.co/IzFV68r2EF
Condenamos enérgicamente las declaraciones misóginas de Sergio Bueno, DT de Mazatlán FC, en contra de la árbitra internacional @katiaitzelgarci.
Estas expresiones vulneran la dignidad de las mujeres y perpetúan estereotipos de género inadmisibles en el deporte y la sociedad.
La impunidad en México no empieza cuando un juez dicta sentencia. Empieza mucho antes: cuando 93 de cada 100 delitos ni siquiera llegan a convertirse en una investigación real. Ése es el dato más brutal del informe de @mexevalua. Y todavía más grave: 63% de quienes no denuncian no lo hacen por apatía, sino por razones atribuibles a las propias instituciones. No denuncian porque saben que perderán el tiempo, porque desconfían, porque intuyen —con razón— que del otro lado no hay respuesta.
Ése es el verdadero tamaño del fracaso. No estamos frente a un sistema que castiga poco; estamos frente a un sistema que, en una enorme cantidad de casos, ni siquiera logra investigar, procesar y dar resultados. La impunidad no es sólo falta de sanción: es incapacidad institucional. Es silencio social provocado por fiscalías rebasadas, expedientes que se archivan, casos que no avanzan y autoridades que han terminado por normalizar la ausencia de respuesta.
Por eso la cifra oculta no es sólo una estadística: es una condena. Es la prueba de que millones de personas han aprendido a no esperar nada del sistema penal.
https://t.co/741MoVfMZU
Con todo respeto a la Presidencia de la República y a sus asesores:
Pero eliminar el PRINCIPIO DE PARIDAD CONSTITUCIONAL en el plan B es un grave error que lastima la historia de las MUJERES.
Por décadas se luchó y se aprobó por unanimidad en 2019. Doy por hecho que es un error en un mal documento y no una mutilación a un derecho histórico.
Atte:
Kenia López Rabadán
Diputada Federal PAN
Proponente de la iniciativa de Paridad en 2018.