Después de una operación de cadera, me convierto en víctima del desabasto de medicamentos que azota al país. Mi asistente recorre más de 15 farmacias. En ninguna encuentra la medicina que necesito y le dicen que está agotada. En una le dicen que sí la tienen, pero que la caja está sellada por Cofepris, sin explicación. Regresa a casa con las manos vacías. La experiencia revela, en carne propia, la desorganización, la imprevisión y la falta de cuidado que aquejan al sistema de salud. Hoy entiendo aún mejor por qué marchan los médicos. Y después de esta odisea, quisiera salir a marchar con ellos. Porque la salud no puede depender de la suerte, ni el dolor de la indiferencia gubernamental.
@JohnMAckerman Se quejan y legislan para que en México no haya influyentismo y los morenarcos de México si lo hacen en otros países, se meten hasta la cocina! En México prohíben y ellos en los países se meten que leeeeeendoooooo