Donde el río beso se detiene
a ser cielo,
y el cielo de tu boca
se llena de peces,
donde mi lengua y tu lengua
se enraman,
y se escucha el mar, a lo lejos;
construiré mi casa,
y habitaré el aire de tu respiración,
el bullicio de tus labios,
la percusión de tus latidos…