Cardinal Müller thinks it's unreasonable to suggest that the Novus Ordo obscures the sacrificial nature of the Mass.
Here is a list of changes which do exactly that:
- Judica, which refers to altar worship, was removed
- The prayer aufer a nobis, which refers to the priest as sacrificer, was removed
- The NO lectionary skips passages related to sacrifice. For example in Hebrews 13 the critical verses 9-16 have been cut out.
-The Suscipe sancte pater which mentions the Spotless Host (ie sacrificial victim") has been cut out.
-The Orate Fratres only survived thanks to pushback
-The Secret regularly waters down the references to sacrifice in the NO
- In the Quam oblationem, the words “consecrate” and “perfect” are replaced by “acknowledge” and “spiritual.”
- At the consecration of the wine, the words “as often as you do these things” are omitted before “do this in memory of me”. The effect is to emphasize the memorial nature of the consecration. The words “Mystery of Faith” are placed after instead of during the words of consecration, where they had directly referred to the mystery of Transubstantiation, and are instead explained by a new phrase such as “We proclaim your Death, O Lord, and profess your Resurrection until you come again.”
- The word consecrated is omitted from the commingling.
-The Placeat Tibi, which refers to the Mass as a sacrifice, is omitted.
For further information, see my article here:
https://t.co/1xS6YHJTQI
🚨 NEW AT HIRAETH!
Who Should Be Excommunicated? The Four SSPX Bishop Candidates or the Grotesque Bishops Leo Appointed in His First Year?
Écône offers priests formed in schools, seminaries, and tradition while Leo rewards Pride Masses, women’s ordination signals, and synodal surrender.
Read here: https://t.co/yZ2F19m5Ja
#SSPX #LeoXIV #CatholicTwitter #TradCatholic
@S_OReilly_USA@peregasolinus@JeffCassman Very strict position for a Quoran kisser, dont you think? I guess he expected his catholic sons of the society to get along with heretics and pagans and say some prayers together... Yeah, that would be much better
NEW: If Pope Leo excommunicates the SSPX –
“this will go down in history as a huge error in pastoral rigidity & one-sided pastoral severity towards tradition in the Church” -- says Bishop Schneider
Schneider was previously the Holy See's visitor to the SSPX
Interview w @RaymondArroyo on World Over May 14
La autoridad del Papa y los obispos es real pero delegada y limitada por el depósito de la fe, el credo, los dogmas de fe, y la Iglesia. No pueden cambiar. Tienen autoridad para enseñar, gobernar, Santificar, defender la doctrina, pero no para crear una nueva doctrina
P. Michel
Different rules applied to communist National church - they appoint bishops who are recognised by the pope retrospectively
The pope has no problem declaring communion with schismatic churches such as Anglicans, Orthodox and Lutherans
They have no problem with adulterers and sodomites receiving blessings
Why does the Vatican behave as if we can’t see their gross double standards
This is rank hypocrisy
@JendersII Worry not, fear not. We won't be. With God's grace and by intercession of Our Lady , we will never be out of The Church. Worry not , fear not, but let us pray
The Traditional Latin Mass was passed down to us by the Holy Ghost.
The Novus Ordo was created as a banal, on-the-spot product by a Freemason working with Protestants.
Choose wisely.
Mentre la chiesa conciliare e sinodale continua a tradire il mandato di Nostro Signore accompagnandosi con eretici e scismatici di ogni specie e addirittura ospitando in Vaticano un’eretica che si spaccia per arcivescovessa, a Treviso il vescovo Tomasi nega un luogo di culto dignitoso per il conferimento della Cresima a dei fedeli della FSSPX, in aperta contraddizione con il dialogo e l'accoglienza che propaganda da sessant'anni.
Proprio ieri, nella vicina diocesi di Vicenza, ho benedetto una cappella e conferito le Cresime a un gruppo di fedeli tradizionali, assicurando loro una cura d'anime continuativa per la celebrazione della Messa e l'amministrazione dei Sacramenti.
https://t.co/p1fdhbxZcQ
¿SACERDOTE O DJ DEL INFIERNO?
EL CASO GUILHERME
En la noche del 18 de abril, la Plaza de Mayo de Buenos Aires se convirtió en escenario de un espectáculo que los medios llamaron sin pudor alguno “misa electrónica” o “rave católica”. Se trataba de un aquelarre al aire libre en donde más de 150.000 personas bailaban frenéticas bajo luces estroboscópicas, láseres y un estruendo de beats techno, dirigidas desde la consola por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto - autodenominado “Padre DJ”-, vestido con jeans, collar clerical y terço al cuello. Este señor, en medio de la fiesta y el bullicio, mezclaba música electrónica con frases de Juan Pablo II y Francisco bajo el lema “Todos, todos, todos”. Según su prédica "busca acercar la fe a los jóvenes".
Empecemos por aclarar a quienes desconocen del tema: la juerga de Guilherme NO fue una Misa Católica. Llamarlo así es una ofensa contra la santidad del rito. Y en eso estriba el verdadero escándalo. No radica solo en la forma grotesca, sino en la mentira deliberada vendida a los fieles: que se puede adorar a Dios con las mismas herramientas que el mundo emplea para disolver la conciencia y celebrar el hedonismo. Desgraciadamente, este evento no es un mal gusto aislado sino la manifestación más descarada de la crisis que devora la identidad católica desde dentro, como resultado de la desacralización sistemática del culto.
Precisamente por esto resulta indispensable recordar qué es, en su núcleo inmutable, la Santa Misa. No se trata de un espectáculo diseñado para "emocionar" multitudes sino del Sacrificio incruento del Calvario, del acto supremo en que el cielo se abre y Cristo se ofrece al Padre por nuestra redención. Por eso en la Misa los silencios acompañados del evangelio son partes centrales de la liturgia y sobre todo de la adoración. Por tanto, la música que acompaña el misterio debe ser sacra, porque lo sagrado exige recogimiento, elevación y orden. “Discerniréis entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro” (Lv 10,10). La música del rey David no excitaba los sentidos hacia el delirio, sino que "calmaba el alma atormentada y expulsaba espíritus malignos" (1 Sm 16,23). Por esta razón, la Tradición custodió el Canto Gregoriano: en éste, el Logos gobierna al ritmo y dispone el alma para el misterio eucarístico. Con lo cual, frente a esta realidad divina, la estética rave del padre Guilherme aparece como su antítesis radical y blasfema. No hay teocentrismo, sino un antropocentrismo obsceno. El centro ya no es el Sagrario, sino la consola del DJ. El Sacrificio se sustituye por el éxtasis colectivo, ritmos tribales, sonidos del inframundo, frecuencias subsónicas y luces hipnóticas que no elevan el alma hacia Dios: la anulan en un trance que disuelve la razón y la fe. En ese escenario nadie adora. Nadie "reza por su salvación". Es un aquelarre blasfemo donde triunfa el subjetivismo relativista: “si te sientes bien, es válido”, en un ambiente donde la disolución moral (drogas, sexo casual, ligereza) está inscrita en la forma misma. Todo esto indica que el padre Guilherme no profana por accidente: engaña con premeditación vendiendo como "evangelización" lo que es pura capitulación ante la modernidad hedonista y luciferina.
Ahora bien. Esta profanación ya sería grave si proviniera de un laico cualquiera. Pero procede de un sacerdote y eso la convierte en traición intolerable. El sacerdote no ha sido consagrado para ser "un animador de masas" ni "un DJ de moda". Un sacerdote católico es el alter Christus, es el hombre consagrado segregatus in Evangelium Dei, es un mediador entre Dios y los hombres, es portador de la gravitas sagrada. Pero en este caso, al mimetizarse con el mundo hasta desaparecer en él, renuncia a su carácter sacerdotal y lo peor e imperdonable: confunde gravemente al pueblo de Dios. Y aquí se revela la hipocresía institucional más descarada. Mientras esta “rave católica” se viraliza, se trivializa el escándalo y la blasfemia, se aplaude y recibe cobertura mediática complaciente, la misma Iglesia parece "no enterarse" de estas ofensas mientras persigue con rigor implacable a quienes defienden la dignidad de la sotana y la doctrina íntegra. Por ejemplo, tenemos el caso del padre Carlos Spahn y su Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICYDIM) que resulta paradigmático: una comunidad contemplativa, floreciente en vocaciones y fiel a la Tradición, es disuelta en abril de 2026 por la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez. ¡Se les retiró el hábito, se dispensaron los votos y se les impusieron sanciones! ¿Van a decir que esta doble vara no es un error administrativo? ¡No nos cuenten cuentos! Esto es preferencia/promoción institucional descarada por la novedad relativista y un rechazo visceral a la santidad de siempre.
Más allá de los casos concretos, este contraste pone al descubierto la verdadera naturaleza de la crisis dentro de la Iglesia Católica. El evento de Plaza de Mayo no es un simple "problema estético" aislado sino una manifestación teológica y moral desde la raíz del proceso de inversión y vaciamiento doctrinal desde el Concilio Vaticano II. Es la renuncia abierta a la verdad objetiva -Dios en el centro, la Misa como Sacrificio real, la música sacra como elevación- en favor del subjetivismo sentimental que vacía las almas y convierte a los fieles en consumidores de emociones baratas. Estos eventos, son la inversión satánica de la jerarquía: el hombre ya no se postra ante lo Eterno sino que lo Eterno es instrumentalizado y blasfemado para servir al capricho humano. Estas fiestas rave no son meros "errores pastorales": tienen una perversa intención de vaciar la idea de lo que es la sacralidad en los jovenes. Un católico informado sabe que la verdadera evangelización nunca consistió en bajar al mundo para revolcarse en él, sino en elevar el mundo hacia lo Sagrado. Por tanto, estas barahúndas no convierten almas: las adormecen en su error. No ordenan el ser en Dios, mutilan el fin trascendente. No adoran al Dios Uno y Trino; blasfeman.
Ante esta TERRIBLE realidad, los católicos militantes NO podemos callar. Si la curia actúa contra los tres pilares de la fe, el fiel debe resistir y exigir respuestas. La Iglesia es Santa porque es de Cristo. La Misa es el corazón de la fe católica y exige mantener su espacio sacro, alejado de lo profano y mundano. La música que acompaña al rito es verdadera oración y el sacerdote es un hombre consagrado a Dios, no figura mediática. El propósito principal de la Iglesia Católica como Madre es la salvación de las almas que nunca vendrá del bullicio y la jarana, sino de la Cruz que redime y del altar que la santifica. El padre Guilherme mientras, si quiere continuar sus espectáculos que lo haga, pero como simple seglar, sin el alzacuellos que profana con cada orgía acústica. Que la fe católica no se negocia ni se moderniza: se guarda intacta, se custodia, se recibe y se transmite, NO se traiciona. Hartos estamos de ver estos excesos, desvergüenzas y perversiones desde la misma autoridad de la iglesia. ¡Ya basta!
autor: Mar Mounier.
Tremendo
«Se abren las iglesias a los protestantes. Se reza con todas las religiones. Se abren las iglesias a la diosa de la tierra, la Pachamama. Se abren las iglesias a los grupos LGBT. Se abren las puertas a los budistas, y se llega a colocar una estatua de Buda sobre el sagrario.
Pero para la FSSPX las puertas están cerradas. »
¿Por qué @Pontifex recibe al cura pro sodomita James Martin pero evita una reunión con el Fr. Don Pagliarani? ¿Por qué Su Santidad acepta reunirse con la monja blasfema Caram, pero envía al "Trucho" a conversar con el Superior General de la FSSPX?
Es sintomático. Porque Leon XIV es doctor en Derecho Canónico.
Así se aprecia en su esplendor a la "pastoralidad" del modernismo vaticanista aplicándose de manera selectiva. Con blasfemos inmundos, audiencias privadas, abrazos y risas mientras, se reserva el uso de la ley para mantener a la Tradición en la periferia: el "rigor canónico" es solo para quienes defienden la fe de siempre.
CUESTIONES LEFEBVRIANAS
Varios de mis lectores me han preguntado acerca de las próximas consagraciones episcopales de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Pues bien, he aquí mi posición, expresada pedagógicamente en forma de preguntas y respuestas:
1. ¿Pecarán mortalmente los lefebvrianos con estas consagraciones episcopales?
— No, en absoluto.
2. ¿No es un acto cismático?
— No, formalmente no lo es.
3. ¿Por qué formalmente no lo es?
— Porque, para que se produzca un «cisma perfecto», es necesario que exista una clara intención de realizar un acto cismático y de constituir, con los nuevos obispos, una jurisdicción jerárquica paralela a la existente en la Iglesia católica romana. Ahora bien, en este caso, no se dará ni una cosa ni otra.
4. ¿Puede ser, al menos, un acto de desobediencia?
— Sí, en efecto, lo es, al menos materialmente, ya que Roma no quiere que dichas consagraciones se celebren.
5. ¿Entonces, pecan mortalmente por desobediencia?
— Tampoco, porque, en este caso, la intención de la autoridad de la FSSPX, de los consagrantes y de los futuros consagrados parece recta. Ellos invocan el «estado de necesidad», que justificaría la «desobediencia material». Al respecto, no tenemos razones objetivas para dudar de su conciencia ni de su recta intención, que es el bien de las almas a las que asisten.
6. Pero se producirá la excomunión «latae sententiae», es decir, automática e inmediatamente, ¿verdad?
— Desde una perspectiva canonística, sí, pero, bajo mi modesto punto de vista, dicha excomunión será nula; creo que hay razones teológicas y iusfilosóficas suficientes para concluir esto, aunque sé que gran parte de los canonistas me lo negarán desde una visión puramente legalista. Sin embargo, pienso que, además de darse como motivo fundamental el «estado de necesidad», la «razón formal» por la cual debería producirse efectivamente dicha pena falla, dado que no hay intención objetiva de cisma formal ni se creará una jurisdicción paralela, repito.
7. ¿Recibió Mons. Lefebvre la pena de excomunión?
— Sí, como seguramente la recibirán estos obispos, pero también su excomunión fue nula, ya que, en el plano sobrenatural del Cuerpo Místico, ese obispo nunca dejó de estar en comunión con la Iglesia.
8. ¿Qué quiere decir con esto?
— La esencia de la comunión es triple, a saber: doctrinal, sacramental y jerárquica. Estimo, pues, que el obispo Lefebvre y, por extensión, la FSSPX, no negaron ninguna de estas tres «dimensiones esenciales» de la comunión eclesial.
9. ¿La FSSPX está en comunión doctrinal?
— Por supuesto, no ha dejado de enseñar lo que la Iglesia ha creído siempre.
10. ¿Pero los lefebvrianos no están siempre poniendo en cuestión los documentos del Concilio Vaticano II?
— No hacen una enmienda a la totalidad, como la gente comúnmente cree, habida cuenta de que, en sus textos, existen elementos que forman parte del «depositum fidei», pero abordan, con espíritu crítico, ciertas cuestiones «delicadas», en las que resulta legítima la discusión teológica.
11. ¿Cómo puede decir esta barbaridad?
— La puedo decir porque la «naturaleza» misma del Concilio me lo permite.
12. ¿Qué quiere decir usted con esto?
— Quiero decir que el Vaticano II fue un concilio de «naturaleza pastoral», no dogmático, y, por lo tanto, no gozó del carisma de la infalibilidad, porque, en ningún momento, se quiso definir o condenar nada de modo infalible; ésta fue la decisión expresa de la mayoría de los padres conciliares. Sin embargo, en la época posconciliar, pese a esta «naturaleza pastoral», algunos pretendieron convertir dicho concilio en «superdogma».
13. ¿Superdogma? Esto es una falta de respeto. ¿Por qué está utilizando la narrativa lefebvriana?
— Estoy empleando, de hecho, las mismísimas palabras de Joseph Ratzinger, quien, en una visita a los obispos de Chile (1988), utilizó estos mismos términos.
14. Por otro lado, ¿es cierto que la FSSPX está en comunión sacramental?
— Sus sacramentos no sólo son válidos, sino que se celebran según los ritos tradicionales que la Iglesia ha empleado desde tiempo inmemorial.
15. Pero resulta evidente que la FSSPX no está en comunión jerárquica, ¿verdad?
— Pese a que, a nivel canónico, su «situación institucional» es irregular e imperfecta, la Fraternidad no deja de reconocer al papa de Roma como supremo pastor de la Iglesia universal. De hecho, también reconoce y respeta la jurisdicción de todos los obispos del orbe católico.
16. ¿Deme una prueba de lo que está diciendo?
— En cada misa de la FSSPX, sin excepción, los sacerdotes nombran, en el «canon missae», al papa y al obispo del lugar.
17. ¿No es éste un argumento muy débil?
— Por Dios que no lo es. La manifestación más formal y pública del reconocimiento jerárquico se da precisamente en la santa misa, concretamente en el canon.
18. ¿Es usted lefebvriano o filolefebvriano?
— Ni una cosa ni otra, señor; yo voy por libre. Simplemente soy católico y, como tal, tengo espíritu crítico, o sea, la buena costumbre de emplear la razón y el juicio de discernimiento.
19. ¿Pero parece que usted está en todo de acuerdo con la FSSPX?
— No, no lo estoy. En ciertas actitudes y cuestiones no estoy de acuerdo, pero éstas, bajo mi punto de vista, son secundarias y accidentales. En lo «esencial», estoy al 100% de acuerdo con la Fraternidad y, por lo tanto, no contribuiré a su injusta y desproporcionada «demonización» pública.
20. ¿Me puede decir qué es lo esencial?
— Lo «esencial» es su «catolicidad». Punto final.
21. ¿Pero no le preocupa el «escoramiento» de los lefebvrianos?
— Me preocupa más la caterva de heterodoxos, blasfemos y sacrílegos que hay por doquier, especialmente en Alemania. También me inquieta la doble vara de medir que parece existir a la hora de aplicar penas y censuras por parte de la autoridad eclesiástica.
22. Entonces, ¿qué solución ve usted al actual problema lefebvriano?
— Primeramente, creo que Roma debería ser benevolente y aceptar formalmente la consagración de estos próximos obispos, al mismo tiempo que debería reconocer los frutos espirituales del apostolado de la FSSPX. Creo que éste sería un verdadero gesto de misericordia y de inteligencia; ambas cosas no son excluyentes.
23. ¿No teme que, por estas opiniones, lo critiquen? No, porque soy sacerdote de la Iglesia católica, no el pastor de una secta, y, por ende, con respeto puedo y debo desplegar, en mi vida de fe, la verdadera libertad de los hijos de Dios.
Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
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Imagen ilustrativa: Las cuatro consagraciones episcopales de manos de Mons. Marcel Lefebvre y Mons. Antônio de Castro Mayer (30 de junio de 1988, Écône, Suiza).