¡Histórico! La Galería Central del Cenart será renombrada y ahora llevará el nombre de María Izquierdo. Vengan a esta ceremonia, donde además presentaremos obra y objetos personales de esta gran artista mexicana del siglo XX.
Símbolos de libertad, autonomía, sentido de pertenencia y arraigo 💙💛. #UnDíaComoHoy, hace 105 años, se aprobaron el escudo y el lema universitarios. ¡#GOYA! > https://t.co/UU2eyA0bzT
In axōlōtl quicemmitta in nohuiampa, in icpac in tetl in ātezcapan huālpanhuetzi.
«El ajolote contempla su entorno desde la cima de la piedra que emerge en el lago»
#Náhuatl
¿Quēn ōtimotlathuiltih?
En el pensamiento del náhuatl clásico, el saludo matutino se enfoca enteramente en el proceso vital de quien escucha. La forma correcta de saludar es preguntar: ¿Quēn ōtimotlathuiltih?
Esta expresión se construye desde la raíz Tlahuil (luz) y el verbo tlathui (la acción de amanecer). Bajo esta cosmovisión, el amanecer representa una acción que tú mismo realizas; tú eres quien atraviesa la oscuridad y emerge hacia la claridad.
Por ello, la traducción literal nos revela un significado fascinante: «¿Cómo te alumbraste?» o «¿Cómo hiciste amanecer?». Con estas palabras, indagamos sobre tu tránsito personal desde la noche hacia la luz del nuevo día. Es una manera profunda y elegante de reconocer que has superado las sombras para estar presente esta mañana.
#Náhuatl
📕 No importa cuánto avancemos tecnológicamente, nunca abandones los libros físicos. Nunca pierdas la sensación de un libro entre tus manos, el aroma de sus páginas, el encanto del lomo en tu estantería y la capacidad de golpear a alguien en la cabeza con un libro de tapa dura.
Se llama Ángel González Ramos (alias Mitchell Angelo Giovanni). Sobre él pesa una orden de aprehensión por el feminicidio de #LilianaRiveraGarza el 16 de julio de 1990. Si saben algo de él, por favor, denúncielo.
Para leer en la época de final y principio de año, recomiendo Sí hay tal lugar. El libro muestra cómo todas las tentativas latinoamericanas para crear un mundo perfecto han acabado en desastres impecables, que nos encontramos inmersos en una utopía fanática que busca exterminar al planeta, la sociedad y al individuo en nombre de la libertad, y que el arte latinoamericano más logrado es el de crear ruinas y devastación de formas tan imaginativas que rozan lo fantástico. Así, bien podemos proyectar que 2026 será aún más catastrófico que 2025, y que este nuevo ciclo de autodestrucción sólo terminará hasta que empiece el siguiente. Y será únicamente durante ese lapso -entre la culminación de un desastre y la incubación del siguiente- cuando podremos tomar un respiro, que visto en perspectiva será un simple descanso para ganar fuerza y poder volver a estrellarnos contra el futuro todo el ímpetu posible. Pero el libro también deja claro que mientras todo se desmorona, explota e implosiona, uno se las puede ingeniar para pasársela bien, tomarse un par de cervezas, pasear un poco, charlar con los amigos y leer literatura latinoamericana, porque escribir se les da bien a los habitantes de este armonioso manicomio continental, casi tan bien como precipitarse hacia el hermoso y terrible vacío de la historia.