Qué horror que estemos de vuelta en el terror. Que se intenten callar voces. Que se atente contra la opinión y la vida.
No podemos tolerar que el país regrese a esa época oscura donde el miedo y el silencio imperan en el día a día.
¿Qué responsabilidad recae en los líderes que azuzan a través de la violencia verbal?
¿Cómo podemos pactar una reducción de los discursos violentos para evitar que los cobardes sigan disparando contra la gente y sus representantes?