No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.
Si un día me ves amando a alguien más, por favor no me escribas ni me busques. No intentes confundirme. Solo quiero que sepas que, antes de soltarte, le pedí a la vida cien millones de veces que fueras tú.
Un día estábamos abrazados, riéndonos como niños pequeños. Yo tenía la cabeza apoyada en su pecho y pensé, sin decirlo, “si algún día me falta, algo de mí se va a ir con él”. Y no me equivoqué.
Te casarás con alguien que planea un viaje a Japón durante la temporada de los cerezos en flor, porque sabe que siempre has soñado con caminar por un túnel de flores rosas, solo tienes que tener paciencia.
Construí una nueva casa. La anterior la destruyeron todas y cada una de las personas a las que invité a pasar. En esta nueva casa no hay invitados, no acepto a nadie. En esta nueva casa, solo somos mi paz y yo.