ya no quiero volver a escuchar un “te merecés a alguien mejor”. Solo quiero escuchar un “quiero amarte y cuidarte como merecés, y voy a esforzarme en ser mejor para vos”.
Tal vez esa persona sí te amaba, pero elegirte implicaba reconocer sus errores, trabajar en ellos, dejar atrás personas y malos hábitos, madurar y aprender a amar de una manera diferente. Y como era más cómodo permanecer en su zona de confort, le resultó más fácil irse que hacer todo lo necesario para quedarse.