Me dicen: tienes que aprender a estar sola. Estuve sola toda mi infancia, me sentí sola toda la adolescencia y mis peores
momentos los pasé sola encerrada. Así que no, no tengo que aprender a estar sola.
Yo sé estar sola y es algo que no quiero.
Quiero casarme con un hombre que sea sincero y vulnerable conmigo. Un hombre que me diga cuánto me ama y me señale mis errores con un tono dulce, que nunca invalide mis sentimientos, que admita sus errores y que haga todo lo posible para verme feliz
Estoy tomando el hábito de despertarme feliz, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor, pero también mucho peor; solo hay que ser agradecido.