Estos hijos de puta son capaces de arruinarnos un viernes a la noche en vísperas de una final del mundo.
No se me ocurre un fin de semana que me despierte más ilusión, alegría y ganas de vivirlo.
Y me lo van a cagar.
Uno no quiere ser malo porque es para putearlos a todos pero este González es una invitación a pensar mal. Un desastre. No hay palabras para el primer tiempo de River.