Me compré la camiseta azul de la selección sin saber que dos semanas después la usaríamos contra Inglaterra(!!!!) y ganaríamos de esa forma. Ahora está agotada por todos lados, una visionaria amorch
Nunca nos subestimó. Nos habló en lunfardo de cosas complejas y con palabras pretenciosas contó secuencias de esquina. Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones.
Es tremenda la red de trata que hay en la noche porteña.
A la vista de todos, negociando precios y mandando pibitas a una esquina, sin ningún tipo de pudor. Un cachetazo de realidad