21 enero
Por tropezar
tienes las rodillas peladas
llenas de heridas abiertas
Por naufragar
tienes los brazos cansados
de surcar tantas tormentas
Por confiar
tienes los bolsillos vacíos
de perder tantas apuestas
Pero no te rindas
que al final
a los buenos
les salen las cuentas
Confirmado ya ha arrancado de tema ✨ estrella en las conversaciones mañaneras de cafetería la "suerte de los profesores"por sus vacaciones... esa suerte que se traduce en esfuerzo durante años, estudios constante aún cuando acabas carrera o master, sacrificios e hipotecar parte de tu vida durante años para conseguirlo, cuando además llevamos 15 años con el suelo sin contar el complemento específico congelado.
No os voy a decir lo que me ha venido al pensamiento 💭 para contestar al grupito que hacía cátedra sobre el tema, porque no son horas y alguno cortocircuitaría con la respuesta.
En fin, nos quedan 6 días para nuestras merecidas vacaciones.
#Bonitodíaparati
#Claustrovirtual
Después de años de trabajo terapéutico y de haber experimentado un cambio psicológico de 180 grados, voy a aprovechar la pregunta para explicar qué ha mejorado mi salud mental, pasando de trastornos muy graves al bienestar mantenido:
¿De dónde realmente aprendemos?
En la era del conocimiento replantearse las formas de aprendizaje es la clave para convertir la información en algo relevante para nuestro avance personal
Tres Precios Inquietantes Que Pagas Cuando Comienzas Tu Crecimiento Espiritual
La vida es como un día en la playa: puedes quedarte a salvo en la orilla o coger tu tabla de surf, gritar "¡Cowabunga!" como una tortuga ninja y adentrarte en el mar para surfear algunas olas.
Ambas experiencias vitales son válidas.
Pero si eliges las olas, experimentarás muchas turbulencias.
Eso es lo que ocurre cuando iniciamos nuestro camino espiritual: es más divertido que quedarse sentado en la orilla, pero vas a tragar mucha agua :-)
Estas experiencias negativas son las que yo viví cuando empecé a surfear la ola de la espiritualidad.
Vamos a sumergirnos en ellas.
1. Pierdes amigos
Algunas personas son llaves para tus cerraduras.
Algunas personas son aire para tus pulmones.
Algunas personas son luz para tus pasos.
Y otras son sólo obstáculos.
No lo olvides.
Cuando empiezas a crecer espiritualmente, muchas personas se distancian de ti y te ven como un bicho raro porque ya no estás compinchado con las actitudes mundanas.
• No engañas.
• No criticas por criticar.
• No envidias.
• No dejas que te chupen la energía y te roben la autoestima.
• Y no te enzarzas en discusiones que no te llevan a ninguna parte.
¿Y quién quiere tener un amigo con el que no discutas, critiques a los demás, engañes a tu pareja usándola como coartada o te quejes de lo bien que le va a x o g persona?
Las personas que buscan el crecimiento espiritual, el resto NO.
El resto quiere tener amigos con los que poder hacer esas cosas que tú intentas evitar.
2. Te enfrentas a mucha incomodidad
Uno de los precios que pagas a medida que creces espiritualmente es la sensación de incomodidad.
La sensación de incomodidad crece a medida que crece tu espiritualidad. Es como cuando un niño crece y la ropa le queda pequeña.
En este caso, la ropa sería todo lo que te rodea que solía ser cómodo, pero ahora no lo es.
Esto incluye tu trabajo, grupo de amigos, cómo utilizas tu tiempo libre, parejas, etc.
Es normal sentirse raro haciendo cosas que antes te gustaban. A mí me gustaba salir de fiesta y beber. Ahora prefiero pasear por el campo.
Antes era muy superficial, pero ahora no me fijo en el físico ni en el estatus, y doy mucha más importancia al carácter, la inteligencia y los valores de la gente.
Ahora me siento cómodo en unos pocos lugares y en compañía de unas pocas personas, pero esa sensación de comodidad es tan agradable e intensa que no me importa sentirme incómodo en otros sitios.
3. Sientes la realidad con más intensidad.
Cuando empiezas a crecer espiritualmente, empiezas a ver las cosas como son.
La venda cayó de mis ojos cuando dejé de adormecer mi percepción con entretenimiento, azúcar, carbohidratos, alcohol, cigarrillos and all that jazz.
Una vez que empiezas a desintoxicarte de todo lo que te mantenía adormecido, eres mucho más sensible a las injusticias y sentimientos de los demás.
Y tienes que tener cuidado porque todo te afecta mucho más.
Si te juntas con gente negativa, te chupan el doble de energía porque percibes su dolor con mucha más intensidad.
No es fácil, y tienes que aprender a controlarlo para poder ayudar sin hacerte daño.
Por otro lado,
El crecimiento espiritual consiste en buscar lo que está mal en ti en lugar de culpar a los demás e intentar ser mejor persona. Por eso reflexionas mucho más sobre cómo te relacionas con los demás, y las conclusiones a las que llegas pueden ser muy intensas.
Mi madre, por ejemplo, era difícil de tratar, y solía evitar pasar tiempo con ella. Desde que estoy madurando, me doy cuenta de que mi madre se comporta así porque vive 24 horas al día, 7 días a la semana, con dolor. Y eso significa que yo (y no ella) soy mucho más egoísta de lo que pensaba.
Mi madre nunca me pidió que le diera las gracias cuando era niño, y se pluriempleo para que a mi hermano y a mí no nos faltara de nada.
Y todavía, a día de hoy, a veces me sorprendo haciéndole un favor y ofendiéndome porque no me lo agradece y no me siento apreciado.
Conclusión: Fui (y soy) un imbécil :-)
Y me he dado cuenta desde que estoy madurando espiritualmente porque veo muchas actitudes egoístas en mí que antes no veía.
Ese es el precio: no puedes crecer espiritualmente sin ver la viga en tu ojo. Y duele darte cuenta de que no eras tan bueno como creías. No eres la víctima, y a menudo has sido el victimario.
Pero todos estos precios merecen la pena porque cuando creces espiritualmente, te conviertes en una persona mejor para ti mismo, para tu entorno y para la sociedad.
Así que, a surfear mi pequeña tortuga Ninja.
Cowabunga!
Un abrazo virtual
—Malafama1981